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Contextos


    
 
Por: Eduardo García Silva
 
 
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Por: María Luisa Fernández Apan

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23 de enero de 2012
Derecho a no agacharse
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
 
Se puede leer en La Jornada del día de ayer, domingo 22 de enero del 2012 en primera plana que “Subió la violencia en México con lucha anticrimen: HRW”, ¿después de 5 años se dan cuenta? La situación de violencia en México desde que Calderón a-sumió la presidencia no cambia si no es para agudizarse. ¿Realmente está equivocado su gobierno o hace lo que hace para que precisamente esté la situación esté como está?
 
 
Tomemos un solo botón de muestra para preguntarnos algunas cosas al respecto. Hace tiempo fue bastante comentado el incidente de la balacera que se produjo  en Torreón a las puertas del estadio Corona donde se llevaba a cabo un partido de futbol entre Monarcas contra Santos. Las imágenes recorrieron el mundo y mostraron una cara de México que cada vez es más patética y trágica.
 
 
Hay una imagen, quizá de las más difundidas, en la cual podemos leer algunos elementos de la misma manera en que se lee un sueño, y si bien esa imagen no es un sueño –es más bien una pesadilla- es una imagen y como tal ofrece significantes que permiten alguna lectura. Yo compartiré la mía.
 
 
Para Lacan, soñar equivale a imaginar el símbolo, en este caso la imagen difundida de la gente en el estadio es la imaginarización (no imaginación) de un símbolo, y si un símbolo es metáfora y, entonces, palabra, la pregunta que podemos plantearnos es ¿qué dice esa imagen en su dimensión de palabra? Por otro lado, la interpretación del sueño corresponde a simbolizar la imagen, apalabrarla.
 
La imagen muestra a las personas que están en el estadio y que se comienzan a tirar al suelo unas mientras otras ya lo están; hay cuatro tipos que permanecen sentados; a dos personas más debajo de ellos se encuentra un hombre que cubre con su mano la cabeza de un niño que está en la fila de arriba; otro hombre a su derecha, en la fila de abajo, abraza a otro niño, posiblemente su hijo, mientras asoma la cabeza por encima de las bancas; esa escena de adultos intentando cubrir a niños aparece en varios lugares de la foto. Otros más están verdaderamente con la cabeza clavada al suelo al modo del avestruz. En suma, la gente intenta ponerse al resguardo de una bala perdida que pudiera alcanzarles.
 
El motivo de tales escenas fue una balacera que se desató muy cerca del estadio, al parecer, porque hubo problemas en un retén del ejército –otro más-. En los siguientes días, algunos noticieros pusieron el acento en el hecho de que debe de haber más medidas de seguridad en los estadios (como si eso solucionara el problema), y sobre todo, en la admirable organización de la gente y cultura de protección civil que tienen, ¿no debería más bien ser un factor de preocupación el hecho de que la población sepa exactamente que hacer en casos como este? ¿no es esto una muestra de la cultura del miedo que se ha instalado en México con el desgobierno de derecha?
 
Lo delicado de exaltar la preparación de la gente ante las contingencias de quedar atrapados en un fuego cruzado es el mensaje que se envía, a saber, que los espacios públicos se han perdido en México (hospitales, escuelas, calles, restaurantes, estadios), y que los espacios de esparcimiento se han perdido igual. Se exalta a quien sepa agacharse a tiempo. Más que una metáfora de que se trató de un encontronazo entre los monarcas del narco y los santos del gobierno, la imagen dice que el mexicano agachón puede estar orgulloso de saber agacharse cuando los mo-narcos enfrentan a los santurrones del gobierno.
 
Señalo por último un hecho: siempre que la derecha ha tomado el poder en México; desde la llegada  de los españoles, pasando por el imperio de Iturbide, los conservadores en la época juarista, la intervención francesa en  la misma época, la política porfirista, la injerencia de la iglesia en la cristiada y actualmente con los gobiernos de derecha, siempre ha habido aumento en la pobreza, en el hambre, la desigualdad social, el retroceso educativo, científico y cultural y se ha llegado todas y cada una de las veces a la revuelta social; siempre se ha llegado a las armas; en esos momentos los mexicanos no se han agachado, ni han pedido que se respeten sus derechos ni su patrimonio nacional; sino que los han hecho respetar. He de decir también, con Lacan, que las revoluciones sólo sirven para que todo siga igual. En México tenemos historias que lo confirman.
 
 

Foto de La Jornada del día 21 de agosto de 2011
 
 

15 de agosto de 2011
La máscara del santo
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
 
“Un santo durante su vida, ni impone el respeto que le vale a veces una aureola”
Lacan.
 
 
Una de las principales diferencias entre la religión católica y las demás, es que la primera crea santos y cree en ellos, los instituye de acuerdo a sus propias creencias, a saber, podrá ser santo un hombre cualquiera que haya sido capaz de que se realice un milagro por medio de él, o sea que ese hombre haya sido vehículo de la voluntad de Dios, digamos que por eso  mismo será objeto de goce del Otro; eso es un requisito.
 
 
Cuando un hombre entonces ha sido vehículo de la voluntad de Dios y el milagro se ha realizado deviene en santo. Pero hay trámite, pues la iglesia a veces no es más que la administración burocrática y crediticia del desamparo ajeno en forma de esperanza. Ese hombre cualquiera, que está en vías de dejar de serlo, para ser santo debe primero ser beato. Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (¿cuándo tendremos el de la Lengua Mexicana?), beatificar es “Declarar el Sumo  Pontífice que algún fiel difunto, cuyas virtudes han sido previamente calificadas, goza de eterna bienaventuranza y se le puede dar culto. 2.- Hacer feliz a alguien. 3.- Hacer respetable o venerable una cosa[1].
 
Karol Vojtyla ha sido beatificado bajo otro nombre: Juan Pablo II, esto de entrada plantea una cuestión muy peculiar si lo pensamos desde la función simbólica y es que estrictamente hablando el beato no es Karol Vojtyla sino Juan Pablo II, ahí la función del nombre jugará un papel importante. En otras palabras, tras el nombre de Juan Pablo II se encuentra el sujeto que fue Karol Vojtyla, así, Juan Pablo II es más un personaje que un sujeto; curioso si pensamos que precisamente Karol Vojtyla antes de dedicarse al sacerdocio se dedicó al teatro, él era actor y como tal actuaba, representaba personajes.
 
Bien; para ser beato la primera condición la cumple Juan Pablo II y es estar muerto. Hay que recordar que es beato un “fiel difunto, cuyas virtudes han sido previamente calificadas”, la siguiente cuestión es qué debemos entender por virtudes para que ese sujeto pueda gozar de eterna bienaventuranza y se le pueda dar culto. Para muchos, Juan Pablo II demostró con creces sus virtudes: inteligente, políglota, caritativo y carismático. Esas cualidades le permitieron ser un excelente político que logró entre 1981 y 1988 junto con el gobierno de Ronald Reagan y la CIA (por medio de William Casey, su presidente) la neutralización del avance soviético sobre Polonia contribuyendo así a la hegemonía capitalista que actualmente tiene a los pueblos del mundo bajo el yugo de la miseria, la ignorancia y del hambre; ¡no cualquiera podría haber realizado tal hazaña!, su política dio también firme apoyo a las dictaduras de América Latina, como cuando en 1987 visitó Chile, bendijo a Pinochet y declaró que la dictadura chilena, causante de miles de muertos y desparecidos, podía considerarse menos maligna que su equivalente polaco. Logró también reanudar las relaciones diplomáticas entre el gobierno de México y el Vaticano en 1992, mismas que habían sido suspendidas desde el gobierno del presidente Benito Juárez, y desde esa fecha de 1992 hasta hoy, la Iglesia ha logrado un reposicionamiento político importante en el país mediante actos que violan la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos y no cesan en su intento de escalar peldaños de poder; por ejemplo, siguen en su mira la educación pública (ya tienen a la privada) y la concesión de canales televisivos y de emisoras de radio. Desde el gobierno de Juan Pablo II “se fue combatiendo a la teología de la liberación y la libertad de investigación, de pensamiento y de expresión de los teólogos y de los católicos, muy especialmente del clero. Se reprimió la expresión de la religión católica en las culturas autóctonas; se destituyó o se frenó a obispos –en México, a Méndez Arceo, a Samuel Ruíz, a Raúl Vera – y a teólogos disidentes, o simplemente abiertos al cambio del mundo en el final del siglo, y a la expresión de la fe en otras culturas …  se dio auge a la expansión de expresiones religiosas  conservadoras y de derecha, como el Opus Dei y los Legionarios de cristo[2].
 
 
La lista resultaría interminable y por ende es ociosa continuarla. Tales virtudes de Juan Pablo II le cuentan para la beatificación.
 
 
Entonces hay dos condiciones cumplidas: 1.-está muerto, y 2.-tiene cualidades probadas, además de la realización de algunos milagros, por lo que se le postuló para beato. La otra cualidad se cumplió incluso ya desde que vivía: se le rendía culto. Hay que recordar cómo la gente inundaba los lugares  donde se presentaba y las calles por donde pasaba; en México fuimos testigos todas les veces que estuvo en el país de tal fenómeno de masas. ¿Recuerda usted esas escenas donde Juan Pablo II, en su elegante silla y a la sombra, hablaba ante los políticos que se encontraban cómodamente sentados en sillas sobre alfombra roja y también bajo sombra mientras a lo lejos y detrás de unas rejas, en lo que no tenemos razón para no llamarlas enormes jaulas, se encontraba encerrado ahí dentro el amado pueblo de Juan Pablo II que lo idolatraba (siempre es un riesgo la idolatría y la idealización), apeñuscados uno contra otro bajo los rayos del sol después de una espera de hasta días para algunos de ellos (imposible lograr un lugar de otra forma), ¡qué detalle!, eso les pasa por no ser influyentes ni ser ricos, ni modo, igual ni cuenta se dieron de su deplorable y denigrante discriminación en el trato recibido.
 
 
Ahora bien, si el Papa Juan Pablo II se distingue del sujeto Karol Vojtyla, y debe distinguirse, estamos ante un personaje que es un Papa interpretado por un sujeto que es Karol. Acuden las palabras de Lacan: “un pordiosero que se cree rey está loco, pero un rey que se cree rey no está menos loco”. ¿Karol se creía el Papa o sólo lo interpretó maravillosamente?  Las posibilidades no son muchas, o Karol siguió siendo un excelente actor o se creyó ser el Papa y entonces no estaba menos loco que el pordiosero.
 
 
Ya sabemos que personaje remite a persona que a su vez proviene del latín personum que quiere decir máscara. En este caso, ¿el personaje Juan Pablo II es máscara de otra cosa?, ¿es la máscara de Karol?, ¿qué esconde  y qué denuncia ese personaje?
 
Antes de abordar esas cuestiones, apuntemos lo siguiente: para Lacan un santo es un desecho del goce, su efecto de goce no tiene sentido con lo gozado, en su intervención en Televisión, Lacan dice que “un santo, para hacerme entender, no hace caridad (charité), más bien se pone a desperdiciar (faire le dechet), él descarida (décharite)”. Juan Pablo II en su calidad de beato se aproxima a ese lugar de desecho de goce, un sentido  de lo gozado que escapa al sujeto Karol y, por lo mismo, a los sujetos que lo adoran. Entonces ¿hizo caridad Juan Pablo II? Su participación recién señalada a contribuir a la hegemonía del discurso capitalista resulta en lo contrario a una caridad para millones de personas en todo el mundo. Siguiendo las palabras de Lacan, más bien se puso a desperdiciar (faire le dechet), él descaridó (décharite), en todo caso, si hubo caridad para alguien, fue sin duda para los mismos sacerdotes fieles a él –sólo los fieles a él, para los otros no-, los empresarios, los militares (caso de Sudamérica) y la cúpula política, militar y de inteligencia de los EUA.
 
En México la desesperanza es siempre buen botín para las clérigas arcas que se apresuran ya a llenarse un poco más paseando las reliquias de Juan Pablo II.
 
 
Como si no hubiera ya demasiada sangre en las calles de todos los estados de esta República, durante cuatro meses va a recorrer el país una cápsula de sangre de  Karol Wojtyla (alias el beato Juan Pablo II) y algunos de sus distintivos de Papa. Esas reliquias estarán en exhibición tanto para miradas desesperanzadas que deseen ver en ellas pruebas de divinidad redentora que haga el milagro de enderezar el mortífero curso que esta nación ha tomado desde la llegada al poder del desgobierno de Calderón, hasta las miradas morbosas de vouyeristas que se sientan convocados a mirar tales fetiches y gozar de ello.
 
América Latina no ha dejado de ser un objetivo para el Vaticano desde que los europeos descubrieron su riqueza. Las independencias de los países americanos dejaron a Europa y a la Iglesia católica sin un ingreso importante; la recatequización de esos países ha estado pensada desde México, país que ha tenido una influencia histórica en ellos; por lo menos hasta hace poco. Las últimos cuatro sensos sobre práctica religiosa muestran un descenso en los fieles católicos y un aumento en los de otros cultos, lo que significa una pérdida económica importante para Roma. La reconquista espiritual de la religión que una vez fue introducida a fuerza de espadas y que derramó la sangre de miles de americanos hasta su práctica extinción, hoy quiere recuperar a esas obejas enseñándoles una botellita con la sangre de un polaco. Cosas de “polaca” ¿no?
 
El personaje del Papa fue la máscara de Karol Vojtyla; un cara sobre otra, la máscara que jugó un sujeto ante el mundo para producir más goce. ¿No hubo goce en esas esperas eternas bajo el sol, o en esos peregrinajes que desgastaron los cuerpos de los peregrinos, o en el consumo de esas botanas que traían de regalo una imagen del Papa, se acuerdan del slogan Las papas del Papa,? en suma ¿no hubo y no hay goce en la práctica religiosa?
 
A las armas que los soldados portan recorriendo las calles de todo el país se suman los vestigios del Papa Juan Pablo II, ejército e iglesia en las calles de una supuesta República  democrática.
 
El fracaso de tales intentos es evidente para cualquiera: los soldados tienen que sostener un orden que debería sostenerse por la ley misma, y por la policía que ha dejado de existir en los hechos; ahora se reduce formalmente a ser un mero apoyo del ejército y de la armada; sin contar las renuncias en masa de policías en el norte del país ni del creciente número de policías que ahora forman parte de los cárteles. Podríamos parafrasear el título de una película cómica que muestra a un personaje imbécil que no puede realizar su tarea policiaca como debe ser, pero que sin embargo se sostiene más por la suerte que por sus actos, “¿dónde está la policía?
 
 
Por otro lado, ¿por qué la Iglesia no le apuesta a la figura del Papa Benedicto XVI para esa reconquista del pueblo latino si no es porque saben que el nada carismático ex nazi es ineficaz para tal empresa? Por eso se hace necesario recurrir a la efigie del pasado, a la máscara del santo.


[1] Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Vigésimo primera edición. 1992.
[2] Maza, Enrique. “Dictadura espiritual” en PROCESO, edición especial No.6. Abril 2005.

Coyoacán, México, D.F.
 
 
 
 
25 de julio de 2011
La responsabilidad de la SEDENA y el Dr. Frankenstein
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de

El subsecretario de la Secretaria de la Defensa Nacional (SEDENA), el general Demetrio Gaytán, acaba de declarar la semana pasada en el Foro “Importancia de la Seguridad Nacional en el Marco de una Sociedad Democrática” que la SEDENA no es responsable por lo que hagan los sujetos que se formaron en ella como soldados de los GAFE (Grupo de Apoyo de Fuerzas Especiales) que son la elite del ejército. El general “Se molestó con un cuestionamiento que le formularon sobre porqué los Gafes, es decir los militares de elite se convierten en Zetas. Sólo respondió que la Sedena no puede hacerse responsable de lo que hagan quienes dejan de formar parte del ejército.” (La Jornada 18/VII/2011)
 
Una declaración poco afortunada ya que el mensaje que da a los ciudadanos el subsecretario de la SEDENA es que ellos no asumen ninguna responsabilidad por entrenar y enseñar a matar a quienes después vienen y ponen en jaque al país. Siguiendo las palabras del general Demetrio Gaytán y sin hacer ninguna interpretación de ellas, sólo leyéndolas a la letra, no podemos decir nada distinto a lo que él declara. Ante tales circunstancias y ante los hechos que se producen en los retenes y con los delincuentes formados en el ejército mexicano (que desde los mexicas hasta Juárez sirvió para defender al pueblo mexicano) sólo podemos estar de acuerdo en que la SEDENA efectivamente no se responsabiliza, la pregunta al general es ¿los mexicanos pueden confiar en una Secretaría de Estado cuando esta acepta abiertamente que no es responsable de la formación que hace de sus miembros?
 
 
Si no se hacen responsables de los “elementos”, como les dicen, que ellos formaron ¿cómo piensan entonces el combate a la delincuencia organizada? ¿no se supone que deben de detener a los delincuentes para ser castigados? Y si es así ¿cómo entonces pretenden detener y/o castigar a esos delincuentes afuera en las calles si no se ocupan de hacerlo cuando están en formación dentro de sus propios cuarteles?
 
La responsabilidad es algo que no puede evadirse porque se es responsable por acción o por omisión, la decisión de tomar cartas en un asunto o de ignorarlo tiene consecuencias y de esas consecuencias es responsable quien tomó la decisión, lo sepa o no lo sepa el sujeto que intenta desentenderse de la responsabilidad de sus actos. El sujeto que intenta ignorar la responsabilidad de sus actos es un sujeto que habitualmente goza de los sufrimientos que cree que el destino o una voluntad superior (el Otro) o ajena (el otro) le imponen, que precisamente ni se pregunta por qué le sucede lo que le sucede y que cuando alguien le señala su participación en esas consecuencias, entonces niega su responsabilidad. Esta es la posición en la que generalmente llega un sujeto a análisis, creyendo que son los otros los causantes de sus desgracias pero nunca él, aunque sea él el que permanezca inmóvil sin quitarse del preciso lugar en el que le está cayendo toda la porquería encima.
 
 
Formar a elementos de elite es una fuerte responsabilidad de la SEDENA en este caso, así como la educación de un niño es responsabilidad de sus padres, ¿ustedes –pregunta también dirigida a los militares de todos los grados- le darían a su hijo una arma, le enseñarían a dispararla y luego le dejarían a su suerte y se desentenderían de él si es muerto o si matara a alguien en alguna refriega haciendo uso de esa arma? ¿lo desconocerían, es decir,  se desconocerían ustedes mismos como padres de ese hijo?
 
 
Por otro lado, sabemos por Freud que la pulsión es indomeñable y que como tal no se puede educar, de tal forma que el simple hecho de poner una arma en las manos de un sujeto es ya una invitación a usarla en la medida en que todos estamos habitados y constituidos por la pulsión de muerte. Este hecho es el que no hay que olvidar cuando se intenta formar a alguien en una profesión tan particular como la de los militares, cuestión que en lugar de restarle responsabilidad a aquel que forma, le da más.
 
 
Tener en las manos un instrumento que puede quitarle la vida al otro inviste al portador de un poder que seduce por el simple hecho de que se puede ejercer. No olvidemos que en nuestra constitución subjetiva, cuando surge el yo en el estadio del espejo, el otro aparece como amenazante y será desde entonces y para siempre un rival que introduce al sujeto, con su yo que no es sino paranoico por la naturaleza de su formación, en la dialéctica de “o yo o el otro” donde se apuesta a la exclusión y a la aniquilación de ese otro que resulta amenazante en tanto semejante, pues si es semejante le suponemos las mismas inclinaciones que nos habitan a nosotros[1]. Tal inclinación es reactivada –si es que alguna vez se “desactivó- cada vez que el sujeto posee los medios para aniquilar al otro; y una pistola en la mano es tan seductora para esta inclinación como el vacío para la inclinación suicida que no es mas que otra faceta de la pulsión de muerte, y si no ¿por qué la mayoría de los sujetos cuando se acercan a un vacío desde la altura de un edificio sienten temor de caer a él si no es porque sienten que ese vacío los hala? De otra forma resulta absurdo temer  caer si el sujeto sabe que para que eso suceda es él quien debería de arrojarse, pues caminar cerca de un vacío no implica ninguna atracción magnética o física a ese vacío, ese impulso viene desde el propio sujeto, desde el interior que aparece como desde afuera, digamos que desde el propio vacío el vacío externo cobra fuerza, el vacío que nos constituye toma cuerpo en la realidad de un vacío anunciado por la altura que lo produce.
 
Entonces, el hecho de tener un arma en las manos convoca a usarla para lo que es: eliminar al molesto otro. El arma se convierte en un objeto erótico, diría ahora erotanático, porque con ese objeto se goza de la muerte desde el otro a quien se apunta. El  arma es un objeto de poder. Creo que esto es más importante para tomar en cuenta que decir que es un objeto fálico, porque si es fálico no es porque simbolice al pene, como la psicología barata se apresuraría a leer, sino porque inviste de un poder a su portador, un poder ante el otro.
 
 
Estamos pues ante el ejercicio del poder que no es otra cosa que someter al otro a nuestros designios, o sea, a ponerlo en el lugar de objeto para gozar de él ¿de qué otra manera se muestra el poder si no es ejerciéndolo?
 
Este fenómeno, como sabemos, no es exclusivo de los militares, sino de todo sujeto que tenga la oportunidad de ejercer un poder sobre el otro. Un ejemplo sería el que nos muestra cómo basta con poner a alguien detrás de un escritorio y que de él dependa la posibilidad de realizar un trámite, no importa cual; seguramente ustedes han vivido o sufrido esta experiencia con los burócratas que denuncian este fenómeno en el mismo nombre que hace referencia al poder de los oficinistas (buró = mesa para escribir, escritorio, oficina; kratos = poder –Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española-). El burócrata hace honor a su nombre ejerciendo el poder que el puesto le da para realizar un trabajo de administración en una oficina. Otro ejemplo es el del sujeto que por subirse a una camioneta siente que la altura física del vehículo se corresponde a la de la calidad de la persona y se comporta como si el resto de los automovilistas debieran rendirle culto y abrirle el paso como si fuera comitiva diplomática o ambulancia. Esos sujetos tampoco se comportan diferente a los militares o a los burócratas que abusan de su posición. Y sin ir tan lejos, el sujeto que al subirse a su auto se transforma en automovilista y conduce como si no existieran los otros, peor si uno de esos otros no van en carro, si son peatones, pues el poder de una máquina se con-funde simple y llanamente con el poder.
 
 
En fin, todo sujeto con posibilidad de gozar del otro como objeto de sus pulsiones eróticas y tanáticas será seducido por lo mismo a hacerlo, cualquier cosa que ponga al otro en desventaja, en dependencia del sujeto será motivo suficiente para despertar las pulsiones más pasionales (sacerdotes pederastas, militares homicidas, burócratas prepotentes, automovilistas agresivos, etc.).
 
 
La SEDENA actúa como el doctor Víctor Frankenstein que asombrado ante su creación y rebasado por ella intentó acabar con la misma pero demasiado tarde, el monstruo había ya cobrado numerosas víctimas, entre ellas había asesinado al mejor amigo del doctor,  a su padre y a su misma novia. El doctor Frankenstein muere sin poder detener a la bestia que una vez enterada de la muerte de su creador decidió que no podía seguir viviendo y se suicidó.
 
 
El doctor Frankenstein se responsabilizó de su creación, intentó detenerla y aniquilarla pero no lo consiguió por haber actuado hamletianamente, o sea, demasiado tarde y sólo su propia muerte, su propio fracaso consiguió detener al monstruo ¿la SEDENA tendrá la misma suerte que el Dr.?


[1] Lacan, J. (1949) El estadio del espejo como formador de la función del yo (je) tal como se nos revela en la experiencia psicoanalítica. Siglo XXI, México, D.F.
 
Coyoacán, México, D.F.

 
 
20 de julio de 2011
Decir los muertos
María Luisa Fernández Apan
                                             
 
Para Luis
 
 
Soy hombre: duro poco
y es enorme la noche.
Pero miro hacia arriba:
las estrellas escriben.
Sin entender comprendo:
también soy escritura
y en este mismo instante
alguien me deletrea
 
Hermandad, Octavio Paz
 
Hace tiempo que abandoné las pretensiones adolescentes de cambiar el mundo, intentos por demás cerrados y necios, pues en el mundo que yo quería, sólo cabía una verdad y era la mía. A fuerza de días y desencuentros, he aprendido –si es que lo he aprendido- que El Mundo es más bien, como dicen los zapatistas, un mundo donde caben muchos mundos.
 
 En fin, ese paso ineludible tiene que ver con el reconocimiento de una diferencia, con el encuentro siempre repetido del malentendido ahí donde todo parece estar en orden. Hay quienes llaman a la negación de esta diferencia “perversión” y no sin razón, pues a veces para sostener ese ficcionario del orden, es preciso silenciar y oprimir al semejante. Se requieren hombres “firmes”, verdugos disfrazados de mesías.  
 
Recuerdo que en el texto de 1915[1] a propósito de la Primera Guerra Mundial, Freud escribió: “El Estado beligerante exige de los ciudadanos un máximo de obediencia y sacrificio, al tiempo que los incapacita a través del disimulo excesivo y la censura de la comunicación y expresión de sus opiniones, en forma tal  que el ánimo de quienes se ven sometidos así intelectualmente queda indefenso frente a cualquier situación desfavorable y frente a cualquier rumor inmanejable”. No por nada los movimientos ciudadanos actuales exigen que se pluralice el acceso a los medios de información,  no por nada es que en México la libertad de prensa está tan comprometida.
 
En un país convulsionado por la violencia y la impunidad, regido por delincuentes con licencia y  des-protegido por un ejército que anuncia su negativa a platicar en primera plana[2], argumentando que no es su función disuadir a sus oponentes, quizá sea la toma de la palabra el primer paso lógico de una serie de movimientos necesarios que posibiliten a los ciudadanos sostenerse en su diferencia, pues del silencio pasa que a veces supone la anulación de una existencia.
 
Ya nuestros viejos sabían que lo único que queda cuando todo ha sido devastado por el desastre y la irrupción del otro, es la palabra y la posibilidad de reconstruir otro mundo, a pesar de ello. Sabían también que la toma de la palabra así como la producción de un testimonio precisan que alguien escuche y testifique.
 
Así, lo que evidencia el Estado beligerante no es sólo la estupidez del gobernante al considerar que el poder es un objeto a poseer, sino también la posibilidad de la vinculación entre las personas a través de la palabra. Esa es la apuesta.
 
Y es que más allá de lo que predomina en el imaginario político contemporáneo, es necesario recordar que el poder es como un fluido cuya viscosidad le impide llegar a todos lados pues siempre habrá intersticios donde no pueda acceder. Siempre habrá al menos uno que logre crearse un territorio donde pueda desplegar su “ya basta”, su negación: derecho supremo de todo sujeto.
 
Es por ello que la toma de la palabra compromete pero también posibilita el advenimiento de una diferencia y en su movimiento, la aparición de un lazo social ajeno a la seducción del malgobernante. El camino es entonces una relación: la toma de la palabra y su escucha.
 
Escribir en tiempos de guerra, contribuye a construir puentes entre los ciudadanos que han sido aislados por el bombardeo de los discursos de aquel que pretende poseer la verdad única de lo que ha de ser el Estado, el Bienestar, la Ciudadanía…
 
Nombrar es permitir que algo de lo dicho justifique nuestro paso por la vida y aliviar  aunque sea un poco el profundo dolor que nos atraviesa. Contar nuestros muertos, indignarse, hablar de ellos desvanece la banalidad de su muerte. Dar lugar en medio del desastre a las madres y los padres de los desaparecidos; a los jóvenes; a los huérfanos; a los despojados de la tierra; a las mujeres violadas deviene entonces un imperativo ético en la actualidad.
 
 Porque ya no es posible callar frente aquel que no se conforma con desaparecer primero y asesinar después, sino que a manera de tragedia griega, impide su funeral y anula la posibilidad de elaborar un duelo por su muerte.  Tal vez sea tiempo de desempolvar a las Antígonas que nos habitan y tomar la palabra para  inventar una forma de hacerse escuchar que no tome el cuerpo de una vez y para siempre como le pasó a aquella mujer.  
No, no se puede matar a un muerto dos veces. No seremos cómplices en silencio, objetos pasivos en espera. Hablaremos porque nos duele el otro, aquel cuya existencia sostiene también la nuestra pues estamos inextricablemente enlazados por la palabra. Por nuestras letras escriben y se inscriben los muertos, que a esta hora son más de 40 mil.
 
Hijos, padres, madres, hermanos, tíos, nietos siempre de alguien; siempre nuestros y presentes en una memoria que se niega a olvidar.


[1] Freud, S. (1915) Actualidad sobre guerra y muerte. Obras Completas Tomo XIV. Argentina: Amorrortu p. 281
 
[2] Véase nota de La Jornada del 19 de abril de 2010 donde se menciona: “Lo que dicen muchos generales es: combatamos primero con la misma fuerza de fuego y luego con la misma reacción, porque no puede ser que te tiren con un lanzacohetes y tú respondas con flores por aquello de los derechos humanos” En una nota sobre la exigencia del ejército para que se hagan modificaciones a la Constitución para establecer los parámetros que permitan llevar la estrategia militar a las calles.
 
 
 
6 de mayo de 2011
 "Freud, 155 aniversario"
 Eduardo García Silva
 
Hace ciento cincuenta años nació Sigismund Schlomo Freud (6 de mayo de 1856), quien después cambiará su nombre a Sigmund Freud; la contracción anuncia un movimiento que parece alejarse de la condición judía. Esta cuestión ocupó a Freud durante toda su vida, a saber, que el psicoanálisis no fuera a ser tomado por una ciencia judía. Tiempo después, no obstante el cuidado que tuvo Freud al respecto, el psicoanálisis fue efectivamente tomado por una ciencia judía, al punto de que su práctica se prohibió durante la Alemania nazi, absurdamente sólo continuaron ejerciendo los analistas arios y no judíos; Freud disolvió la asociación en Viena y en Berlín la policlínica que inició Karl Abraham y Hans Sachs quedó en manos de los analistas pro-nazis con Mathias Görign en la presidencia, quien era psiquiatra y el sobrino del mariscal de la Luftwaffe Hermnann Göring, brazo derecho de Hitler.
 
Las dificultades del psicoanálisis han sido marcadas siempre por las resistencias que ante él se levantan desde lo inconsciente, precisamente por develar esas cosas de las que los sujetos nada quieren saber; así que no podemos representarnos la idea de que el psicoanálisis tenga un sereno lugar en la universidad ni en el hospital, ni en la religión, ni en la política, ni en la educación y en general en la sociedad por sus propias características que son las de señalar esos puntos de la represión que al franquearse abren la caja de Pandora de las pulsiones que tanto incomodan a los sujetos: sexualidad y muerte. El día que el psicoanálisis sea integrado a todas esas disciplinas y discursos será al precio de la adaptación, o sea, desde cierto triunfo de la represión del análisis mismo que quedaría fijado así por un control que limite sus alcances, tal es el caso ya, al menos aquí en México, de la Asociación Psicoanalítica Mexicana (APM), que incluso ha llevado a cabo cursos sobre terapia cognitivo-conductual. Lacan no se equivocó cuando ironizaba en Televisión llamando precisamente a la IPA, (Asociación Psicoanalítica Internacional por sus siglas en inglés), Lacan la llamó AMCDA (Asociación Mundial Contra el Discurso Psicoanalítico). Suelen creer en ese lugar que Freud ha sido superado por los avances de la ciencia biomédica en clara ignorancia de la esencia del sujeto del análisis que no es otro que el sujeto de lo inconsciente y que como tal nada tiene que ver con secreciones neuronales, yo he escuchado a algunos analistas de la APM decir que las ideas de Freud son válidas ya sólo en un porcentaje de todo lo que postuló, por no hablar ya de lo que dicen los psicólogos, médicos y otros terapeutas de moda respecto a la supuesta anacronía del psicoanálisis y su finitud. Hay que recordar lo que el mismo Freud escribe en su texto de Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico de 1914: “¡Tal vez una  docena de veces en el curso de estos últimos años, he leído en informes sobre las deliberaciones de ciertos congresos u organizaciones científicas, o en reseñas de ciertas publicaciones, que el psicoanálisis ya está muerto, definitivamente vencido y finiquitado!”.
 
¿Acaso es diferente hoy en día? ¿Por qué los psicólogos que se tienen por más científicos y que niegan la existencia del inconsciente y eso que Freud llamaba alma (Seele), se siguen llamando a sí mismos “psicólogos” en un acto de evidente incongruencia? Pues si la psicología proviene de “Psique” que significa “alma” y “logos” que significa “estudio””palabra”, lo cual se traduce por “la ciencia que estudia al alma”, no “conducta” ni “comportamiento” como algunos falsamente sostienen, “Psique” no es “conducta”, es ”alma”, y esos psicólogos no creen en la existencia de esa alma, de esa psique, ¿cómo pueden seguirse llamando pues “psicólogos” que significa “aquel que estudia el alma” si eso es precisamente lo que ignoran y niegan con pasión? Conductólogos sería una designación más congruente y sensata.
 
Freud no se distinguió por optimista, pero tampoco podemos decir que fuera pesimista puesto que la posición de Freud está más allá de estas categorías. Freud dedicó su vida a la investigación psicoanalítica y a velar por la supervivencia de la Causa, como llamaba él al movimiento psicoanalítico.
 
Las personas siguen interesándose por el psicoanálisis y, más allá de la seriedad de cada lugar, cada vez se abren más espacios a su discurso. Las universidades siguen ignorando ese discurso e incluso prohibiéndolo en algunas deshonrosas ocasiones, oponiéndose así  a su propia designación de Universidad que hacen pasar con ese gesto al discurso universal a un único discurso, al uni-verso, el científicista. Me atrevo a llamar así ese discurso puesto que cada vez más se abandona el pensamiento crítico y analítico y se preparan más en esas aulas a técnicos en estadística auxiliares de las ciencias sociales que se reducen más y más, a su vez, a descripciones numéricas.
 
El psicoanálisis continúa siendo una disciplina que escucha al sujeto en su singularidad sin amenazar con hacerlo desaparecer en la indiferencia por igualación-comparación de la campana de Gauss, típica del discurso oficial, universitario, científico y comercial de esta época neoliberal que tiene una fe enajenante en la cifra, en tanto la única cifra con la que trabajan los psicoanalistas es la que aparece en la palabra del discurso del sujeto, o sea, desde lo inconsciente que se presenta cifrado para ser descifrado, así el sujeto de lo inconsciente del psicoanálisis es des- cifrado y no se le puede numerar, es siempre singular. No es lo mismo que usted que esto lee sea un número estadístico de las personas que saben leer y usan Internet a que sea un sujeto que se interesó desde algo que es su deseo en estas palabras, en este discurso, esté o no de acuerdo con él; si usted lee esto es porque el psicoanálisis lo convoca, no porque se lo permita estar en un determinado porcentaje en la sociedad de los que saben leer.
 
 
Mientras las pulsiones acicateen indomeñables y haya alguien que les escuche, el psicoanálisis se sostendrá; eso es lo que hizo Freud, escuchar esas pulsiones que habitaban los cuerpos de sus histéricas, eso es lo que hace un analista, escuchar al sujeto  para que éste pueda escucharse y deje de gozar, eso es una forma de hacer lazo con el otro, algo que le hace  falta desesperadamente a este país. Acuden las últimas palabras de Freud en su entrevista a la BBC: "the struggle is not yet over"
 
Coyoacán, México, D.F.
 
 
4 de marzo de 2011
"Los agujeros y los significantes de la red"
Eduardo García Silva
 
La caída de Hosni Mubarak, que detentó el poder durante 32 años, se debió a la serie de protestas que el pueblo egipcio llevó a cabo de manera sostenida. La cuestión es que estas manifestaciones fueron convocadas principalmente por Internet, por las llamadas redes sociales. En México una periodista que en un acto represivo a la libertad de expresión había sido corrida de su trabajo por dar la noticia de una pancarta que señalaba al ex candidato del Partido Acción Nacional a la presidencia como alcohólico y que convocó a la Presidencia a responder ante este señalamiento que se sumaba a otros previos sobre el mismo tema, fue después restituida en su lugar de trabajo; la causa de tal restitución fue la presión que ejerció un nutrido grupo de ciudadanos que en menos de una semana se organizaron para recabar firmas y llevar a cabo protestas en la calle y en la emisora de radio desde donde transmitía esta periodista de nombre Carmen Aristegui, y que en esa misma semana reunieron más de 142 000 firmas; la convocatoria se inició también por Internet, específicamente por Facebook. En la misma semana se lanzó también por Internet la llamada Operación México, que consiste en una serie de ataques de hackers, autodenominados Hacktivistas, a las páginas del gobierno federal de la República Mexicana; el motivo: la censura a la libertad de expresión. Durante varios días atacaron y lograron inhabilitar las páginas de la Presidencia misma, de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes y la de Gobernación; el medio de la convocatoria y de organización: Twitter.
 
 
Estas redes sociales cibernéticas propias de la llamada realidad virtual han comenzado a incidir sobre lo que ahora, dadas las circunstancias,  podemos llamar realidad real. Por primera vez se da una batalla cibernética donde los Hacktivistas hablan de ataques, de blancos, de estrategias y de defensa por medio de la web. Del otro lado, los técnicos del gobierno trabajaban arduamente para defender y blindar las páginas o para restaurarlas cuando habían “caído”, tal como cae una ciudad en manos de un ejército enmigo.
 
 
El movimiento al que asistimos es el pasaje de la virtualización de la realidad (videoconferencias, cursos en línea, sexo virtual, etc,) a la realización de lo virtual, es decir, cuando esa forma de lazo social que se establece por Internet pasa a tener efectos fuera de Internet, ya no se trata de escuchar o de ver a alguien en la pantalla de la computadora, ni de recibir una clase por ese mismo medio, ni de lograr una eyaculación ante el ordenador, no es una realidad virtual sino la realización de esa virtualidad, la virtualidad deja de serlo y se sale de las computadoras y produce efectos en la subjetividad de los sujetos.
 
 
Si se vive lo virtual realmente a partir de una realidad que era virtual, ¿cuál es el límite y el borde de ese dentro-fuera del Internet?
 
En verdad no podemos ubicarlo, se corresponde más a la figura topológica de la banda de Moebius  donde lo exterior se con-vierte en el interior y el interior en el exterior. Cuando alguien se sienta frente a su computadora y establece una videoconferencia por ejemplo, o si sube sus fotos a la red, no solamente se ve sino que es también visto. La máquina opera una articulación de miradas a modo del Otro que permite que el sujeto se vea siendo visto y, precisamente, no se vea desde donde es mirado, como lo plantea Lacan en el seminario once, con la excepción de que la máquina no es el Otro en su plena función simbólica, sino más bien una realización de ese Otro en la materialización del artefacto que mira al sujeto. Esto nos señala ya la dimensión imaginaria en la que el sujeto se reconoce a partir del lugar que ocupa ante otro y donde la función del Otro cojea en la medida en que se sale del campo simbólico por realizarse en esa materialidad de la cosa que es una computadora.
 
Un aspecto importante es que no depende todo de las máquinas, sino de la posición que los sujetos toman ante ellas. El hecho de que los egipcios se hayan valido del Internet para salir a las calles y de que un grupo de mexicanos hayan hecho lo mismo y de que eso haya producido efectos en la realidad tiene todo el valor de acto; a saber, la producción de un corte en un discurso que sólo repite una queja y que en su lugar instaura el inicio de otra cosa. Como se puede ver, no se trata sólo de las protestas que a modo de queja repitan y sostengan un goce donde los sujetos quedarían abandonados al Otro sádico y omnipotente, sino de la ejecución de la palabra en tanto acto que al decir, al denunciar, produce una situación diferente de aquella que los aquejaba.
 
 
Ayer mismo se anunció la suspensión temporal –por ahora- de la película “Presunto culpable”, donde el sujeto que denunció a José Antonio Zúñiga Rodríguez y que con esta denuncia contribuyó de manera importante al arresto y encarcelamiento injusto de José Antonio, quien no había cometido el homicidio del primo del denunciante que se le imputaba y que el documental consigna para a su vez denunciar  la corrupción del aparato de justicia en el DF específicamente, ese mismo sujeto se quejó argumentando que él nunca había dado su autorización para ser expuesto públicamente, de manera que la película que documenta los abusos de la autoridad se convierte en una víctima más del mismo abuso que denuncia y esto fue posible por la misma participación del adolescente que produjo el abuso del arresto y la vejación de su José Antonio Zúñiga Rodríguez que la película denuncia, ¡vaya paradoja!.
 
Ese parece ser el México surrealista donde las paradojas y los imposibles se producen en una secuencia vertiginosa, tan velózmente que uno eclipsa al anterior y es eclipsado por el siguiente.
 
En todo caso, parece que lo único que logrará la polémica desatada por la prohibición de presentar la película es que muchas personas más que ni pensaban verla vayan ahora al cine a verla. Si la quitaran definitivamente –lo cual quizá no suceda- siempre se podrá encontrar con los piratas que seguramente tendrán también una fuerte demanda.
 
Vale la pena recordar lo que los piratas originalmente hacían: robaban los cargamentos de oro, plata, etc, y otras cosas de valor a los barcos que los habían tomado de los pueblos conquistados a la fuerza donde habían impuesto una esclavitud a los sobrevivientes de las masacres de esas guerras de conquista, o sea que los piratas robaban los tesoros a las coronas que robaban los tesoros de los pueblos indios, eran su otro.
 
 
Así, los piratas modernos nunca podrían robar los objetos que el capitalismo produce si ese mismo capitalismo no les hubiera vendido los objetos que se emplean para reproducir los objetos que originalmente sólo vendían las grandes empresas de ese capitalismo.
 
La pregunta es ¿el pirata es un producto del capitalismo como síntoma de los sujetos que se quedan sin trabajo –que ahora hacen los robots- o es su contrario en la medida en que amenaza sus ganancias y hace de competencia, o es quien ratifica al capitalismo por reproducir sus formas de economía de producción en masa? ¿acaso no puede ser el pirata al mismo tiempo todo eso?, de hecho lo es.
 
 
Esos piratas no se sostendrían sin los hackers, quienes se encargan de hacer y compartir programas para reproducir diferente “material” de Internet. Esos hackers ya han dado muestras de cómo y cuanto pueden afectar la realidad económica y el orden de un Estado.
 
 
Me parece que el goce onanista atribuido al uso del internet es cuestionado por estos recientes eventos que muestran que hay posibilidad de lazo social por esas vías. No quiere decir que no haya efectivamente un uso y abuso de la tecnología que aísla a algunos sujetos, lo que sucede es que las computadoras y el internet son sólo una oportunidad para que esos sujetos que ya están habitados por un goce autista lo desplieguen en la red, lo filtren por sus agujeros ya sea desde un anonimato protector o desde una exhibición con faceta histriónica algunas veces, perversa en otras.
 
 
Otros sujetos, en lugar de con-vertirse en objetos del Otro del internet hacen uso de él para que la palabra y el discurso circulen, como Julian Assange, que es perseguido por los EUA por filtrar los mensajes secretos de sus diplomáticos en todo el mundo, donde sus palabras los comprometen. Las cartas siempre llegan a su destino.
 
 
La red no es sin significantes.
 
 
Coyoacán, México, D.F.

 
24 de febrero de 2011
"No tiene la culpa el indio"
Eduardo García Silva
 
Es difícil escribir sobre los eventos que acontecen actualmente en México, la dificultad que encuentro ahora - y quizá por eso la tardanza en escribir en este espacio- es que la cantidad de asesinatos, de secuestros, de derramamiento de sangre de los niños mexicanos, el aumento de la orfandad en mi país por muertes violentas de sus padres, los grados repugnantes de corrupción, la monstruosa ignorancia de los políticos sobre las condiciones económicas, sociales y de seguridad en México, y sobre todo el empeño de continuar haciendo este enorme daño en nombre del bienestar, todo eso rebasa cualquier intento de simbolizar lo inefable de esos acontecimientos, pero ¿no es acaso eso mismo la razón por la que somos sujetos a la palabra? ¿No es por el vacío, no es desde un vacío de sentido, desde un hueco inefable que surgimos al ser lanzados precisamente desde ahí, desde ese real a la palabra?
 
Los recientes acontecimientos: la censura a la libertad de expresión, el anuncio de invasiones gringas -una más en la historia de México-, y la falta continuada de respeto a la investidura presidencial por quien dice sostenerla y que debe ser el primero en respetarla y que le falta al respeto cuando no escucha, cuando impone políticas bélicas que no son aceptadas por el pueblo ni acordadas por el congreso de la unión; dichos acontecimientos ponen de manifiesto una cuestión aún más grave a mi parecer: la responsabilidad de los sujetos que hacen al pueblo. ¿Donde está? ¿Por qué los mexicanos siguen callando? ¿Desde dónde continúan soportando lo insoportable sin elevar la voz para hacerse escuchar?
 
He de precisar que no son todos los mexicanos, hay algunos que sí se hacen escuchar y que han logrado revertir algunos de esos actos ominosos, como fue el caso de la restitución de Carmen Aristegui al espacio radiofónico de donde había sido ejectada a modo de la represión freudiana, es decir, cuando no se quiere saber de algo, ese algo es desalojado del espacio que permite la palabra. Así, Carmen Aristegui fue desalojada, verdrängt del espacio a la palabra, pero justo como la Verdrängung no es exactamente lo mismo que represión aunque en este caso la podemos situar en ambas significaciones, esa Verdrängung dio lugar a un movimiento, a una fuerza que se movilizó y donde los sujetos tomaron a su cargo la palabra que se desplazó así de la radio al internet, a la calle y a los textos de modo tal que el efecto fue que el movimiento restituyó su lugar a la palabra. Asistimos a una de las primeras manifestaciones que logran realizar la fuerza del pueblo, la democracia (kratos=fuerza, demos=pueblo) por medio de los medios cibernéticos. Este es un tema que debe ser tratado aparte, solamente lo señalo y lo abordaré la siguiente ocasión.
 
 
"Responsabilidad" comparte etimología con "responder", con dar una respuesta a una situación. Cuando un sujeto responde surge como efecto de ese acto advertido de lo que acontece y más allá de eso que acontece; me explico, el sujeto responsable no se queda inmóvil ante el acontecimiento, no es una víctima de algo que le pasa, es un sujeto que se pregunta por su lugar ante eso que le pasa y desde ahí actúa conforme a su deseo. Inmovilizarse ante la contingencia anuncia cierta posición masoquista identificada en algunos niños que ante los golpes de los padres se paralizan, no se mueven, sólo reciben con dolor esos golpes que el Otro les dirige. Hay niños, por otro lado, que ante tal amenaza corren, se meten bajo la cama, piden ayuda, en fin, se mueven, y aunque eso no garantiza desgraciadamente que puedan evitar ese maltrato, al menos no los deja en la misma posición de un goce masoquista que los ofrecería al Otro como ofrenda, como víctimas, esto es lo que nos enseña la experiencia psicoanalítica y una de las distinciones entre la estructura neurótica y la perversa.
 
 
Así el campo del deseo es inseparable del de la ética de la responsabilidad que el sujeto tiene. La expresión popular de "la culpa no la tiene el indio sino el que lo hace compadre" independientemente de la carga colonialista de esta clasista y racista frase, revela esa posición donde un sujeto se queja de aquello mismo que permite y fomenta.
 
 
El sistema político de un país no es ajeno al pueblo en el que se desenvuelve, así como Hitler no salió de la nada ni impuso nada que no estuviera ya fermentando en la cabeza del pueblo alemán por largo tiempo, la situación en México no es nueva, no es la primera vez que el país está al borde del caos generalizado (porque ya hay caos), ni el problema es de la semana pasada, al menos tiene cuatro años que esta situación se genera en los niveles en la que la conocemos y que va desde entonces escalando niveles de violencia cada vez más impresionantes, ¡pero el pueblo aguanta!
 
 
Freud señaló que la existencia de Estados autoritarios no debe de buscarse en la esencia de lo que sería un Estado autoritario, sino que debe explicarse desde la posición masoquista de los pueblos que claman por ellos y los sostienen, tal como el sujeto con sentimientos de culpa y "mala conciencia" , como la llama Freud, requieren de un amo que les haga pagar por sus faltas. No es gratuito que las derechas del mundo se caractericen precisamente por el orden represor y estén constituidas por sujetos que se tienen por los más puros, "santos", moralistas, dado que la moral no es más que la revuelta contra las pulsiones agresivas y eróticas que el psicoanálisis ubica particularmente en la posición obsesiva, pero que no es privativa de ella.

Tenemos entonces que la derecha cuando asume el poder es porque la masa no solamente lo permite sino que lo pide. Si en México la derecha detenta el poder es porque efectivamente hay miles de sujetos que han votado por ella, ¿qué está sucediendo con el pueblo de México? ¿Hay una disposición masoquista? ¿Y si la hay, dónde se funda, con la invasión española?
 
 
Un hecho: siempre que la derecha a llegado al poder en México ha habido crisis económica, social, división del pueblo, conflictos armados intestinos y se ha promovido la intervención extranjera que le ha costado al país más sangre y hasta territorio, esas derechas que produjeron pobreza, descontento y que siempre acabaron en movimientos armados y revueltas sociales además de invasiones armadas de Francia y todas las demás de los Estados Unidos de Norteamérica son: Agustin de Iturbide, Antonio López de Santa Anna, la iglesia contra la República juarista, Porfirio Díaz, Victoriano Huerta, la iglesia contra el gobierno federal de Calles, Vicente Fox-Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderon Hinojosa. En cada una de ellas se ha estancado el desarrollo del país.
 
Mientras los sujetos, cada uno del pueblo, no se responsabilicen respondiendo ante las contingencias que los afectan, el grupo en el poder no se moverá. Se movilizan los ciudadanos de otras partes del mundo, ¿y los mexicanos? ¿De veras a lo único que co-responden es a la imagen del indio acostado en un nopal tapado con un sombrero -que entonces le impide ver- y que está dormido? ¿Ese es el mexicano?
 
 
Coyoacán, México, D.F.
 
 
29 de noviembre de 2010

Ni griegos ni latinos

Eduardo García Silva

 

 

Hace unos días han anunciado que la nueva edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española tendrá nuevas modificaciones. Estas modificaciones son producto en esta ocasión de la técnica, en particular de la cibernética. Debido a que los programas de las computadoras ya no reconocen o hacen distingo entre algunas palabras acentuadas y otras que no lo son, por ejemplo "sólo" y "solo", donde la primera se refiere a "únicamente" y la segunda a la condición de soledad, pues no es lo mismo "yo sólo quiero decir algo" a "estoy solo", se anulará el acento y se escribirán ambas indistintamente quedando el sentido definido por el contexto. Habrá que preguntarse cómo aplica cuando ni el contexto pueda resolver la duda con respecto a lo que la palabra quiere decir.

 

Si bien en psicoanálisis se trabaja con el equívoco del significante, también se trabaja con la puntuación, porque justamente es la puntuación y la acentuación donde se aprehende el equívoco que lanza un nuevo sentido a una palabra que suponía otro. Todos conocen el chiste del hombre que le pregunta cariñoso a su esposa por la mañana "¿cómo amaneciste vieja?"  y que luego cambia por "¡como amaneciste vieja!" o "¡cómo! ¿amaneciste, vieja?" En el primer caso el hombre le pregunta a su mujer por el estado en que amaneció y lo hace con cariño; en el, segundo le reprocha verla más vieja que a la víspera, y en el tercero, que es el más agresivo de todos, se asombra de que haya amanecido, de que siga viva por la mañana. Valga sólo como un botón de muestra de cómo la acentuación y la puntuación cambian el sentido aunque se empleen las mismas palabras.

 

Parece que en lugar de desarrollar un software que integre esa función de acentuación lo que están haciendo es promover que los sujetos escriban como máquinas y entonces hablen como máquinas ¿qué efectos tendrá esto en la subjetividad?

 

Un caso especial es la inminente anulación de la diferencia entre lo que se conoce como "i latina" (i) y la "i griega" (y).   Ahora a la primera se le llamará simplemente "i" y a la segunda "ye", o sea que lo que queda fuera es aquello que apunta al origen, a lo que se le conoce como etimología, a saber, en este caso el término de griega o latina. Con ese movimiento, los diseñadores de la nueva edición del diccionario sacan a los griegos y a los latinos de la palabra escrita, al menos no se les nombrará más, bastará decir "i" o decir "'ye".

 

Ahora bien, si lo que nos constituye como sujetos es nuestro lenguaje y la palabra que habitamos, si lo que nos constituye como sujetos es la manera de historizarnos y el origen que aunque mítico -no hay otro- da cuenta de un pasado constituyente en un presente que entonces proyecta ya el porvenir, si eso que nos constituye como sujetos se anula, si el origen se sigue perdiendo ¿cómo y hacia dónde se dirigirá un sujeto sin la brújula de su historia?

 

Para Lacan, la letra toca lo real y para Freud la representación-palabra (Wortvorstellung) es la posibilidad de que las huellas mnémicas, como él las llama, o signos de percepción (Wahrnemungszeichen) devengan conscientes, es decir, la forma en que trabaja el psicoanálisis con lo imposible es la palabra que se sostiene a su vez en la letra, en ese litoral entre lo simbólico y lo real. Planteo entonces las preguntas: ¿qué pasara si se suprimen las referencias etimológicas que permiten que lo real se enganche a la función simbólica? Y no porque la etimología sea garante del lenguaje, sino porque es la única posibilidad de hablar. ¿en qué están pensando los que toman las decisiones sobre la lengua española? Resta por ver qué curso tomará el lenguaje, pues este no depende de los sujetos sino al revés, lo que es claro es que no son ni griegos ni latinos esos que ahora deciden, ¿serán españoles? Porque por lo demás, en México tampoco hablamos español sino mexicano, y ya es mucho decir, porque están los que hablan otros idiomas (otomí, náuhatl, quiché, triki, chontál, purépecha, etc, etc.)

 

Dije "idiomas" aunque algunos antropólogos tiene unos criterios que no permiten incluir a estas lenguas en la categoría de idioma, ellos les llaman dialectos, pero también a los bailes de los pueblos indígenas les llaman danzas y a su arte le llaman artesanía, como si estuvieran por debajo del valor de los idiomas, bailes y arte ¿quién dicta eso? ¿los mismos que suprimen acentos y letras del alfabeto? ¿cómo hablan? ¡cómo hablan!

 

Coyoacán, México, D.F.

 
Comentario de Fernando Azcárate:
 
Comentando con ustedes el texto. La acentuación, según Mladen Dolar, adviene de la palabra canto, es como decir acantuación. Lo menciona en el contexto de su libro "Una voz y nada más"; muy bueno, se los recomiendo. Ahora, el acto de suprimir, si, me parece que está en el registro del amo, que, como sabemos, no desea. Ahora, el asunto del deseo está en relación directa con el significante, por lo que a Lacan respecta. Lacan saussuriano, retoma algo que a mi me interesa en la plática contigo, Lalo, y es que Saussure habla de que el significante es la imagen acústica, es el habla, y, en tanto tal, es el sonido.
 
Lo que Saussure va a trabajar, y lo que nos llega gracias a sus alumnos, es el hecho del estudio de la lingüística como trabajo del habla y no de los significados, no de las etimologías, es un estudio que no es filológico. Saussure, como Lacan y von Humbolt, hablan de cómo en el estudio del lenguaje no puede haber un estudio del origen de este -lo que serían  las etimologías-, por el hecho de que, para decirlo en lacaniano, sería algo del discurso del amo por asignar un inicio; ¿no? Como de costumbre, hago una melcocha entre autores, pero la esta idea que expreso está en la introducción del "Curso de lingüística general" de Saussure.
 
Ahora, por úlltimo, el registro significante -como lo llama Lacan-, el habla -que no el lenguaje, como lo llama Saussure- tiene la propiedad de la arbitrariedad. Esta propiedad la descubre Saussure, pensando en que: ¿Quien cambia el lenguaje? No es la Real Academia de la Lengua, imaginaria-mente, ellos podrán creer que así es, pero lo cierto es que el habla cambia sóla; y sola. La masa de los seres humanos que la usan no son conscientes de los cambios que en ella operan. Con esto, para ya no extenderme mucho en lo que digo, la lengua -no lalengua- nos usa como sus medios: Tal vez, aunque no queramos, somos sus máquinas deseantes, exiliadas del cuerpo más allá de las intensiones, que imaginaria-mente, pueda tener una Academia. La Lengua no puede controlarse...
Saludos
México, D.F.
 
 
 
 23 de noviembre de 2010
¿Por qué los niños mexicanos quieren ser narcos?
Eduardo García Silva
 
La vorágine de los festejos de la independencia y la revolución no han dejado lugar a que los sujetos se planteen en verdad la significación de esos acontecimientos. La historia oficial sigue su curso en tanto que el discurso del pueblo parece más bien actualizar aquellas historias revolucionarias, como si algo no se hubiese acabado de escribir. Eso no escrito y no simbolizado del trauma del abuso del poderoso, ese trauma de la violencia del padre sobre sus vástagos parece volver desde la realidad al no haberse inscrito en la oficialidad de la historia mexicana con un símbolo que dé cuenta de aquél abuso y de la respuesta ante el mismo, respuesta de los hijos que los hermanaría ante la imposibilidad de acceder al lugar vacante del poderoso. Lo que vemos hoy en México, es que esos hijos siguen intentando acceder a como dé lugar al lugar del padre tirano que dicta la ley para los demás, el padre de la excepción para quien la ley no aplicaría; es lo que vemos en los funcionarios que abusan del poder en beneficio propio y detrimento del bienestar social.
 
El descontento de la gente sigue en aumento y el país se encuentra ya en una revuelta armada, es preciso nombrarla como lo que es. Si bien no es como el movimiento armado de 1910, el ambiente bélico es el mismo o incluso más trágico. La cantidad de muertos, los enfrentamientos, las repercusiones en la economía, en la cultura, la educación, etc., están a la vista de cualquiera y el paisaje que dibuja al futuro inmediato y a mediano plazo es devastador. ¿Es por eso que dejé todo este tiempo de escribir en este espacio? ¿qué decir ante tanta barbarie, tanta muerte, tanta soledad? porque los ciudadanos están solos, no tienen gobierno que garantice mínimamente su comida, su casa, su salud, su educación, en fin, a la vida misma.
 
El goce desprendido ante esta confrontación con el caos, la falta de un orden que regule, a los sujetos, porque ahora los sujetos ni siquiera se fían de la posibilidad de la existencia de una ley que establezca los límites necesarios para la convivencia, ese goce es localizable en el discurso de los niños que dicen que de grandes quieren ser narcotraficantes aunque mueran jóvenes, el valor de la vida está en la intensidad que la inseguridad de la misma le imprime y no en un plan de vida que apunte que a vivirla más allá de su condición mortal y mortífera, por ejemplo, un trabajo, la familia etc. Sólo importa ser poderoso, tener dinero y dictar la ley. Para esos niños, el gobierno es el de los narcotraficantes, ellos ponen escuelas, cobran impuestos, dictan horarios para circular o no circular por las calles, son temidos, respetados, tienen trabajo, dinero y posibilidades. El ciudadano común no tiene nada de eso, por eso es mejor ser narco para tener lo que se quiera; ayudar a la familia aunque la vida vaya en ello, si de todos modos la vida se puede ir en cualquier momento, en cualquier balacera, ser víctima de fuego cruzado, del abuso de las autoridades, de los militares que disparan a las familias en los autos, o víctima de los mismos narcos. Aquí hay parecido a lo que sucedió en la revolución, cuando ante la leva que se llevaba a los jóvenes a pelear en el norte de la República separándolos de sus familias, estos prefirieron unirse al ejército del General Zapata, al menos así se quedaban cerca de casa. Así los jóvenes ante el hecho de estar en riesgo real de todos modos, deciden mejor sacarle provecho a ese riesgo vendiéndose al narco que promete y cumple más que el gobierno.
 
La cuestión es que cada vez la población civil está más implicada en la llamada "guerra contra el narcotráfico". Un ejemplo de esto, es la iniciativa de Calderón de que todos los militares que laboren en actividades ajenas a las de arma, sean reclasificados para que antes que otra cosa sean soldados, esto significa que los médicos, los ingenieros, los odontólogos, psicólogos, enfermeras, oficiales de sanidad, etc, etc, sean llevados a combatir con las armas al narco cuando sea necesario o las circunstancias así lo demanden. Esta iniciativa además de dar el mensaje de la debilidad en la que se encuentra el ejército que ha sufrido de más deserciones que nunca en la historia reciente de México hasta el punto que toda la tropa y los grupos de fuerzas especiales  de reacción inmediata no son suficientes para el combate, convierte en blanco a todos los integrantes de las fuerzas armadas. Hasta ahora cualquiera podía ser víctima del narco, pero ahora cada uno lo será, planteo ahí una diferencia entre el "cualquiera" y el "cada uno". Lo que Calderón no ha considerado con esta iniciativa es una nueva oleada de deserciones donde antes no las había, a saber, en el personal administrativo, de salud, etc. Hay mucha gente en el Ejército que le apuestan más a una vida con su familia -y que por eso trabajan y no están en el narco- que a morir enfrentándose al narco. La responsabilidad será de cada uno.
 
La medida además genera el absurdo de ordenar algo que de algún modo ya funciona así. Los oficiales de cualquier área, realizan ejercicios propiamente militares, como práctica de tiro y otros, varias veces al año, y saben que, según reza un dicho entre el personal militar, son militares de 25 hrs. al día, y son militares antes que profesionistas o empleados de oficina.
 
Me permito hacer una referencia personal aquí. En el 2000, cuando era jefe de la subsección psicopedagógica en la Escuela Militar de Oficiales de Sanidad, recibí un radiograma del Departamento de Salud Mental de Estado Mayor donde se me ordenaba ir a Chiapas para realizar un reconocimiento de terreno con el fin de montar el campamento donde los cadetes de diferentes escuelas militares estarían cuando fueran a dar apoyo a la población civil (consultas médicas, odontológicas, etc,) que vive alejadas de los centros urbanos. La pregunta que se imponía era ¿por qué deciden enviar a un Subteniente psicólogo -según el nombramiento y rango oficial que estipulaba mi puesto- a un reconocimiento de terreno si el ejército cuenta con oficiales de arma aptos y entrenados para eso, como los mismos infantes, ingenieros y zapadores por ejemplo? Cuando me negué a realizar la comisión me advirtieron que sería arrestado, al final me rehusé a ir a Chiapas con el argumento de que lejos de apoyar la actividad de los cadetes, podría obstaculizarla, ¡claro! yo iba a ver el terreno como turista y no con los aspectos de seguridad estratégicos que la empresa demandaba. El arresto era lo de menos -tampoco se produjo-. Me parece que el hecho de que personal que no está capacitado ni le interesa realizar actividades de orden propiamente bélico estará confrontado con someterse a una orden y arriesgar la vida en ello o a desertar. Si al ejército le hacen falta soldados de tropa y oficiales de arma para el combate al narcotráfico, de aprobarse la iniciativa de Calderón, en breve le harán falta también médicos, odontólogos, ingenieros, enfermeras, oficiales de sanidad, etc, etc. Y ese personal no se consigue de un día para otro. El alto mando del ejército debería tenerlo en cuenta y sobre todo los diputados y senadores cuando voten la iniciativa.
 
Cuando no hay un líder, la identificación cae y la masa se disgrega ¿a quién se identifican hoy los mexicanos? ¿quién detenta el poder fálico en el país? Parece que la función simbólica que un Estado debe de sostener ha caído y no queda posibilidad a esa identificación propia del ideal del yo, identificación simbólica, en su lugar queda solamente  el imaginario donde el yo ideal cree poder realizarse como acabado y gozante. ¿Por qué los niños en el norte quieren ser narcos de grandes?
 
Coyoacán, México, D.F.
30 de agosto de 2010
¿Excluir a Dios? 
Eduardo García Silva
 
 
“Excluir a Dios” resulta de entrada una aseveración del orden de lo imposible; y lo es. Freud, y Lacan después de Freud han dejado claro el lugar primordial que el significante Dios ocupa para el hombre; incluso para Lacan la religión triunfará en lo que el psicoanálisis no. En otra ocasión Lacan reta a su auditorio a que si hay alguien que se diga ateo levante la mano para demostrarle que eso no se sostiene.
 
Dios es el lugar simbólico por excelencia que aparece desde las sagas de las religiones en el mundo antiguo, pasa por las elaboraciones de los grandes filósofos y científicos en la medida en que representa al garante ante lo imposible, lo inefable, lo real. Dios es el garante que ordena el universo y no es privativo del discurso religioso.
 
El psicoanálisis señala el lugar de Dios en la metáfora paterna donde aparece la posibilidad del sentido para todo aquello que la palabra represente, incluso y sobre todo para lo que no tiene sentido.
 
La ley ocupa igualmente una relación importante en el ordenamiento por medio del cual el sujeto queda enganchado al deseo –y sufriente por lo mismo-, por la cual renuncia a sus pulsiones y hace lazo social. El trabajo de todo análisis es despejar ese lugar, que el sujeto ubique cómo se posiciona ante él y de qué manera puede, eventualmente prescindir de él valiéndose de él, lo cual constituye el fin de análisis.
  
No se puede excluir a este significante Dios de ninguna forma, incluso la psicosis muestra de la manera más cruda como reaparece ese Dios con todo su poder y toda su presencia ahí donde su función  no se simbolizó antes.
  
¿Cómo podría entonces un hombre religioso aseverar que a Dios se le puede excluir? Tal aseveración se profirió el día de hoy por cuenta del vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, quien al hablar de la laicidad aseguró que no hay porque excluir a Dios; aseveración que implica que eso es posible. Alguien tendría que recordarle que Dios es omnipresente, un análisis ayuda al respecto.
Coyoacán, México D.F.




17 de agosto de 2010
La razón de Sandoval Íñiguez y los hijos del “maiz”
Eduardo García Silva
 
El cardenal de Guadalajara Juan Sandoval Íñiguez, hombre con la sotana bien puesta (“sotana” es una palabra italiana que quiere decir “falda”) acusó al Jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcelo Ebrard de  maicear  a los jueces de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para que estos aprobaran las leyes de adopción para los homosexuales, o como el card-de-nal dice, los “maricones”, esos que a veces usan faldas; al menos que se identifican con las faldas (no hablo de los sacerdotes… ¡uy!, ¡también usan faldas!). En todo caso, no se les debe permitir la adopción a esos hombres que les gustan los hombres y que quieren tener niños porque los podrían pervertir (no hablo de algunos sacerdotes... ¡uy! ¡también!).
 
La acusación es grave, habría que tomarle la palabra al hombre de la falda tapatía y solicitarle atentamente que presente las pruebas que debe de tener para lanzar tal diatriba y que los jueces y Marcelo sean juzgados por los tribunales correspondientes. Por lo demás, resulta interesante que ese señalamiento lo haga un hombre que recibió ilegalmente dinero del erario del gobierno de Guadalajara para construir un templo que honrara a los cristeros, esos hombres que se opusieron al gobierno con las armas en la mano entre 1926 y 1929 siguiendo las indicaciones de la Iglesia católica en México. Recuerden que sólo devolvió el dinero a regañadientes por la denuncia social que se llevó a cabo. ¿Sabe muy bien Sandoval Íñiguez de lo que habla cuando habla de maicear? ¿aventarle maíz a las palomitas no sugiere la misma imagen del creyente que avienta sus moneditas a las alcancías de las iglesias que suman uno de los ingresos más importantes para el vaticano en Roma y del que en México no se recibe ningún beneficio de obra social?

Entre tanto, no perdamos la ocasión para recordar el lugar que tiene el maíz en este país.
 
Como todos saben, el mito prehispánico sobre el origen del hombre cuenta que en la creación del quinto sol Quetzalcóatl descendió a Mictlán, el inframundo, para robar los huesos con los que el hombre sería creado; sin embargo, el dios del inframundo, Mictlantecuhtli, mandó a que le hicieran un hoyo a Quetzalcóatl para evitar el robo; Quetzalcóatl cayó en la trampa y los huesos se estropearon, así que  no le quedó de otra que intentar hacer algo con lo que tenía y lo que hizo fue perforarse el pene y escurrir su sangre sobre esos huesos dándole vida a los macehuales, a los hombres. Una vez que ha creó a los hombres se dió a la tarea de alimentarlos para que sobrevivieran y es entonces que descubrió el maíz, que era guardado por las hormigas, de tal forma que él mismo, transformado en hormiga robó el maíz para los hombres, por lo que los mexicanos deben su vida en primer lugar a Quetzalcóatl que se sacrificó por ellos y en segundo lugar por conseguirles el sustento vital de la alimentación con el maíz, además de que los dioses primigenios, Ometecuhtli y Omecihuátl, representan la vida, el origen de la generación y son conocidos también como “el señor y la señora de nuestra carne o nuestro sustento” y que están ataviados con símbolos de la fertilidad y mazorcas de maíz.
 
Hasta aquí parte de los mitos de la creación de los hombres según los prehispánicos. A la luz de tales símbolos, a nadie le resultará raro que haya prevalecido hasta nuestros días, después de cientos de años –previo a la era cristiana- la frase de “hijos del maíz”, que ha declinado en “hijos del maiz”, así, sin acento. Esta frase que aparece en lalengua mexicana –no en el español- hace referencia a que alguien ingeniosamente o a la fuerza se sale con la suya y/o alguien que se pone por encima de las normas de convivencia o se aprovecha del otro. Una declinación más es la forma de “¡ah jijos!” que denota sorpresa.
 
Hay entonces un deslizamiento de “hijos del maíz” a “hijos del maiz”. Lo que Quetzalcóatl hace es maicear a su creación, a sus hijos los macehuales, al hombre. Maicear es darle sustento y darle vida. Podemos ver ahora claramente que el Sr. Sandoval tiene razón, el Jefe del Gobierno del Distrito Federal ha contribuido con su granito de arena,  o mejor dicho, con su granito de maíz para darle vida a la Suprema Corte de Justicia que tanto le hace falta actualmente.
 
Si el hombre de la falda se ofende porque la Suprema Corte de Justicia se alimente de las demandas de un pueblo al que debe de servir cuando el representante de ese pueblo arroja sus granitos es porque la interpretación que la Iglesia siempre ha hecho de las democracias y de los sistemas de libre pensamiento consiste en un ataque a sus intereses. La Iglesia está amenazada efectivamente, pues por más que se encomiende al Espíritu Santo, los feligreses piensan cada vez más las cosas desde un punto de vista laico sin que por eso entren en conflicto con sus creencias religiosas; valga decir que el maíz que Quetzalcóatl robó para los hombres, así como el fuego de Prometeo, ha brindado vida a los hombres más allá de la que la religión ofrece… en la otra vida. Juan Sandoval Íñiguez ignora este hecho capital, los mexicanos sobreviven del maíz, de tortillas y frijoles la gran mayoría, son hijos del maíz; por otro lado los hijos del maiz, o sea, esos que le quitan el acento al maíz en la historia de México, quizá por ignorancia de la historia y de los mitos que nos fundan como pueblo (hay que recordar que la Iglesia ha estado siempre dispuesta a los recortes en la educación en esos temas, según ellos la historia de México se inicia con la llegada de los españoles), quizá por esa ignorancia les está reventando ahora la cosa en las narices y ni la palomita del Espíritu Santo puede hacer algo al respecto; así se quedan viendo como unos se maicean mientras ellos comen pop corn. Sabemos lo que pasa cuando el maíz se calienta y se pasa de tueste: revienta.
 
Así, el hecho de que las lesbianas y los homosexuales –los maricones para que me entienda el ilustrado colega de Marcial Maciel- puedan adoptar hijos ha generado un “argüende” en la Iglesia. “Argüir” se define como “echar en cara”, “acusar” según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Los argüenderos de la iglesia católica pretenden legislar una vez más por encima del gobierno, ellos quieren ser gobierno. En todo caso, nos encontramos ante un argüende de faldas.
 
Coyoacán, México D.F.





13 de agosto de 2010
Sobre el recuerdo y el olvido de nombres en una historia de México
Eduardo García Silva
 
13 de agosto de 1521
 
Año 3-Casa, día 1-Serpiente
 
Los preparativos de las fiestas del centenario de la revolución mexicana y del bicentenario de la independencia se anuncian cada vez más a la Walt Disney: inversiones millonarias en espectáculos asesorados por las televisoras y transmitidos por ellas. Una vez más el México de la simulación, el Otro de los medios que dicta lo que los sujetos deben ser. Pocos han reparado en que apenas el viernes pasado se cumplió un aniversario de la caída de Meschico-Tenochtitlan con la captura del Tlatoani Cuauhtémoc en Tlatelolco, después de un sitio de 75 días que obligó a los mexico-tlatelolcas a comerse hasta las paredes de sus casas, algas y otros insectos para sobrevivir; y no es metáfora; se sabe que masticaban piedras de adobe, tierra en polvo, lagartijas y ratones a falta de comida (La visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista. Miguel León Portilla. UNAM).
 
 
¿Por qué no se habla de la increíble resistencia que los mexicanos opusieron a los españoles y a sus aliados? ¿No acaso el “gobierno” busca enaltecer a los héroes nacionales con el pretexto de las fiestas bicentenarias y centenarias? La figura del mexica-tlatelolca y tenochca resulta heroica si consideramos que a pesar de ser rebasados por mucho en número y armamento lograron poner a raya al invasor que predaba sus riquezas; los tlatelolcas hicieron retroceder en muchas ocasiones a los españoles e hicieron gran número de prisioneros entre ellos y durante tres meses no pudieron los invasores apoderarse del montículo de tierra (esa es la etimología de Tlatelolco) que resguardaban y por el que eran resguardados. Vendieron muy cara la derrota. Los últimos sacrificios fueron precisamente los de cincuenta y tres españoles y cuatro caballos que fueron capturados en una de esas escaramuzas, sus cabezas fueron dispuestas en el Tzompantli.. Hay dos nombres poco conocidos de dos tlatelolcas que asediaron a los españoles, mataron a otros y capturaron a más: Tzilacatzin y Coyohuehuetzin; el primero llegó incluso a ser temido por los invasores y en varias ocasiones los hizo replegarse. ¿Por qué entonces el “gobierno” no habla de ellos en lo absoluto? ¿Será que las figuras de los indígenas que resisten y consiguen éxitos notables contra los invasores que buscan someter y robar resulta inconveniente a la derecha que dice presidir esta República? o ¿qué explica que simplemente ni se les mencione cuando supuestamente se hace un recuento de los acontecimientos heroicos de la historia de México?
 
 
Hay un ejercicio en México del no-querer-saber de su historia tal como sucede con el sujeto en la represión que deja fuera significantes cruciales de su vida por resultarle incómodos. Así el desgobierno deja fuera eso que le molesta, lo suprime. En su lugar, el supuesto presidente (¿qué preside,  a quién preside?) busca apoyo en el clero ¿ Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón está entregando lo que él debe presidir y se está entregando a Dios en la figura de sus terrenales representantes, los sacerdotes cuando los convoca a que lo apoyen? Cuando un sujeto olvida su historia y la historia de la cultura a la que pertenece y se entrega a Otro para que le resuelva la vida en lo que por responsabilidad le compete sólo al sujeto, se anula como sujeto y se con-vierte en el objeto del Otro, muestra su castración y goza de su falta. Por su parte, ¿el imaginario colectivo recordará en 500 años el nombre de Felipe del sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa? La muerte de un sujeto se produce cuando ya nadie habla de él, cuando ya nadie lo recuerda, cuando su nombre no se pronuncia más o no tiene ningún valor.
 
En todo caso hoy se cumplen 489 años del fin de los actos de resistencia de un pueblo representado por tres sujetos que tomaron a su cargo la responsabilidad de no ceder ante las demandas del otro invasor y del Otro de esa cultura, de esa ley y de esa religión que se imponía a la fuerza; hoy algunos aún recuerdan a Cuauhtémoc a Tzilacatzin y a Coyohuehuetzin los nombres que anuncian a  hombres que representaron a su pueblo hasta la muerte y más allá de ella perpetuándose así en su función simbólica.
 
Coyoacán, México D.F.






19 de julio de 2010
De un goce en el cuerpo femenino y de la endiablada sexualidad.
Eduardo García Silva

El día 14 de julio de 2010 se hicieron públicas dos posturas que se erigen a sí mismas como rectoras de lo que la sexualidad debe ser para todo sujeto. Una declaración se hizo desde la Iglesia y la otra desde el Estado. La primera estuvo a cargo del vicario general de los legionarios de Cristo, Luis Garza Medina y la segunda a cargo de la directora del Instituto de la Mujer Guanajuatense, Luz María Ramírez Villalpando en una reunión con miembros del Partido Acción Nacional (PAN).  Un hombre y una mujer, el Estado y la Iglesia, y en el centro del nudo lo imposible de la sexualidad.
 
Es interesante el juego significante que nos presentan; en primer lugar un hombre habla en nombre de la Iglesia que es femenina y una mujer habla en nombre del Estado que es masculino. ¿Qué dicen? Luz María Villalpando acusó a las mujeres que se tatúan y/o se hacen perforaciones (piercing) de no tener valores, “son un ejemplo claro de la pérdida de valores en la sociedad”, interesante que ponga el acento sólo en las mujeres, ¿desde esa declaración se pensaría que si los hombres se tatúan no hay pérdida de valores?
 
Más que un tatuaje parece que para esta mujer se trata de una mujer tatuada, de una escritura en el cuerpo femenino, la letra y lo femenino. Luego, escandalizada, se planteó una pregunta que sería bueno que la sostuviera, a saber, con respecto a una joven que quería hacerse una perforación “¡en sus genitales! ¡caramba! ¿para qué quieres lastimarte de esa manera y a quién se lo vas a presumir? Me cuesta trabajo entender!”. Digo que sería bueno que sostuviera esa pregunta porque parece que llama toda su atención y curiosidad la decisión de la joven. Es evidente que la pregunta pone de manifiesto una fantasía: una mujer muestra su genital perforado a otro ¿Es que Luz María se imagina ya la escena cuando se alarma y lanza entonces la pregunta “a quién se lo vas a presumir”?
 
Tenemos a una mujer que se pregunta por el goce de otra (“¿para qué quieres lastimarte de esa manera?”) Donde ella supone un dolor supone también un placer, pues la pregunta es ¿hacía dónde apunta ese dolor? ¿qué se gana, qué se siente hacerlo? Habla pues desde la ignorancia, por desgracia abandona de inmediato esa posición para pasar a sostener un discurso de amo. Entonces una mujer se pregunta cómo goza la otra y ahí se le escapa ese goce  que (des)aparece entonces como goce del Otro sexo. También se pregunta por el otro a quien va dirigido ese goce, (“¡¿a quién se lo vas a presumir?!”) y supone que ese goce que atraviesa el cuerpo tendría que ir dirigido a otro, ¿por qué excluir que simplemente se trata de una experiencia del cuerpo donde el otro no tendría necesariamente participación justo en la medida en que el goce es inefable? ¿por qué una mujer no podría gozar de su cuerpo sin otro? En todo caso, la suposición de que se muestre pre-sumiéndolo a otro indica un despliegue fantasmático donde otro observaría a través del piercing un goce femenino donde lo que queda preguntar es si lo que se observa es el falo o el goce de una mujer. Luz María es optimista, dice que le cuesta trabajo creer cuando es evidente que no entiende nada, aunque claro está, entender y creer no son la misma cosa; de cualquier forma el goce no es para entenderse, tal intención, tal in-tensión no hace más que generar también goce.
 
En esa escena imaginada por Luz María aparece ella misma como vouyer, como quien quiere sab-(v)er a quién la otra se lo va a presumir, deviene en el tercero que mira la sexualidad del otro, de los otros y despliega así sus fantasmas eróticos que aprovechan tal circunstancia para mostrarse desde ese otro, “es ella quien quiere mostrar(se), no yo, y es otro quien quiere ver, no yo”. Luz María aparece en la anunciación que a partir de esa pregunta alarmada (excitada) la hace ex –sistir. Pinta el cuadro “Una joven se hace mirar su genital perforado” y se convierte en el efecto de esa Bild (cuadro, pintura, efigie, imagen, idea) que la introduce así en la escena pues es ella quien mira, quien se hace una imagen de tal mostración y que como efecto de tal escenificación es moldeada a imagen del cuadro mismo que pretende mirar, el cuadro que la implica a ella misma sin dejarla fuera le da su Bildung (conformación, formación, producción), se produce conformándose a semejanza de esa imagen que le supone a la otra, donde la otra es ella misma, añoranza de un goce perdido y de una edad que no volverán. Definitivamente no podrá entenderlo.
 
Por su parte, Luis Garza Medina, el vicario general de los legionarios de cristo acusó a Marcial Maciel de tener una sexualidad “desestructurada”, al referirse que el sacerdote tuvo una mujer con quien vivió una relación “cuasi marital” y con la que tuvo “incluso” (sic) hijos. Agregó que además tuvo una segunda mujer con quien tuvo otra hija y finalmente –y sólo al final- comentó sobre su práctica sexual con niños .
 
¿Qué debemos entender por una sexualidad desestructurada?, ¿qué no acaso toda sexualidad tiene una estructura? No podemos dejar de evocar precisamente las estructuras que en su momento ubica Lacan: la psicótica, la perversa y la neurótica. Dichas estructuras surgen a partir del destino que sigue la castración, ya sea que se forcluya, se desmienta o se reprima. Entonces, más que pensar en una desestructuración de la sexualidad, habría que decir que la sexualidad no es sin estructura aunque en las formas nuevas de la sexualidad no podamos definirla claramente; eso no quiere decir que no haya estructura o que haya una desestructura, ¿qué sería eso? Llama la atención que para el vicario el hecho de tener una mujer –si es que una mujer se puede tener- indique una sexualidad desestructurada, porque tal es la afirmación que se desprende de su declaración, incluso antes de haber hablado sobre la pedofilia de Marcial ya había dicho que su sexualidad estaba desestructurada y parecía asociar esta afirmación con el hecho de que Marcial hubiera tenido dos mujeres e hijos.
 
Un dato no menos importante es que insiste en llamarle Nuestro Padre al bígamo y pedófilo en cuestión, tales son los sustantivos que Luis Garza medina se niega a nombrar aunque hable en torno a ellos y los describa claramente sin nunca pronunciarlos.
 
Más adelante refirió que el diablo (¡uy!, ¡el diablo!) hace estas cosas porque “el pobre” (sic) está al servicio de Dios y por medio de él Dios hace temerosos a los hombres que así se acercan más a Dios, por el temor al diablo y al infierno. Eterno sadismo de la Iglesia al pretender el amor por coerción temerosa al castigo infinito, “o me amas o sufrirás por toda la eternidad”. Si se dan cuenta no hay diferencia entre esta oración con la del macho que amenaza a su mujer con los peores castigos si no se entrega amorosamente.
 
Pero el diablo es la sexualidad misma. Si para Freud, el diablo es el subrogado del padre (Freud, S. (1923) Una neurosis demoníaca del siglo XVII. Obras completas Amorrortu editores.Tomo XIX.  Bs As. Argentina, p.85) lo es en la medida en que por medio de ese significante el sujeto tomará un lugar en su sexuación y devendrá en hombre o mujer, o sea que  el significante padre da estructura a la sexualidad.
 
Marcial Maciel se erigió como fundador y como padre de los legionarios de cristo que lo siguen teniendo en ese lugar, a juzgar por la manera en que Luis Garza Medina se refiere a él. Si el significante padre estructura la sexualidad en la medida en que parte, secciona, sexiona, ¿qué sexualidad estructura este padre para la horda de quienes lo tienen por tal cuando reconocen en él una sexualidad que califican de desestructurada? ¿el hecho de que cada vez se conozcan más abusos y violaciones de sacerdotes pedófilos tiene que ver con ese padre fundador que gozaba de sus hijos? ¿Si Marcial Maciel fue instrumento del diablo y éste pobre es instrumento de Dios, deviene entonces en santo o en endemoniado?
 
Coyoacán, México D.F.
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