Fallo a favor del aborto en las
primeras semanas de embarazo. La Suprema Corte de Justicia de la Nación da un paso solidario
con el pueblo; sobre todo con las mujeres que no tendrán que exponer más sus
vidas de manera estúpida por creencias religiosas o coerciones moralistas. El
representante de Derechos Humanos parecía leer sin hacer metáfora el nombre de
dicha Organización no gubernamental, a saber, en masculino; quizá habría que haberle
explicitado antes que derechos humanos es el plural que incluye a los derechos
de las humanas. Por cierto que se le veía ayer mismo caminando hombre con
hombre… perdón, hombro con hombro al lado del cavernal… perdón ¡Dios mío!, del
cardenal Norberto Rivera en un coloquio.
Soberanes y Rivera
Carrera
Fuente: La Jornada.
Aquellos que no ejercen su sexualidad (¿será
cierto?) siguen pretendiendo dictar a los otros cómo vivir la suya. Las
afortunadas palabras de una mujer en la Suprema Corte de Jusitica, Olga
Sánchez Cordero, son insustituibles, helas aquí: “este es un problema que nos rebasa como sociedad. Una manera eficaz de
ayudar a las mujeres es despenalizarlo, sacarlo de la clandestinidad para poder
enfrentarlo y remediarlo, para evitar la muerte de mujeres que no abortan por
maldad, ni por delincuencia, sino por necesidad”. Y subrayó: “la ley civil debe ser compatible con el
Estado social, al margen de mis creencias religiosas, como integrante del más
alto tribunal del país, en una República representativa, democrática y federal,
cuyos principios democráticos reposan sobre la premisa de un Estado laico, no
tengo por qué imponer mis convicciones personales a mis conciudadanos”. En
contrapartida el cardenal Norberto Rivera sentenció “Ninguna Corte puede contradecir la ley suprema de Dios que nos ordena
¡no matarás!”. ¡Si Ratzinger hubiera estado convencido de eso cuando
participó de la empresa nazi! El cardenal hace pública su oposición abiertamente en contra del sistema
legislativo y de justicia de una república que, sin embargo, se lo permite al
no sancionar sus intervenciones conforme a la ley. En fin, como dijo Don
Quijote: “que los perros ladren”, aunque en esta ocasión las campanas
repicaron, no habría perros suficientes.
La ministra Olga Sánchez Cordero.
Fuente: La
Jornada.
La cuestión que debemos plantearnos es : ¿por qué
la influencia de los sacerdotes sigue teniendo tal peso en una sociedad como la
mexicana? Así como se dice que cada pueblo tiene el gobierno que merece ¿será
que cada pueblo tiene a los clérigos que se merecen?
Ser madre o
no ser, esa es la cuestión. Un argumento de quienes se oponen al aborto es
que una mujer que se ha embarazado debería de responsabilizarse de su acto y
responder desde ahí; pero olvidan o ignoran que ser madre no es una respuesta
refleja que se adquiere al parir a un bebé, sino que es un lugar simbólico en
el que una mujer se debería de ubicar siempre y cuando hacia allá apunte su
deseo, pues resulta que gran cantidad de mujeres se embarazan por muchas más
razones que por desearlo: las que han vivido una violación, por ejemplo. ¿Una
mujer violada querrá ser madre de ese hijo?, en todo caso, la respuesta será
desde lo singular, cada una responderá de acuerdo a sus razones, sus creencias y su deseo, ¿cuál sería la razón
para imponerles una forma de pensar sobre todo cuando tal decisión afectará el
resto de sus vidas?
La solución es muy sencilla si la planteamos
desde el respeto al derecho ajeno. Si alguien está en contra del aborto será
importante y respetable que no lo practique, la constitución de la república de
los Estados Unidos Mexicanos le protege en ese sentido, no está obligada a
hacerlo; si alguien, por las razones que sea, se decide o se ve obligada a
decidir abortar, es importante que el Estado, en ejercicio de las
responsabilidades que la
Constitución le demanda, se ocupe de proveer de las mejores
condiciones para evitar una tragedia.
Coyoacán, México, D.F.
Martes 1 de julio de 2008.
Profetas pendejos.
Por: Eduardo García Silva.
El
día de ayer, lunes, decidí ver el noticiero de televisa, movido por el morbo
–no lo pude evitar, ni quise- esperé para ver qué decía este canal tan plural,
incluyente, crítico, democrático; ese mismo que demanda a gritos la libertad de
expresión; en fin, esperé a ver qué decía sobre la reunión masiva que un día
antes había tenido lugar en el Zócalo de la Ciudad de México: ¡nada!. Bueno, no
nada, sí hablaron por ejemplo de la marcha gay del sábado sobre reforma, le
dedicaron muchos minutos, parece que les pareció de gran importancia, ¡qué
bien!; hablaron también de las protestas en China y en Corea; pero de los
ciudadanos mexicanos que se manifestaron –por enésima vez- a un lado del lugar
donde descansa el corazón de Copil, de los cientos de miles que se oponen a la
inversión extranjera para “poder” manejar PEMEX, de esos no dijeron ni una sola
palabra, ¡NI UNA SOLA PALABRA!. La pregunta que surge de inmediato es: ¿por
qué?, pues el hecho de que la crítica, incluyente, demócrata y libre-expresiva
televisora no haya dicho en absoluto nada no implica que no los haya visto;
(sí, la televisión te puede ver; Lacan no estaba errado cuando sostenía que la
lata que flotaba en el mar lo podía ver a él y explicaba porqué), o sea que
habrían sido visto pero no escuchados; ¡eso sí!.
El
cinco de enero de este año escribí mi columna aquí en CONTEXTOS llamada “NO HAY
DERECHO SIN PALABRA”, un día antes, la misma empresa había silenciado la voz de
Carmen Aristegui, y llamé ahí la atención sobre la importancia que tiene la
función simbólica de la palabra (el ser humano es el único habitante sobre este
planeta que echa mano de ella, homosapiens sapiens le dicen por ahí, por el
hecho de que precisamente piensa que piensa ), para regular los actos agresivos
que se desprenden ante la imagen del semejante, y es que al semejante
generalmente o nos lo queremos coger o lo queremos matar, ¿no es eso lo que nos
dijo Sigmund Freud en “El porvenir de una ilusión”, “El malestar en la cultura”
y en “Tótem y tabú” y Lacan en “El estadio del espejo” y “La agresividad en psicoanálisis”? Pues bien,
la sordera se extiende, el Estado cumple cada vez menos sus funciones para lo
que fue creado; por ejemplo, ahora podrás demandar a tus hijos para que te
mantengan si compruebas que no tienes ingresos suficientes que te permitan
subsistir; ahora los hijos ocuparán el lugar del padre simbólico que rehúsa el
Estado, así podrá evadir responsabilizarse de las situación económico-social
que se generará en breve con los millones de viejos que habremos en México:
¡que los mantengan sus hijos!, ya nada más falta el “¿y yo por qué?”. Tendremos
entonces casos de padres que nunca se responsabilizaron de serlo, o sea, de sus
hijos, pero que no obstante podrán demandar legalmente si sus hijos no hacen lo
que ellos no quisieron o no pudieron hacer: mantenerlos. No hubo padre ni
tampoco habrá padre simbólico, Ley-Estado para fungir como tal, serán los hijos
en el lugar del padre. ¡Pero eso es justamente lo contrario al establecimiento
de la Ley y la convivencia, cuando los hijos renunciaron al lugar del padre
para restituirle sus funciones y hacerlo omnipresente y regulador de su
fraternidad! ¿Acudimos a una declinación más del Nombre-del-Padre, de la
función de Ley, del Otro, que camina
inexorable hacia su ocaso? En tal caso no será de extrañarse que los hijos
queden confrontados entre sí, que se persigan y se segreguen, que se maten…
hasta que se den cuenta que el lugar del padre es inaccesible desde lo real,
que tiene que ser por fuerza simbólico; ¡por fuerza!, ¡gulp!.
Cientos
de miles caminan y se manifiestan en las calles, no son reconocidos por el Otro
del Estado ni de los medios, hablan, gritan, escriben y… nada, no hay acuse de
recibo, no hay escucha, en lugar de
esta, como en el seudonoticiero, aparece la falta el Otro, su sordera, ellos
seguirán gritando cada vez más fuerte y se les intentará hacer callar, ¿como en
1910?, ¿Por qué es más importante –no para todos- en un país como México ver,
escuchar y dar cuenta alegremente por los millones de ¡españoles! que festejan
su Eurocopa?, ¿qué pasa que es más fácil que los españoles –esos que masacraron
al pueblo mexica, destruyeron su cultura, su arte, su escritura, su religión,
su sociedad, su economía, su honor y esos mismos que ahora se aprestan para
venir por el petróleo mexicano, sean más importantes que el mismo pueblo
mexicano para el Estado mexicano? ¿es posible o sólo se explica diciendo que no
hay más Estado en lo que implica este significante? ¡¿En qué estado nos
encontramos entonces?!.
La
revolución mexicana quedó interrumpida con la “pacificación” obregonista, lo
que es realmente de llamar la atención es la repetición de los significantes en
la historia de México, a saber; ahora como en el porfiriato hay grandes
diferencias socioeconómicas en el pueblo, ahora como en el porfiriato se
reprime violentamente una huelga de obreros también en Cananea; hasta parece que
ni los lugares pudieran ser otros; ahora como en el porfiriato hay una clara
tendencia a favorecer al extranjero en lugar del pueblo mexicano (Francia en su
momento, España, E.U.A. hoy), ahora como antes se ofrece el petróleo al
extranjero (Porfirio Díaz lo hizo y alguien lo quiere repetir); ahora como en
el porfiriato existen rebeliones armadas de guerrillas que claman por un cambio
(recordar que antes de Madero hubo levantamientos armados importantes), y un
largo etcétera.
Cuando
un significante se repite se anuncia algo que no pudo tomar su lugar la primera
vez; un síntoma de hecho es la repetición significante de algo reprimido, o
como decía Freud, es la actualización del trauma inconsciente, pero la actualización
también en cuanto a acto y el acto aparece cuando la palabra no alcanza.
Manifestantes en el Zócalo el domingo 29 de junio de 2008.
Fuente: La Jornada.
La gente
seguirá gritando en las calles, marchando, bloqueando carreteras, aeropuertos y
lo que sea con tal de ser vistos y escuchados; porque se les acusa de
extremistas pero no les dejan mayor opción, pues cuando han hablado y se han
conducido por la vía de las instituciones, esas que tienen su fundamento mítico
original en el parricidio, han sido completamente ignorados, como en el
programa de ayer en la noche, ¡ni aparecen!, pero luego se alarman de que eleven
la voz y pasen a los actos.
En
Recordar, Repetir, elaborar, Freud anuncia que en el transcurso del análisis
hay algo que siempre se repite como síntoma hasta que aparece el recuerdo
reprimido que ese síntoma escondía, será necesario recordar para dejar de
repetir mientras que la repetición es anuncio de un olvido que por lo tanto es sintomático;
pero será necesario algo más, a saber, que el sujeto después de recordar , o sea,
de hacer consciente lo inconsciente, para seguir con Freud; pueda elaborar ese
material; es decir hacer con ello otra cosa, algo diferente. ¿Qué nos anuncia esa repetición de los significantes
que ya señalé en la historia de México,
de qué nos hemos olvidado?, ¿pero es el pueblo quien se ha olvidado de su
historia o es el Estado el que ya olvidó la historia del pueblo –al cual debe
de representar- y al pueblo mismo en tanto lo ignora? ¿será necesario que se
haga un corte?, ¿por qué acto se hará dicho corte donde la palabra ha sido
insuficiente porque no hubo escucha? ¿La historia que se empezó a escribir en
1910 retomará la pluma? Suscribo al grupo que recién se ha creado
espontáneamente y del cual tuve noticias hoy en la mañana que hablaba con mi
querido amigo Américo Larralde Rangel, quien a su vez se enteró por una amiga
que sobre esto también escribía: el grupo de los profetas pendejos que esperan
serlo para no tener razón en lo que ven, en lo que escuchan, en lo que
escribimos. Sería mejor recordar y elaborar.
México, Coyoacán.
Jueves 19 de junio de 2008.
De la inconsistencia paterna.
"Quién es el que anda ahí?"
Por: Eduardo García Silva.
Ser
padre es una función que no cualquiera puede sostener, algunos, como Daniel
Paul Schreber se psicotizan ante tal posición, es una función simbólica que
demanda echar mano del significante primordial en la estructuración subjetiva:
El-Nombre-del-Padre. Así, el padre es simbólico o no es, tal como su función.
Se requiere de una asunción de tal lugar y el lenguaje popular da cuenta de
ello muy claramente en el sonado “hijo de mi hija mi nieto será, hijo de mi
hijo en duda estará”, además de que no pocas veces a pesar de la buena
disposición de ambos padres no deja de haber cierta dificultad para que aquel
que fungirá como padre dude de la correspondencia a ese lugar, aunque
actualmente la genética viene en el auxilio de los pobres hombres angustiados
ante la posibilidad de no ser “el verdadero padre” del hijo que está por
llegar. Esto muestra que precisamente no es cosa de genes, sino de gentes,
diríamos.
La
duda obsesiva de la paternidad no solamente afecta al hombre, sino también a la
mujer. Pasa así cuando alguna no sabe con certeza quién es el padre de su hijo.
Pero el hecho es que no hay certeza pues El Padre realmente no es real por más
imaginario que se muestre y se le haga existir. Padre biológico es lo más que el lenguaje permite a los sujetos
acercarse a esa función que, insisto, es simbólica. El padre biológico,
sabemos, no es el que siempre “hace” de padre en la vida de algún sujeto al
punto que hay quienes reconocen como padre a otro que no al así llamado biológico. La paternidad no está en el
mapa genético. Freud abordó y ahondo en el tema (durante toda su obra)
principalmente en su texto Tótem y Tabú,
en el apartado correspondiente sobre Schreber, en la Interpretación de los sueños, en la Psicología de las masas y análisis del yo, entre otros textos; y
Lacan retomó con su ternario Real-Simbólico-Imaginario la cuestión del Padre
diferenciando precisamente desde estos registros el ser-padre.
Digamos que se requerirá de haber tenido Uno para poder
ser un padre cuando el momento llegue, si ese significante falta en lo
simbólico volverá eventualmente desde lo real, así, la psicosis es un claro
ejemplo de la falta de tal significante.
Ahora
bien, para Freud, el padre es el que tiene el falo, por eso puede ser
problemático, pues es necesario que lo tenga para que la mujer pueda desear ahí
algo más que su hijo y que el niño pueda ser así rescatado de las fauces de una
madre que se niega a soltarlo para retenerlo y devorarlo amorosamente en tanto
su falo. Pero una vez que el padre existe como el Otro del falo, seductor y
omnipotente aparece también la posibilidad de que ejerza ese falo con sus
hijos, es decir, que los ame. El varoncito en particular tendrá que hacer una
serie de movimientos para poder acercarse a él e identificarse a él, o como
dice Lacan en el seminario cuatro: guardarse el título en el bolsillo para un
día echar mano de él.
Así,
no hay más constancia de un Padre que aquello que desde el lugar de La Ley lo
legitima ante sus hijos, la separtición entre el niño y su madre; el Padre es
el que ordena, en ambos sentidos, y para eso, tiene que sostener su lugar de
autoridad.
¿Cómo
podemos pensar la decisión de un hombre de no reconocer lo que sería su casi
única constancia, de ser padre, para aspirar a ese otro lugar tan simbólico
como el del padre: la presidencia de un país? Pasaje de la posición imaginaria
denegada de ser padre a la pretensión de la función simbólica de ser
presidente. Un padre lo será en tanto que haya alguien que así lo nombre, que
lo deposite en ese lugar y lo invista de tal función; o sea, en tanto los hijos
den cuenta de él. Pero sucede que los hijos dan cuenta de su padre en la medida
en que la madre introdujo tal posibilidad. Santiago Creel, un político
mexicano, negó en su momento ser padre de una niña que lleva por nombre
Constanza, hija de una actriz; todo parece indicar que tal denegación se
inscribe en el marco de una presión ideológico-política por parte del partido –conservador-
en el cual ese hombre milita, o limita. Ahora bien; nada indica que este hombre se haya
negado ante su hija a ocupar ese lugar; de eso nada sabemos; sólo que negó
públicamente tal situación. Asistimos al borde de lo público y privado.
Una
figura pública tiene todo el derecho de reservarse lo que considere pertinente
de su vida privada; privada a los otros y absolutamente nada hay de malo en el
hecho de que un hombre tenga una hija con quien él quiera. Las dos televisoras
oficiales, sin embargo, se desgañotaron señalando ese “engaño”, como lo
nombraron, como si tales televisoras fueran ejemplo de integridad y honor.
En
todo caso, pareciera que rebota aquí y allá una imposibilidad de tomar
posesión, posición, ante el significante padre, ya sea como el padre de una
niña o como presidente de una república. ¿Puede alguien que en lo público se
niega a ocupar el lugar de padre de su hija, ocupar el lugar del padre para un
pueblo? Tal inconsistencia es develada hoy nada más y nada menos que por la
existencia de Constanza, su hija, fiel constancia de paternidad. Finalmente este
hombre recibió su propio mensaje de manera invertida: fue destituido como presidente
de la bancada del PAN en la cámara de senadores; pareciera que sus
correligionarios acusan recibo de su posición y se lo hacen saber haciéndole eco, o sea, desconociéndolo como padre. Ser
padre o no ser. No es cualquier cosa.
México, Coyoacán.
Lunes 17 de marzo de 2008.
Una
profecía cumplida de Jacques Lacan.
Por: Eduardo García Silva.
El pasado sábado 8 de marzo se reunieron
alrededor de 800 jóvenes emo en la plaza de armas de Querétaro y fueron
agredidos por otros grupos de jóvenes identificados como punks, skatos, darks, etc; grupos
que han sido denominados como “tribus urbanas”. Luego, el pasado viernes
14 de marzo se suspendieron clases en 5 escuelas de Colima, la razón: amenazas
(hechas por Internet) de agresión a jóvenes emo;
dicho sea de paso, en Querétaro la convocatoria a la agresión se hizo también
por Internet.
Diré brevemente lo que “se dice” que es un emo. Es un joven o una joven, pero no
necesariamente jóvenes, que se definen por vivir todo lo que hacen con la
máxima sensibilidad posible; dar un lugar a los afectos; escuchan un género
musical particular que exalta los sentimientos y visten también de una manera
particular; generalmente se peinan cubriéndose un ojo y se llegan a hacer
cortes en el cuerpo. Se definen como sensibles. Hasta acá algo de lo que “se dice”.
La razón del rechazo por parte de las otras
tribus urbanas es que los emo usan
algunos de los distintivos pertenecientes a otros géneros, punks, skatos, etc; y los mezclan fusionándolos para identificarse
ellos mismos, por lo que se presta a que la gente los llegue a confundir; es decir, que no
identifique si se trata de un skato, emo,
punk, etc; eso además es de suma importancia en la medida en que los otros
grupos se oponen a la ideología emo y
parece que estas tribus necesitan desesperadamente ser distinguidas; luego
entonces, la agresión hacia el otro
se apuntala en un temor de que el otro
sea yo para el Otro, o bien de que yo
sea otro para el Otro; que el otro pase
por mi para el Otro. Sin embrago sabemos que yo
es otro, que no hay posibilidad de
que un sujeto no construya su yo en
base a la enajenación en la imagen que el espejo le ofrece.
Es un hecho que las agresiones se han
generado a partir de la cercanía significante entre el emo y el punk, el skato, el darketo; o sea, una cercanía entre yo y otro. Pero esta
agresión se desencadena, nos lo advierte Lacan en su texto sobre el estadio del
espejo y en el de la agresividad en psicoanálisis; en la medida en que la
función simbólica de la palabra, del Otro, de la Ley, deja de funcionar. Cuando el sujeto queda
confrontado imaginariamente con el semejante se desencadena una respuesta que
se enuncia como “o yo o el otro”,
respuesta imaginaria que el ser humano comparte con el resto de los animales y
que en éstos últimos podemos observar claramente, particularmente en el pez
beta, el perro y el pichón. La imagen del espejo amenaza al sujeto por
mostrarle crudamente lo que es sin ser para Otro, una imagen vaciada de la
función simbólica, enajenante, insoportable, otra, otro.
Ahora bien, esa imagen que comporta lo más
ominoso, lo unheimliche que no es
otra cosa que lo más íntimo, lo más familiar, lo más “propio”; es una imagen
que por lo mismo angustia pues nos muestra la alteridad que desconocemos, donde
el sujeto reconoce sin conocer la esencia que lo habita y ante la que se
revuelve y resiste; es esa misma que aterroriza en el doble, el Doppelgänger, que en alemán tiene una
interesante connotación: Doppel se
traduce como doble y Gänger como andante, del verbo gehen,
caminar, ir, andar. Así pues, en el
Doppelgänger se trata del otro yo que
camina a mi lado; encuentro horroroso y angustiante del que el cine de terror
no pocas veces echa mano.
Lo alarmante es que este hecho parece estarse
constituyendo en un fenómeno que se generaliza; fenómeno de segregación donde
el otro resulta insoportable, se le cree diferente y amenazante y por lo tanto
se vuelve necesaria su exclusión. La exclusión ahora pasa por la agresión que
apunta a la eliminación de ese otro. En el mundo entero se suceden este tipo de
acontecimientos uno tras otro; hace unos meses las imágenes de un skin head español golpeando y pateando a
una niña latina en el metro le dieron la vuelta al mundo; o las batallas
campales que ha habido entre diferentes etnias en Chiapas que profesan
diferentes religiones; y podríamos dar aún muchos ejemplos más; el hecho es que
la segregación se ha comenzado a generalizar en el mundo.
En 1967, al fundar la Ecole Lacanienne de Psychoanalyse, Jacques
Lacan hizo un señalamiento sobre la posibilidad de que la
segregación se incrementaría cada vez más en el mundo como un efecto de la
política del mercado globalizado. Ya desde hace 31 años un psicoanalista
anunciaba lo que hoy vivimos claramente, que la globalización y la política del
mercado “libre” excluye cada vez más al sujeto. Diremos para puntuar que la globalización
en su vertiginoso movimiento expansivo centrifuga al deseo en la misma medida
en que condensa un goce, entendiendo a este como el sufrimiento neurótico
causado por la frustración creciente de no lograr nunca la tan anhelada
satisfacción a pesar de los numerosos y variantes productos del mercado que se
muestran como objetos de deseo: autos, casas, teléfonos, computadoras, ropa,
hasta carreras universitarias y sobre todo hombres y mujeres.
El discurso apunta a ser… Así, apunta a ser
con puntos suspensivos; si no, hay que ver la publicidad: ser el mejor, ser el
más guapo o guapa, ser más rico, ser feliz, y un largo etcétera. O sea, que no
se trata de que el discurso de la globalización apunte al ser; sino a ser algo
más allá del ser; y eso, en la publicidad pasa por el tener, ergo, para que
seas necesitas tener; pero ¿qué?, prácticamente lo que sea siempre y cuando te
permita identificarte a un grupo social al que anheles pertenecer. Por esto
decía que el discurso apunta a ser con puntos suspensivos, en otras palabras,
lo que deja en suspenso es al ser mismo pues antes será el objeto que el ser.
El lazo social es menos respecto a un ideal sustentado simbólicamente, el Otro (A),
que respecto a una manera de gozar (a). La gente ya no se agrupa más en torno al
deseo de algún ideal, sino al del goce de lo que no hay.
Lacan señala pues lo siguiente:
“Abreviemos
diciendo que lo que vimos emerger, para nuestro horror, representa la reacción
de precursores en relación a lo que se irá desarrollando como consecuencia del
reordenamiento de las agrupaciones sociales por la ciencia y, principalmente,
de la universalización que introduce en ellas.
Nuestro
porvenir de mercados comunes será balanceado
por la extensión cada vez más dura de los procesos de segregación”.
Proposición
del 9 de octubre de 1967,
Los grupos sociales venían cohesionándose a
través de un ideal que era compartido por cada uno de sus integrantes, se
identificaban por una función simbólica que los nombraba como pertenecientes a
tal o cual grupo, eran los elementos del conjunto universal representados todos
y cada uno de ellos por la excepción que los constituía como pares;
fraternalmente. Actualmente muchos sujetos no se reúnen ya en torno a un ideal,
sino a una manera de gozar donde cada uno por gozar queda excluido del lazo
social. Así, los adictos, las anoréxicas, los punks, los emo, los skatos, los
fanáticos religiosos, etc; no comparten un ideal, sino que se identifican por
la manera de gozar en torno a un objeto que no hay; pero sucede que el sujeto
nunca podrá saber nada del goce de otro, la identificación es imaginaria, tal
como lo elabora Lacan, y es parcial, tal como lo elabora Freud, quien además
nos señala en “Duelo y melancolía” y
en “Psicología de las masas y análisis de
yo” que precede a la relación de objeto; o sea que la identificación no
hará necesariamente por sí misma lazo social, al contrario suponemos que una
identificación en su potencia más radical a lo que apunta es a la integración
del yo con el otro, ahí al otro se le quiere, pero se le quiere devorar para
re-incorporarlo, desaparecer la diferencia y la distancia entre yo y otro.
El presidente municipal de Querétaro, el panista Manuel González Valle descartó que el enfrentamiento
haya sido por la discriminación, habría que preguntar: “¿entonces por qué señor
presidente municipal, qué entiende usted por discriminación?”.
Pero vayamos puntualmente porque quizá tenga
razón. La discriminación implica la distinción, poder ubicar e identificar en
el otro lo que lo hace diferente de mi. Esto es la discriminación en el sentido
más lato; no en el sentido moralista y peyorativo que se le ha dado incluso en
los discursos oficiales que al promover la no-discriminación ya acudieron a la discriminación para decir que existen otros diferentes que deben ser tratados como iguales ¡?!. Me parece que de lo que se trata
en todo caso es de una integración posible entre los sujetos que se
identificarían como diferentes, es decir que se discriminan para entonces poder
convivir a pesar, con, y sobre todo gracias a esas diferencias. Pero la
diferencia implica la semejanza: hay que encontrar (discriminar) algo del todo
que no nos haga iguales porque de lo contrario, sin ese algo, sin ese rasgo
siempre parcial, entonces nos
con-fundiríamos unos con otros.
En otras palabras; la apuesta sería al lazo
social donde la palabra mediara entre las diferencias que me asemejan al otro.
Sí a la discriminación, no a la segregación. Si hay lazo social se con-vive,
pero si hay puro goce de la imagen, entonces al apuntar a la aniquilación del
otro apuntamos a la aniquilación propia puesto que no hay yo sin otro. Estos punks,
darks y skatos enemigos de los sentimentalismos y de la sensibilidad que
encarnan los emo actuaron en un intento de suprimir una imagen que los puede
con-fundir, se lanzaron a los golpes porque los otros se parecen en algo un
poquito a ellos; ¡qué sensibles resultaron! ¿no?
México, Coyoacán.
Viernes 15 de febrero de 2008.
DESCORAZONADOS
Por: Eduardo García Silva.
“Amor es dar lo que no se tiene a quien no
es”
Jacques Lacan.
“Sólo un rito, un acto siempre repetido,puede conmemorar este encuentro inmemorable
pues nadie puede decir qué es la
muerte de un niño –salvo el padre en tanto padre-
es decir, ningún ser
consciente.”
Jacques Lacan.
El
día de ayer, 14 de febrero de 2008 tuve la suerte de ser invitado por Susana
Cato, quien es responsable del Faro Itinerante, de la Coordinación de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, a un evento que se llevó a cabo en el centro de la ciudad, a un costado de
la catedral y de Templo Mayor; el motivo: el día del amor y la amistad. En este
evento se inauguró el MUSEO RODAN-TE del Maestro Rolando de la Rosa y ahí también charlamos
en torno al amor y al corazón.
SIDATLECUHTLI
La
respuesta de la gente fue muy agradable, mucho más entusiasta de lo que esperé
pues siguieron todo el tiempo de manera muy atenta lo expuesto a pesar de la
furia de Tonatiuh que se dejó caer inmisericorde. Al final las personas se
acercaron y propusieron que estos eventos culturales sigan… en la calle, y yo
estoy de acuerdo, si bien se dice que la cultura en México está en la calle, ojalá
que esto pueda ser literal, pues es importante que esta gran adquisición de la
humanidad se muestre ahí donde surge: en las mismas calles de la ciudad.
No fue reunión sin comunión, así que concluimos degustando unos
deliciosos corazones de amaranto para saludar así a los dioses que nos
acompañaron; en un momento dado tuve la impresión de que aquel plato contenía
realmente el líquido vital, pues el amaranto rojo, ya tupidamente diseminado
anunciaba claramente a la metáfora “sacrificial”, afortunadamente no fuimos ni
consumidos en hogueras ni colgados por el cuello, la catedral se limitó a
contemplar respetuosamente nuestro acto y nuestra palabra, por lo que en otro
tiempo hubiésemos pagado con la vida, o sea, nos hubieran sacrificado.
Amor
y amistad, ¿porqué y desde cuando estos sentimientos son representados por el
corazón?. El corazón y la palabra “corazón”
se han convertido en significantes privilegiados de la lengua mexicana
en cosas del amor; no es raro que alguien diga “me rompiste el corazón” o “te
amo con todo mi corazón”, o “te lo digo con el corazón en la mano”. Pero
sabemos que los afectos no están en el corazón por más que hoy en día la gente
haga metáforas amorosas a expensas de esta víscera. Lo que realmente llama la
atención es que muchas personas pueden enfermarse del corazón por cuestiones
afectivas. A nadie le resulta extraño que una persona pueda incluso morir al
vivenciar un intenso afecto de manera que el corazón se le paraliza y no es un
secreto que las enfermedades del corazón son una de las dos primeras causas de
muerte en México.
De modo que entonces sí existe una relación
entre los afectos y el corazón; dicha relación data quizá de la época del amor
cortés; es decir, de esa invención europea que puso a La Dama del amor en el lugar del
señor feudal, del Rey, a quien desde
entonces se le jura lealtad y fidelidad, al punto que los escudos de armas más
importantes presentaban un corazón y hasta algunos se atribuyeron sus
cualidades, como Ricardo Corazón de Léon o como William Wallace, Corazón
Valiente. Esta forma de amor que hace intervenir al corazón llegó a México por
un caballero cortés: Hernan Cortés. Pero no siempre fue así; en Mexico-Tenóchtitlan,
el lugar del corazón y del amor son muy diferentes pero de suma importancia;
tan importante es el corazón para los prehispánicos que lo ofrendaban a sus
dioses. Los españoles llamaron a eso: sacrifico, palabra que desde entonces y
hasta ahora se sigue usando en cosas del amor, como cuando un padre le dice al
hijo o un(a) amante a su amada(o) “yo
que tanto ,me he sacrificado por ti…”. “Sacrifico”: volver sagrado (sacro) algo
por medio de un acto “facer”; en ese sentido la ofrenda del corazón si es un sacrificio,
pero si el sacrificio es que alguien voluntariamente le ofrezca al otro una
pérdida o un dolor para su bien y por amor –como Cristo- entonces los aztecas
no se sacrificaban y no podemos decir que existiera realmente una práctica
generalizada del sacrificio.
Ahora
bien, somos hijos de un filicidio en el que el padre mata al hijo precisamente
sacándole el corazón. Hay un mito azteca que nos dice claramente que la ciudad,
la nación, el gentilicio y el escudo nacional se fundan sobre el corazón del
hijo asesinado por su padre, el mito de Copil, quine es asesinado por
Huitzilopochtli (en algunas versiones no es su hijo), pero lo verdaderamente
asombroso es que en México los mexicanos que creen conocer su escudo nacional
no se han dado cuenta hasta ahora que el águila que devora a la serpiente se
encuentra sobre ese corazón que aparece clara y evidentemente en la bandera, pero
que ningún mexicano puede identificar; pareciera que ese significante se
encuentra reprimido, como si no se quisiera saber nada de eso que sin embargo
nos da identidad de mexicanos.
Ahora
bien, una de las diosas más importante para los aztecas es la del amor y la
sexualidad, que es la misma que la de lo inmundo y la basura, protectora de las
parteras: Tlalzoteotl o Toci. A ella se dedicaba la fiesta más grande de todo
el año azteca.
¿Cómo
aman los mexicanos?, ¿En verdad el sacrificio forma parte ya de la estructura
de los mexicanos?, ¿Qué ideal de padre tienen los mexicanos, tiene que ver con
el que abandona como Huitzilopochtli?, ¿Por qué el mexicano no respeta La Ley ni exige sus derechos,
porque cuando lo hizo le sacaron el corazón?, ¿Por qué cree que el corazón le
permite amar y sentir?, ¿Por eso se enferma?.
Por
su Parte el maestro Rolando de la
Rosa lanzó su invitación: “¡Te doy mi corazón! Esta frase tan
común entre los mexicanos enamorados no tenía las mismas consecuencias hace 500
años en México-Tenochtitlan. Se llamaba el TLACAMICTILIZTLI, y era una
extracción ritual del corazón.”
“Veamos
sus semejanzas: la “víctima”, que llamaremos “enamorada”, se colocaba de
espaldas sobre la piedra de sacrificios EL TECHCATL, que llamaremos “cama”, de
tal manera que le quedara el pecho tenso, eso sigue igual. Cuatro sacerdotes le
sostenían los pies y manos, ahora sólo con uno que dé la bendición basta y a
veces hasta sobra, digo, porque en estos tiempos se puede llegar a la cama de
sacrificios sin intervención de ningún sacerdote. El quinto, y me refiero al
sacerdote, le colocaba una argolla de madera en la garganta para que no gritara,
ahora sólo se coloca una argolla en el dedo anular también para que la víctima
no grite. El sexto sacerdote, que era el principal, empuñaba un cuchillo de
pedernal con ambas manos, ahora el cuchillo no es de pedernal, y de un solo
tajo le abría el pecho por debajo de las costillas o en el segundo espacio
intercostal y por la herida, con la mano le arrancaba el corazón… ahora no se
les saca el corazón por las costillas, no es necesario, solistas se lo
arrancan… y me refiero al corazón. Hace 500 años el corazón se ofrendaba como
TLATLACALIZTLI, la comida de los dioses, y ahora pues qué decir, la enamorada
pasa a ser la comida de los odioses, perdón, odiosos machos mexicanos.”
De pie de izquierda a derecha: Armando Ponce, Susana Cato, Eduardo G. Silva, Techca y Rolando de la Rosa.
Agradable charla la de ayer en la que también estuvo presente y participó el reportero Armando Ponce, director de cultura de la revista Proceso. Así reflexionamos y charlamos el día del Yolotl (corazón), sin sacrificarnos,
eso se lo dejamos a los dioses y a Cristo, quien por cierto es representado
también con su corazón sangrante –Sagrado Corazón de Jesús-, figura que se
inventó hace poco y que no ha existido desde siempre en la religión católica,
esa que llegó con la espada de los caballeros corteses. Si usted se siente
descorazonado: ¡felicidades! es el primer paso para no sufrir del corazón; no
le pueden sacrificar, o usted ¿se sacrifica cuando ama?.
México, Coyoacán.
Viernes
18 de enero de 2008.
Eduardo García Silva.
¿MEJICANO O MEXICANO?
La metáfora paterna es la operación que
posibilita la instauración de La
Ley para cada sujeto. Esta metáfora consiste muy a grosso
modo en sustituir el deseo de la madre por el Nombre-del-Padre, lo que implica
que el niño no tendrá que sostenerse como el falo que colmaría la falta de la
madre, es decir como el objeto pequeño ”a” que tapona la castración del
Otro. Asimismo, el niño quedará protegido contra ese deseo insaciable de la
madre que, de otra forma, se lo acabaría devorando. El Nombre-del-Padre actuará
así como la prohibición al incesto, estructurará la subjetividad y fincará los
cimientos de toda identificación posible. Así pues, el Nombre-del-Padre es la
posibilidad de que un sujeto desee, pero que desee según el deseo del Otro de La Ley, donde está el Padre.
Lacan nos anuncia –a diferencia de Freud- que toda identificación es al padre.
Hay pues una deuda con el padre, una deuda de vida, ya que para el
psicoanálisis, el surgimiento del sujeto se da a partir de su subjetivación, de su división, de la castración y la
separtición de la madre. Es al Padre a quien se le debe la vida y es a él a
quien el sujeto se identificará. Para eso será necesario que la metáfora
paterna se introduzca entonces por vía… materna.
La madre entonces tendrá que dar un lugar a
ese Otro portador del Falo para que el niño entienda que él no lo es ni lo
tiene para la madre. Todo esto sucede antes de los cinco años de vida por lo
general.
Ahora bien, si el Padre es La Ley, la lengua es materna,
palabra y Ley. Sabemos además que La
Ley no es sin palabra. Esto quiere decir que La Ley (del Padre) se introduce
por la lengua materna. Por eso fue posible la conquista del pueblo mexica (y de
los demás prehispánicos), justo porque los españoles lograron imponer su lengua
para introducir su Ley. Cuando se conquista se conquista por la lengua ¿no?, en
lo culinario, en el amor y en la guerra, de lo contrario sólo hay invasión pero
no conquista; para ejemplo Irak. Los iraquíes están invadidos pero no
conquistados. Los mexicas por lo contrario fueron invadidos y conquistados y
ahora todos hablamos español. La lengua mexica sin embargo persiste y subsiste,
sus palabras aparecen aquí y allá en nuestro español que ya tampoco es el de
los españoles, además de los grupos que hablan en náhuatl.
La pregunta es si los mexicanos tienen una
Ley paterna y una lengua materna donde la Ley sería la herencia de occidente, del español
en tanto padre del mestizo y la lengua sería esa aparición seudoespeañola
empapada de náhuatl a juzgar por la cantidad de palabras nahuas que aún se
hablan, o tienen los mexicanos una lengua paterna, la de los españoles y una
Ley materna a juzgar por el lugar que la madre tiene para los mexicanos, lugar
y festividades que en ninguna otra parte del mundo se pueden observar porque no
las hay y que denuncian la ambivalencia más potente desde la palabra misma
“madre” que puede ser tan excelsa como peyorativa.
Así las cosas, avanzar sobre una identidad
mexicana resulta complejo, toda identidad está atravesada por identificaciones
(para el psicoanálisis identidad e identificación no son lo mismo) y ahí
aparecerían las singularidades de cada uno que se diga mexicano.
Ahora bien, la historia de México ha sido
escrita básicamente por el extranjero. Comenzó con los soldados españoles y los
primeros frailes españoles, siguió con los virreyes y peninsulares; en el mejor
de los casos con los mestizos, incluso los códices son ya interpretaciones
hechas mucho tiempo después de extinguido el pueblo propiamente mexica, sólo
hay que ver sus denominaciones: códice Dresde, códice Vaticano, códice
Boturini, etc; de hecho, sólo hay 22 códices que se consideran propiamente prehispánicos. Miguel Léon Portilla consigna en el "Catálogo de los códices indígenas del México antiguo" que "Además existen 61 códices, rehechuras poshispánicas de documentos antiguos, y mapas , pinturas y planos indígenas hechos con técnicas antiguas", o sea en plena colonización y muchos de ellos bajo la mirada del aparato inquisitorial de la Nueva España. Ahora se nos presenta lo que amenaza con ser el códice
Fox y el códice Mouriño: estampas imaginarias de un México inexistente y de “lo
mexicano” que se desvanece… a menos que cada mexicano (los que son, no los que
se sienten), sostenga la posibilidad de una Historia de México escrita por
mexicanos, como ha sido el caso de las últimas generaciones de literatos y de
algunos reporteros que dan cuenta de “lo mexicano sin maquillaje”.
Cuando el pueblo que se dice mexicano ha
tomado la palabra ha sido en la mayoría de las veces por medio de lo que se
podría leer como acting out. Un acting es en psicoanálisis la escenificación de
una palabra no dicha y va dirigida siempre al Otro, así cuando la palabra del
pueblo no ha sido escuchada o no ha podido decirse se ha actuado y generalmente
ha sido por medio de las armas.
Hasta el día de hoy parece mantenerse la
imposibilidad de que se le de un lugar a la palabra del otro del pueblo, hasta
ahora la mayoría de los gobernadores parecen insensibles a dicha palabra, desde
la independencia, pasando por la revolución mexicana (primera del continente),
hasta nuestros días. El mexicano no acaba de tomar su lugar, no acaba de
identificarse a algo, no acaba de identificarse a un padre que sigue siendo más
fantasma que Ley, digamos el fantasma de la Ley, pero no La Ley ¿será por eso que La Ley es tan poco respetada en
México tanto por gobernantes como por gobernados?
El miércoles se anunció la designación de
Juan Camilo Mouriño Terrazo como el nuevo secretario de Gobernación, la máxima
instancia de política interna y externa de México y de asuntos cruciales en lo
social y lo religioso. Mouriño, nacido en Madrid, España, tiene la gran suerte
de ser mexicano de nacimiento según la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos pues su madre es
mexicana (se rumora que no), aunque hablando estrictamente su nacimiento como
mexicano data de apenas del 2 de octubre
(¡qué fecha!) de 1989; la edad nacional de este mexicano es de 9 años, así
consta en su acta No. 5419 extendida por la Secretaría de
Relaciones Exteriores. Mouriño anunció de inmediato que la reforma energética va,
la misma que implica la entrega del petróleo mexicano a empresas privadas y
extranjeras; española alguna de ellas por cierto. Anunció también la necesidad
de continuar enfrentando al crimen organizado y declaró que el gobierno tiene que
actuar contra el Ejército Popular Revolucionario en tanto que se trata de un
grupo subversivo. Así se siguen escribiendo renglones para la Historia de México y las
coordenadas ubican la continuación del estado de guerra en territorio nacional,
hay que recordar que sólo en las últimas horas ejecutaron a tres jefes
policíacos en Tijuana y que apenas el once de enero pasado un jóven de 17 años
fue ultimado en un retén por militares que le dispararon al no detenerse, sin
contar los siete ejecutados de ayer mismo por el narco y un largo sin fin.
Mouriño dice que se siente mexicano, Julio Hernández nos recuerda un diálogo de
una entrevista a Mouriño en su nota de ayer de La Jornada: “No es que tenga la nacionalidad mexicana, es que
me siento mexicano hasta la médula”. Julio observa: “Difícil es que algún
mexicano sin conflicto de nacionalidad diga “me siento mexicano” en lugar de “soy
mexicano”. ¿Se sentirá entonces mexicano o mejicano?, ¿a qué padre dará cuenta Mouriño si no a uno hispano, a qué
madre(patria), estará afectivamente ligado?, infancia es destino.
Ya dijo que se respetará la libertad de expresión para de inmediato
declarar que no habrá diálogo con el lopezobradorismo, entonces ¿en qué
quedamos?
El hecho cada vez más evidente es que ahora gente que no ha nacido en
México ni se ha formado como sujeto en sus raíces en México está llegando para
decidir cómo deben ser gobernados los macehuales, tal como hacía la corona en
el virreynato y la iglesia desde el Vaticano y desde España. ¿En verdad sabe el
extranjero lo que los mexicanos quieren?,
¿pero lo saben los mismo mexicanos?, ¿qué es ser mexicano?,
¿sigue siendo escrita nuestra historia por el extranjero?, ¿usted está
dispuesto a escribir su propia historia o prefiere que el Otro le escriba el guión
de su vida, de su patria y de sus condiciones político-económico-sociales?
Ante la
total apertura a la importaciones de maíz, frijol, azucar y leche en polvo, que
tuvo lugar el 1º de enero de 2004, y frente a la devastación del grueso del
campo (salvo los de golf y otros enclaves “modernos”),
se ha elevado un clamor generalizado —y probablemente tardío—, sobre la
necesidad de renegociar el capítulo agropecuario del TLCAN.
Por parte
del gobierno y de otros intereses se argumenta que sería abrir la “Caja de
Pandora”: se perderían los beneficios logrados, y se producirían más males que
bienes, pues daríamos pie a que los otros dos gobiernos le exigieran a México
concesiones inaceptables. Más aún, la desgravación de estos productos, cuya
liberación se pactó para esta fecha, ya se ha dado a lo largo de los 14 años
del Tratado. En efecto, las sucesivas administraciones federales han autorizado
a las empresas introductoras (generalmente trasnacionales)
la importación de granos por encima de las cuotas —que en principio se acordó
se irían elevando gradualmente año tras año—, prácticamente sin ningún impuesto
(o con uno ridículo de 2%). Las
protestas de las organizaciones de productores mexicanos por esta flagrante
violación de lo acordado en el TLCAN por parte de nuestro gobierno, fueron
ignoradas y aun acalladas. Ahora se argumenta que el 1º de enero en la práctica
casi no modificó la situación ya imperante de hecho.
Es decir,
los sucesivos gobiernos federales, de
Salinas a Calderón, violaron los términos del TLCAN en perjuicio de los productores
mexicanos: no sólo no los apoyaron para mejorar su capacidad productiva, sino
que los expusieron prematuramente a una competencia ruinosa. La devastación del
campo, que venía ya de tiempo atrás, la aceleraron los gobiernos mexicanos con
base en un manejo perjudicial del TLCAN.
Contrasta
con las políticas de los gobiernos de allende el Bravo. Como muestra, baste un
botón: en el caso de los cítricos, los negociadores estadounidenses del TLCAN pidieron
y consiguieron medidas de protección para sus productores, frente a las
supuestas ventajas comparativas de los productores mexicanos (que, por lo
mismo, no necesitaban ninguna protección). Consecuentemente, aplicaron
aranceles a la importación de cítricos mexicanos, y los canalizaron a apoyar a
sus citricultores, para mejorar su capacidad productiva (salvo heladas
ocasionales) y de exportación a México, a precios tan bajos que arruinaron a las
jugueras y a miles de productores primarios mexicanos. Los estadounidenses acabaron
dominando el mercado mexicano, y una sección más de nuestro campo quedó en
ruinas.
En nuestro
caso, los aranceles que durante 14 años debieron pagar los importadores de maíz
hubieran generado viarios miles de millones de pesos, que hubieran servido para
fortalecer al campo. Pero, en vez, se los regalaron a las comercializadoras
trasnacionales de granos. ¿Serviría de algo renegociar el capítulo agropecuario
del TLCAN si el gobierno mexicano siempre lo ha manejado en contra del grueso
de sus productores rurales?
El problema
del deterioro del campo viene de lejos. Por parte de la tecnocracia gobernante,
y de otros sectores, se ha acusado siempre al campo tradicional de improductivo, ineficiente, incompetente. Quienes
conocemos de cerca la realidad del campo, sabemos que la situación es muy distinta.
Con recursos muy escasos y condiciones muy adversas, el campo tradicional lograba maravillas de
eficiencia, aunque se iba hundiendo cada vez más en la pobreza. ¿Cómo es esto?
Una comparación facilita la comprensión de esta paradoja. La economía de los
campesinos e indígenas era como un barril que ellos estuvieran tratando de llenar
de agua con su trabajo. Del río la acarreaban en baldes para tenerla a la mano.
Pero resulta que al barril le habían hecho agujeros por todos lados. Tan pronto
echaban el agua, se les fugaba; por ejemplo, por la intermediación voraz en
insumos y productos, la ineficiencia en el extensionismo agrícola; el crédito
caro e ineficiente; el saqueo de bosques, selvas y otros recursos naturales;
los caciques, funcionarios corruptos, líderes “charros”; los altos costos de
los servicios de salud, transporte, veterinaria; los precios altos en bienes de
consumo, entre muchos otros agujeros. Los programas tradicionales de apoyo al
campo fueron como mangueras que echaban agua al barril… sin haber tapado los
agujeros. Por ejemplo, la CONASUPO, el SAM, el PIDER. Entre los más recientes: Solidaridad, Oportunidades, Procampo, etc.
Los campesinos e indígenas lograban subsistir y producir en un medio tan
adverso, con gran ingeniosidad y esfuerzo. Sin embargo, el diagnóstico público acabó
por desahuciarlos: los decretó no viables
en el esquema neoliberal globalizado,
les quitó los apoyos, promovió la supuesta apertura del campo al capital, la
venta y privatización de la tierra, el éxodo rural para expulsar del campo a
millones de campesinos, y así supuestamente hacerlo eficiente y competitivo.
En este
contexto se firmó el TLCAN, y se instauró en el sector público su manejo
perjudicial. Finalmente, ante las políticas públicas tan adversas, los barriles
campesinos e indígenas acabaron por tronarse.
Tal parece que el gobierno hubiera elaborado un plan maestro para el grueso del campo, región por región, producto
por producto, para destruirlo todo… y lo ha ido logrando. La capacidad
productiva se colapsó, se acabó la posibilidad de subsistir en las comunidades
rurales; se rompió su tejido social; se agravó el hambre y la pobreza-miseria
extrema; se aceleró la migración masiva hacia los Estados Unidos: no son masas
que persigan “el sueño americano”, sino que huyen de “la pesadilla mexicana”.
No buscan un mejor nivel de vida —aunque algunos lo hayan logrado —, sino
escapar de una muerte segura, aun arriesgando la vida.
Inicialmente
el gobierno mexicano estaba encantado con el esquema, pues se redujo la presión
sobre los recursos públicos —que ahora podían dedicarse mayormente a los
sectores “realmente productivos”—; se alivió el problema del desempleo y se
redujo la necesidad urgente de crear nuevos empleos; se eliminó un foco potencial
de inestabilidad social; los migrantes se ocupaban de la subsistencia de sus
familiares quedados atrás; la demanda de apoyos y recursos para infraestructura
se redujo; y se empezó a recibir un río de divisas mediante las remesas,
siempre crecientes. La reducción en la producción de maíz en sectores
tradicionales “ineficientes” se
suplió cómodamente importando el grano. Fox declaró que lo mejor que podían
hacer los campesinos era irse de jardineros
al otro lado. Los ingresos fiscales y los excedentes del petróleo, cada vez
mayores, se pudieron destinar al gasto corriente, a sueldos elevados de la alta
burocracia; a cubrir compromisos como el FOBAPROA-IPAB, PIDIREGAS, a pagar
deuda externa e interna, a facilitar la concentración de riqueza en pocas manos,
a debilitar a PEMEX, CFE, y así facilitar su gradual privatización. Pero las
cosas han tomado otro rumbo. La xenofobia antiinmigrante en grandes sectores de
los Estado Unidos está haciendo cada vez más peligrosa la aventura de cruzar al otro lado. La posible recesión
venidera en aquel país va a provocar más desempleo y mayores agresiones contra
los migrantes. Las remesas se van a reducir. De este lado, las condiciones del
empleo en México son tan precarias, que no se podría acomodar a un número
importante de mexicanos que quisieran, o se vieran forzados a regresar al país.
¿Sería una
solución renegociar el TLCAN? Un gobierno, con las políticas anti-campesinas
que ha venido implantado, ¿estaría dispuesto a intentar una renegociación del
capítulo agropecuario, con el cúmulo de dificultades que sobrevendrían? No se
ve muy probable, por más presión que diversos sectores de la sociedad, pudieran
ejercer.
Sin
embargo, el TLCAN mismo parece ofrecer una respuesta, si hay voluntad política
para aprovecharla. Dentro de los términos del Tratado se estipuló una
salvaguarda conocida como “Cláusula de Escape” —“Escape Clause” en inglés— que en
esencia estipula que si, por efecto de una competencia ruinosa, algún sector
productivo de cualquiera de los tres países pudiera sufrir un daño
irreversible, es posible aplicar esa previsión del Tratado (párrafo 3º del
artículo 301). Es decir, no se requiere renegociar
del Tratado para evitar la total destrucción del sector tradicional de campo mexicano; hay que aplicar la “Cláusula de
Escape” y cambiar drásticamente las políticas públicas.
Pero el
gobierno mexicano —sobre todo la SAGARPA— da la impresión de no estar muy
preocupado por la situación del campo. Aducen cifras de producción agregadas, para demostrar que la
realidad es mejor que nunca: “Hemos tenido una cosecha record de maíz, por lo
cual no hay peligro de desabasto”; “el campo está creciendo casi al doble que
otros sectores de la economía”; “el gobierno le está destinando al campo el
mayor presupuesto en la historia del país”; “ya habemos productores de bajos ingresos que tenemos nuestro tractor, nuestra
camionetita, que exportamos, gracias al TLC”, etc., según el bombardeo de spots radiofónicos. Es decir, la
situación es color de rosa —tal vez en los enclaves “modernos”, mientras el campo tradicional está agonizando
Tampoco
parece preocupado el gobierno por la posibilidad de un problema de inestabilidad social: el pueblo mexicano
ha mostrado tal capacidad de aguante
de todas las penalidades que las llamadas “reformas estructurales” le han
impuesto, que sin duda puede aguantar todavía más. En todo caso, el gobierno
parece considerar que está en capacidad de manejar manifestaciones de
descontento, o políticamente, o mediante la represión —lo ha demostrado, y hay
ya suficiente militarización por el combate al narco.
Pero, también
debe considerar que llevamos muchos años de apelar al dicho: “Reata, no te
revientes, que es el último jalón”… cuando los jalones han seguido y siguen. Se
han sembrado demasiados vientos, y puede estar cerca el tiempo de cosechar. Hay
que tomar en serio los planteamientos que se hacen desde el campo y los
sectores preocupados por su evidente deterioro: “Sin maíz no hay país, y sin
frijol tampoco” —se entiende, maíz y frijol producidos por campesinos e
indígenas, no por enclaves de alta
productividad, o importados—. Más profundamente aún, es una verdad
incontrovertible que sin campesinos, sin
indígenas, México dejaría de ser México.
La agresión
hacia el campo no tiene precedentes. Se puede hablar, sin exageración, de un auténtico
genocidio de la población rural de
México —sin necesidad de balas—, con el correlativo ecocidio del medio ambiente. Sin duda, la historia juzgará a Salinas,
Zedillo y Fox como responsables de este genocidio/ecocidio. Para Calderón y su
gabinete es aún tiempo de acatar el clamor social creciente, aplicar ya la “Cláusula de Escape”, e iniciar en serio la reconstrucción del campo.
De otro modo corren el peligro de tener que cargar también con el calificativo
histórico de genocidas.
*Doctor
en Sociología por la Universidad de Harvard, durante 30 años colaboró con
comunidades campesinas e indígenas.