El día de ayer en Acapulco marcharon cerca de mil católicos que se oponen a los matrimonios gays. En esta ocasión el encargado de violar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos llamando a desobedecer las leyes y entrometiéndose en política aún cuando la misma ley se lo prohíba –sólo se lo prohíbe la ley, evidentemente nadie más, efectos del Estado fallido actual- fue el arzobispo de Acapulco, Sr Felipe Aguirre Franco.
Esto aconteció en el marco de el Día de la Sagrada Familia. El arzobispo Felipe Aguirre llamó a ir en contra de aquellas leyes que atenten contra los valores familiares. ¿A qué se refiere con familia y familiar?, porque lo más ominoso es lo más familiar, como lo advirtió Freud en su trabajo sobre lo unhemliche ¿y a qué valores se refiere?
Por otro lado, la familia se ha ido constituyendo como tal a través de las diferentes épocas de la humanidad y ha estado en función de factores tanto económicos y sociales ; así que de natural no tiene nada.
Lo que realmente es interesante son las familias destacadas en las historias bíblicas. Esa familia que tanto defiende la iglesia es la familia del padre que está dispuesto a asesinar a su hijo y que de hecho lanza el golpe pero que es detenido en el último instante por un ángel; el hecho es que Abraham lanzó el golpe que lo hace filicida, esa familia que tanto defiende la iglesia es la familia donde un hijo no es producto del amor de sus padres sino de la intervención impuesta por Otro de una palomita traviesa que juega al desencadenamiento de las zoofilias y hace de tercero en el matrimonio; es la familia también donde los hermanos se matan golpeándose con quijadas de asnos… en fin, ¿ese es el modelito familiar que la iglesia pretende como natural?
Al finalizar su misa, el arzobispo preguntó a los congregados si estaban de acuerdo con que hubiera familias diferentes , a lo que respondieron con un rotundo “¡no!”, y nosotros preguntamos ¿diferentes a qué o de quienes o de cuales? ¿hay La Familia? El hecho es que los piadosos católicos no están dispuestos a tolerar la diferencia, o la familia es como ellos creen que es, o no es. Por cierto, y perdón por la asociación pero escribo como vienen las cosas, que el ejército, ese que el comandante-cardenal, defensor de La Familia pide que siga en las calles, acaba de matar a la niña de sólo un año y medio Elizabeth Martínez Medrano en la carretera Reynosa-Río Bravo con una bala perdida, también hirieron a Eduardo Martínez y Marlene Medrano, padres de la menor, en suma, acabaron con una familia, pero ni modo, ya lo dijo el cardenal “que siga el ejército en las calles”, y ahí está. ¿Cosas de fechas?, el día de hoy se "festeja "el día de los santos inocentes, evento que la iglesia saluda como recordatorio del día en que Heródes mandó matar a todos los niños de la ciudad, parece que ahora el ejército participa también activamente en esos recordatorios de sagas infanticidas.
Ahora dice el arzobispo de Acapulco “o familia natural o decadencia” y la cereza en el pastel fue la declaración del comandante Rivera, en el sentido de que el matrimonio homosexual es una “agresión a la familia”.
Los ataques de la jerarquía católica a las leyes mexicanas continuarán en los siguientes meses y se recrudecerán en los siguientes años y en la misma medida continuarán perdiendo adeptos por agredir así a los ciudadanos, ¿saben ustedes que ni siquiera en los países árabes conocidos por la fidelidad a sus creencias religiosas y considerados como los más retrógradas y conservadores por las exigencias impuestas sobre todo a las mujeres (como vestir completamente cubiertas), ni si quiera en esos países se castiga a las mujeres que abortan en el caso de haber sido violadas como se les castiga ya en México?
¡Pero no!, quienes agreden a la familia son los homosexuales. Eso se entiende muy bien si pensamos que la gran mayoría de las familias mexicanas viven una sexualidad frustrada y vacía, con prejuicios y pobre debido en gran medida a la educación evidentemente religiosa que sataniza esa manifestación natural de los sujetos, coger sí que es natural. Es entonces claro que esos hombres y mujeres con vidas frustradas se molesten al ver a “los otros” disfrutar de su sexualidad. Los sacerdotes deberían tener en cuenta que agresión a la familia es disparar a un microbús y matar a una pequeña, herir a sus padres y sembrar el terror en la población, eso sí es agresión a la familia, deberían de tenerlo en cuenta cuando su comandante en jefe pide esa presencia militar con esas consecuencias en las calles de esta república como para que ahora digan que es el amor el que atenta contra la familia. Por si fuera poco, mientras unas ciudadanas, de acuerdo a los derechos que la Constitución les otorga se manifestaban ayer pacíficamente sin agredir a nadie fuera de la catedral contra la protección del cardenal a los sacerdotes pederastas, un grupo de fieles católicos las agredió físicamente tirándoles por el cabello y pateándolas. El mundo al revés, bueno ¿ha sido diferente la iglesia alguna vez en su historia?
Ahora hagamos un ejercicio de imaginación: si hubiera un presidente y un congreso en México…
Coyoacán, México, D.F.
Martes 22 de diciembre de 2009
Comandante Norberto Rivera
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
La reciente aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo y la posterior y casi inmediata aprobación de adopción que se otorgó a esos matrimonios por parte de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) en tanto se sostienen en una apuesta, a saber, el amor, resulta ser una posición contrastante con las declaraciones del arzobispo Norberto Rivera quien dijo que el ejército debe de seguir en las calles, le faltó quizá precisar que también la marina, pero quizá eso se lo guardó por el absurdo en el que resultaría la frase “la marina debe seguir en las calles”, aunque así sea; una muestra más del surrealismo mexicano. Apenas hace dos días comenté en este mismo espacio acerca de la injerencia cada vez más abierta y más retadora de los clérigos en asuntos de política, pero parece que sus lenguas se mueven a la velocidad de la luz (ifer). Resulta cosa curiosa que quien supuestamente se tiene por piadoso “hombre de dios” y dice defender la vida desde su concepción apueste aún más a las masacres, que por cierto han dado a México una fama internacional desde hace poco más de tres años.
Es de suma trascendencia que esa declaración llegue justo después de que la marina armada de México ejecutó a un narcotraficante, con el agravante de que ese sujeto ejecutado no puede ser llamado estrictamente así, ni tampoco delincuente porque no hay un proceso judicial que lo consigne de esa manera y de fe de que así era; tanto que tuvieron que hacer pruebas de ADN para decir “si era”, o sea, “primero disparamos y alego averiguamos”.
Un chiste que circula probablemente desde tiempos de la revolución en México hoy deja de serlo porque su contenido pasó a la realidad. Durante la revolución, cuando tropas de alguna facción armada tomaban un poblado o cuando en sus campamentos montaban guardias, estos solían gritar ya sea al entrar a las casas en el primer caso o al escuchar ruidos que anunciaban a alguien acercándose en el segundo caso: “¿quién vive?”, a lo que el otro tenía que responder según su filiación “villistas”, “zapatistas”, “carrancistas”, etc, de eso dependía que fuera bien recibido o atacado. El chiste supone la situación en la que un vigía asustadizo al escuchar ruidos dispara en el acto una ráfaga y de inmediato pregunta: “¿quén vivía?”, ¿encuentra usted alguna diferencia con la ejecución llevada a cabo por la marina de México y la posterior confirmación con pruebas de ADN de que aquél al que ejecutaron era el mismo que buscaban?
Pero el arzobispo lanza sugerencias para que esas condiciones se mantengan en las calles de este país, ¿estará de acuerdo el señor arzobispo en que igualmente fue necesario que el ejercitó se mantuviera en las calles durante el levantamiento de gente armada que desobedecía las leyes mexicanas en lo que se conoce como la guerra cristera? ¿o nos diría que llamar a desobedecer la ley y desobedecerla –o sea violarla- es una cosa para un narcotraficante y otra para un cristiano cuando ambos con las armas en las manos hacen su propia ley y andan por ahí matando gente en nombre de sus convicciones?
Nada más peligroso que las convicciones; los analistas estamos advertidos, por ejemplo, que el psicoanálisis no pasa por las convicciones ya que una convicción es algo que no acepta el cuestionamiento y si pretendemos hacer psicoanálisis será necesario que nos preguntemos a cada momento por los significantes que van surgiendo en el transcurso de este. Así que las convicciones parecen estar más cerca de lo religioso y ahí cobra sentido la convicción del ciudadano Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, no hay más que escuchar como se rehúsa al cuestionamiento cada vez que dice que no cejará en su lucha contra el narcotráfico y que eso constituye para él una convicción, incluso dice que hace oídos sordos.
Por otro lado, los homosexuales y las lesbianas no parecen sostenerse en convicciones sino en el amor, el amor no es una convicción, tan no lo es que a veces sucede que precisamente es el amor el que viene a poner en jaque y en cuestionamiento las convicciones de un sujeto, no se necesita ser homosexual o lesbiana o bisexual para saberlo, basta con que un sujeto esté enamorado para que se vea sorprendido por las cosas que puede hacer y que hasta entonces estaba convencido de no hacer jamás.
Por un lado, los soldados, los marinos, los narcotraficantes y los sacerdotes con-vencidos unos y entonces con-vencedores otros y por el otro lado ciudadanos amantes.
Si la iglesia apuesta por el ejército ¿qué pueden esperar los feligreses de ella? Note usted que la iglesia no invoca a través de plegarias la participación divina para la resolución de la crítica situación del país, sino que juzga en rueda de prensa la necesidad de los soldados haciendo de polis; pero eso no sorprende a nadie, la historia de la iglesia desde sus orígenes con Constantino ha ido de la mano con los ejércitos: las cruzadas, la invasión española a América, los golpes de Estado en Chile, Argentina, España, la participación con los nazis, quienes por cierto lograron posicionar muy bien a uno de sus convencidos miembros en el puesto más alto del Vaticano, y bueno, un larguisisimo etc, hasta el día de hoy. ¿Qué tan grande es el poder de una institución que necesita descansar en el aparato armado y judicial de un país para sostenerse?
Lo que ahora sí vemos es la magnitud del poder del deseo, en ese cruce con el amor donde este tiene efectos en la legislación, no fueron necesarias las armas. Sería bueno que Norberto Rivera, comandante de la arquidiócesis primada de México y junto con él toda la tropa de sacerdotes aprendieran con el ejemplo de amor que los homosexuales y lesbianas les están dando y abandonaran su posición abiertamente bélica y militarizada ¿o serán ya esas sus religiosas convicciones?
Coyoacán, México, D.F.
Domingo 20 de diciembre de 2009
LA CASTRACIÓN DE LA IGLESIA EN EL PERVERSO PASAJE DE LA CREENCIA A LA LEY
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
Los embates que el clero católico ha venido llevando a cabo en contra del Estado laico –que siguen sin entender- y su ya abierta y retadora participación en política donde buscan que se legisle según un dogma religioso, el suyo por supuesto, ningún otro; lejos de mostrar la fuerza de esa Iglesia como piensan algunos, revela más bien una impotencia de ejercer sus funciones con su feligresía. La cosa es muy sencilla, en la medida en que los sacerdotes en su conjunto no han podido convencer y ni siquiera obligar a los creyentes a seguir los preceptos religiosos, tienen ahora que recurrir a la ley. Así la religión muestra su fracaso, o si no ¿por qué llevar al terreno (¡terrenal!) un castigo que entonces será real en la forma de una pena legal, algo que se supone será castigado al momento del juicio divino ? ¿será que los católicos tienen bastante relajada su conciencia católica? ¿será que cada vez más sujetos asisten a misa pero llevan un condón en su cartera?
La cuestión es que este no poder hacer de la Iglesia en el registro de las creencias, de la moral y de la fe, lo que constituye históricamente su campo de acción, tiene como consecuencia la búsqueda de nuevas formas de coerción que apuntan hoy al campo legal, por eso los sacerdotes quieren legislar lo que no han conseguido con sermones, ritos, plegarias y amenazas infernales. Intentan que el aparato judicial de la República se ponga a la caza de herejes, de sujetos que se permiten vivir su sexualidad advertidos de sus gustos o de quienes acuden al sistema de salud para evitar ya sea un embarazo producto de una violación y que signaría trágicamente la vida tanto de la madre como la de su hijo(a), o bien para evitar la muerte ante complicaciones del embarazo; en esa lógica, la defensa de la vida desde su concepción anula a la madre, una mujer embarazada no tiene derecho de la protección de su vida y ahí el mismo planteamiento de defender esa vida desde su concepción y hasta la muerte natural falla y se contradice, ergo: no se sostiene ni en su propio planteamiento, no es necesario ningún contra-argumento.
Tenemos pues a un conjunto de sacerdotes haciendo discursos políticos y violando la Constitución y por otro lado tenemos a políticos, desde el presidente hasta gobernadores, senadores y diputados, haciendo sermones religiosos en sus actos oficiales violando igualmente su investidura.
La falla de la Iglesia resulta peligrosa en un punto, a saber, cuando no ha podido dominar a los sujetos desde su encuadre ideológico, ha pasado siempre a la coerción terrenal ; la persecución de herejes (todo el medioevo), la tortura y el asesinato (la colonia en la Nueva España), alentar al pueblo a tomar las armas para imponer la fe (la guerra cristera en México) y ahora a inmiscuirse en política para que sea esta y la misma República con su aparato policial y judicial la que sostenga lo que ellos no pueden sostener.
La iglesia está castrada, por eso ahora la escribo con minúsculas, pero a diferencia de un niño que cursa por la amenaza de castración y que entonces se adecua a un marco de Ley para identificarse después al padre, lo que constituirá su subjetividad si tiene la suerte de devenir sólo en neurótico , la iglesia desconoce esa amenaza de castración y a modo del perverso lo que intenta es anular la ley para dictarla ella misma en función de sus inclinaciones. Es como si, haciendo una analogía con un sujeto; el sujeto iglesia desconociera a su padre para fungir él mismo como padre, pero si se desconoce al padre entonces no puede haber uno para identificarse y advenir en ese padre, al menos no en su sentido simbólico, sino más bien parece que al no haber ese padre simbólico, el de la horda primordial que señaló Freud en tanto muerto, lo que queda es un padre vivo que goza de todas las hembras y de todos sus hijos, donde no hay ley más que la de él. Tal padre puede violar a sus hijos sin mayor problema, es un padre gozante. Lacan señaló que hay un pasaje de las religiones antiguas a las monoteístas, especialmente al judaísmo y al catolicismo que consiste en que ya no se trata más del deseo del padre, sino del goce del padre (Lacan, J. El triunfo de la religión. Editorial Paidós, Bs. As. Argentina)
Cuando la iglesia no reconoce la función del padre en la Ley que es su consecuencia, anula al padre simbólico y se erige como padre real y gozante de sus hijos siendo esto lo que le da su carácter perverso y que cobra su forma más cruda en las múltiples violaciones sexuales de sacerdotes a niños y feligreses. Cuando los católicos pasaron de la religión del padre a la religión del hijo se pervirtieron.
Refiriéndose al catolicismo nos dice Freud: “Es digno de tomar nota el modo en que la nueva religión dio razón de la antigua ambivalencia en la relación padre. Su principal contenido fue por cierto la reconciliación con Dios-padre, la expiación del crimen contra él cometido. Pero el otro lado del vínculo de sentimiento se mostró en que el Hijo, quien ha asumido sus pecados, deviniera él mismo en Dios junto al Padre y, en verdad, en lugar del Padre. Surgido de una religión del Padre, el cristianismo devino una religión del Hijo: no ha escapado a la fatalidad de tener que eliminar al padre.” (Freud, S. 1938, Moisés y la religión monoteísta. Obras completas, tomo XXIII, Amorrortu editores, Bs. As. Argentina p.131)
¿Qué nos quiso decir Freud con eso de que el cristianismo no ha escapado a la fatalidad de tener que eliminar al padre? En primer lugar sencillamente que a esa religión le falta el padre porque está eliminado; en segundo lugar las consecuencia de que falte el padre y con ello la regulación simbólica de la ley, da la pauta de la fatalidad de una falta de ley; por último, que se produzca una metáfora del Padre al Hijo señala una inversión, o mejor dicho con el neologismo que Lacan produce, una per-versión (père-version –versión del padre-) de la ley que es a partir de ahí instaurada por el hijo, pero ¿cómo puede un hijo instaurar una ley si no tiene un padre que le muestre lo que la ley es?
Sucede que sí hubo un padre pero se le elimino. El Hijo, escrito además con mayúsculas como lo escribió Freud, el Hijo que elimina al padre y se hace él mismo padre de sus hermanos, queda en el lugar del hermano mayor, del Big Brother ¿no?, el hermano que lo ve todo y lo sabe todo y que dicta la ley de un padre que no hay, un Hijo que se opone al padre, por ejemplo, el que llama a sus hermanos a desobedecer las leyes del padre, o sea, que demanda que desobedezcan al padre para obedecerlo a él pues la presencia del padre no puede menos que moverlo a angustia, angustia de castración. ¿podemos entender de otra manera el hecho de que la iglesia sólo en función de sus propios intereses ordene desobedecer las leyes de la República instauradas legalmente?. Cito una reciente publicación de “Desde la fe”: “una ley injusta no debe ser aplicada y mucho menos obedecida”, claro que sería la iglesia quien dictara lo que es justo y lo que no. Termino con otra cita de un librito que ha caído en cierto desuso: “los ministros no podrán (…), en reunión pública, en actos de culto o propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones” (Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Artículo 130)
Coyoacán, México D.F.
Jueves 12 de noviembre de 2009
Muros Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
“Lo que se dirige a las paredes tiene
como propiedad repercutir”
Lacan. 1972.
La caída del muro de Berlín tiene toda la dimensión de un acto. Ese 9 de noviembre de 1989 no fue el gobierno ruso, ni el norteamericano, ni el de Alemania del este (RDA) ni el de la de occidente (RFA), fue el pueblo quien derribó al muro. Ciudadanos de ambos lados del muro desobedecieron los mandatos que prohibían cruzar ese muro, so pena de muerte ya sea por las minas terrestres o por los disparos de los guardias en las torres. Acudimos al reconocimiento del deseo por parte de sujetos que hacen operar un cambio de acuerdo a este.
Lacan señala en el seminario uno el distingo entre el deseo de reconocimiento y el reconocimiento del deseo, y esto es lo que está en juego y la gran lección que el pueblo alemán dio al mundo aquel día.
El pueblo no esperó la confirmación de un permiso del Otro para atravesar ese muro sino que en cuanto se dijo por la TV que era posible hacerlo –lo cual era en realidad un error del entrevistado pues la medida entraría en vigor unas semanas después- la gente se lanzó a las calles y no se movió de ahí a pesar de las exigencias y cohersiones de la policía y los militares de la RDA. El resultado: los guardias se vieron obligados a abrir las “fronteras” y a dejar pasar a los ciudadanos. Los actos del pueblo tuvieron repercusiones en las decisiones y en los actos del Estado.
Para el psicoanálisis hay una distinción entre un sujeto que desea reconocimiento y uno que reconoce su deseo, de hecho el pasaje de una posición a otra es el curso de un análisis. El sujeto que desea reconocimiento se enajena en el deseo del otro para desde ahí poder tener un lugar ante el Otro, por eso ese sujeto podrá hacer muchas cosas, incluso aquellas que él no desea.
El día martes 27 de octubre de 2009, se proyectó en el Centro de Lenguas Extranjeras de la UNAM, un video sobre el muro de Berlín y su caída. La exposición estuvo a cargo de la agregada cultural de la embajada de Alemania en México, Tanja Hutt. En la discusión posterior a la presentación resaltó un comentario hecho por la profesora Diana Hirschfeld en el sentido de que el video presentado mostraba solamente la mirada de los estadounidenses pues tanto los rusos como el gobierno de la República Democrática Alemana (la RDA o DDR, por sus siglas en alemán) eran mostrados como los “malos” mientras que los soldados gringos repartían chocolates a los pobres niños berlineses; con la precisión que “repartir” es un eufemismo, pues las escenas muestran a los pilotos aventando chocolates a la multitud, tal como sucede con la ayuda alimentaria en los países pobres de África, práctica por lo demás emprendida siempre con fines propagandísticos más que humanísticos. Hecha la precisión podemos continuar. El señalamiento de la profesora Diana Hirschfeld apuntaba a la pertinencia de que un video con pretensiones de documento debería de incluir todos los puntos de vista sobre el tema en cuestión, en este caso dicho video adolecía de la opinión de los alemanes del este. Una vez que Tanja Hutt agradeció el comentario y dijo que lo tomaría en cuenta por su relevancia, el Dr, Joachin Steffen replicó a la profesora Diana diciendo que él si creía que los americanos -como parece identificar el Dr Joachin a los norteamericanos- lograron defender la libertad del pueblo alemán, en Berlín especialmente, y que gracias a ellos se había conseguido la caída del muro.
Algunas precisiones.
Antes que nada, es de suma importancia apuntar que los actos del pueblo alemán resultan ser un ejemplo para el mundo entero de la autodeterminación de los pueblos, donde el conjunto de los sujetos que constituyen a la ciudadanía toman en sus manos las decisiones que mas convienen a su bienestar, en este caso los actos del pueblo estuvieron por encima de las decisiones de la cúpula de quienes se decían gobernar para el pueblo. La gente tomó el muro y lo derribó con sus propias manos, no esperaron la acción del gobierno, actuaron ellos mismos y son responsables por ello, no el gobierno de la DDR ni mucho menos los norteamericanos.
Pero algo realmente importante es que sostener en un país como México que los norteamericanos llevan la libertad a los pueblos, con la evidente presencia militar resulta gravemente delicado en las circunstancias actuales y con la historia que nuestro país tiene en relación con los vecinos norteños, quienes han invadido militarmente en más de treinta ocasiones el territorio mexicano; siendo las invasiones más conocidas las de 1847, que penetró hasta el centro de la capital, la de 1914, cuando se desembarcó en el puerto de Veracrúz en plena revolución mexicana y la expedición punitiva comandada por John J. Pershing cuando ingresó con miles de soldados buscando al Gral. Francisco Villa; sólo por mencionar, como ya dije, las más conocidas. En todas esas invasiones se ha esgrimido el argumento de la libertad como pretexto para el saqueo, tal fue la “preocupación” de los norteamericanos que apoyaron la “independencia” de Texas, pues los texanos merecían ser libres; claro que nunca dijeron que incluirían a Texas como un estado más de los Estados Unidos de Norteamérica, ¿Texas independiente?.
Pero hay algo más: muros. Todos sabemos de la construcción del muro en la frontera entre México y los Estados Unidos, llevada a cabo por este último, y sabemos de la caza de inmigrantes que hay en esa zona, donde las escenas de los soldados alemanes disparando contra los ciudadanos que huían del este no se diferencian de las escenas donde policías y grupos racistas gringos asesinan a quienes intentan cruzar la frontera en busca de mejores condiciones de vida.
Salvando las diferencias culturales, la situación es la misma: sujetos que intentan cruzar una frontera para mejorar su nivel de vida y uniformados disparando a matar.
El plan Mérida que pretende que soldados estadounidenses puedan transitar y estacionarse en territorio mexicano, con el combate al narco y al “terrorismo” como telón de fondo resulta ominoso y una imposición basada en la idea de que se trata de un apoyo en pro de la libertad, la justicia y la democracia. Los gringos y la república simulada buscan decir al pueblo lo que el pueblo necesita y dictar así “lo deseable”.
¿Cómo no darnos cuenta que hay un acto amoroso en el derrumbamiento de un muro? Cuando el muro divide y separa, tal es su función, los amantes, o lo brincan o lo derriban y no lo pueden hacer si no es porque los habita un deseo lo suficientemente fuerte como para correr el riesgo, el riesgo del encuentro con la persona amada pues no hay garantía de que la cosa vaya a funcionar.
Los alemanes realizaron un acto de amor al derribar el muro, devinieron en amantes, se abrazaban, se besaban, se amaban aunque no se conocieran, bastaba con que apareciera alguien del otro lado que estuviera dispuesto a responder. Ese amor no fue un don del Otro, de los EUA ni de la RDA ni de la RFA, fue un acto de cada sujeto que tomó el riesgo de brincar y tirar el muro.
La cuestión es que no todos los muros son de cemento, de granito, de piedra o metal, los hay intangibles, la muestra es la sociedad mexicana dividida y excluyente ¿podremos los mexicanos derribar estos muros? ¿o está usted esperando que venga el Otro a decirle cómo o a hacerlo por usted?
Coyoacán, México, D.F.
Jueves 15 de octubre de 2009 Martin Niemöller, los electricistas y la transferencia Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
El día de hoy se prepara una gran manifestación contra la extinción de la Comisión de Luz y Fuerza decretada por Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa; asistirán contingentes de diferentes sindicatos, el movimiento de resistencia encabezado por AMLO, la APPO y muchas organizaciones más. De pronto se hace visible el apoyo a la resistencia de los electricistas, hoy pude ver varios autos con una pinta en el medallón trasero que dice: “yo apoyo a Luz y Fuerza”. ¿Pintas espontáneas u organizadas por el mismo sindicato (SME), o serán familiares de los trabajadores liquidados? Para empezar hay que ver que precisamente esos trabajadores no están liquidados porque están vivitos y coleando; y para seguir no hay que creer que pudiera tratarse sólo de interesados directamente en el conflicto laboral-económico-político-social, o sea los trabajadores y sus familias, pues si algo anuncia este acting, que no acto, del señor del Sagrado Corazón de Jesús es que los trabajadores mexicanos pueden ser blanco de agresiones (laborales, psicológicas y físicas), es decir, los trabajadores en su conjunto, no sólo los electricistas.
El día de hoy el electricista es el espejo de cada uno de los trabajadores que aún conservan su empleo en organismos sindicalizados (o no sindicalizados), el electricista es el otro, pero que, como todo otro, sostiene la identificación de un yo. Así, cada trabajador ve en el electricista a su otro, es una imagen que parafraseada podría decir “ese podría ser yo”, “él, ella, podría ser yo”.
La imposición fascista del desgobierno del Sagrado Corazón de Jesús ha logrado que los diferentes se identifiquen, ha conseguido unir a miles y miles de trabajadores. Esa unión es amorosa, no puede no serlo; de hecho, para el psicoanálisis Eros es la suma, la adición, la unión. Veremos hoy en la tarde una manifestación erótica: miles de hombres y mujeres de distintas organizaciones moviéndose unos al lado de otros, un acoplamiento masivo. Seguro gritarán y reclamarán, eso no le quita lo erótico a la manifestación. ¿Y por qué si no por amor los que hoy no tienen el mismo problema se arriesgan a salir a la calle por sus compañeros? En todo caso, es un amor que anuncia un componente narcisita; a saber: “si ahora quieren liquidar al otro, mañana me podrán querer liquidar a mi”.
El amor, tanto como el temor se transfieren. Contra eso, el “Estado” intenta otras transferencias: las económicas. Parece que este “Estado” no puede transferir más que dinero, su discurso da cuenta de ello: siempre se trata de dinero; veamos, se crea un conflicto, mejor dicho, crea él un conflicto y luego para resolverlo todo lo que ofrece es el pago de la liquidación, pero no ofrece la palabra ni ofrece el amor, ese “Estado” no ama a sus trabajadores, ¡los quiere liquidar! Pasó lo mismo con las familias de los mineros sepultados hace algunos meses en Pasta de Conchos y con las familias de los niños calcinados, asfixiados y traumatizados por el incendio de una guardería del IMSS, siempre lo que se ofreció fue dinero. Hace poco "Castrens" hablaba de rescatar al capital humano ante la crisis económica, no hablaba de sujetos ni de personas ni de individuos, no, hablaba de un capital… humano.
Sabemos por la clínica del psicoanálisis y hasta por la experiencia cotidiana que cuando un padre o una madre no pueden dar amor lo que ofrecen a los hijos es dinero, son cosas, objetos de la satisfacción pero nunca dones de amor. Recordemos que Lacan distingue entre la necesidad ante la que ubicamos el objeto satisfactor, y la demanda en la que ubicamos el don que no es más que prueba de amor en la medida en que es simbólico, ya no se trata del objeto real, ahí no importa el objeto, lo que importa es que el Otro de o se rehúse a dar, pero que haga signo de don.
A un Estado que no trasfiere amor a sus ciudadanos, a sus trabajadores sólo le queda ofrecer dinero y ahora el “Estado” mexicano lo hace al precio de la liquidación.
Hay que tener muy presentes las diferentes denuncias de los trabajadores de Luz y Fuerza en el sentido de que agentes militarizados los sacan de sus casas para obligarlos a trabajar en reparaciones urgentes. Hoy el ejército practica una leva laboral, como lo advirtió atinadamente el día de ayer Julio Hernández en su columna “Astillero” de La Jornada. Un hecho: cuando Victoriano Huerta ordenó la leva en Morelos y los soldados obligaban a los campesinos a unirse al ejército (les imponía trabajo, no lo ofrecía), el efecto fue que muchos hombres jóvenes que hasta ese momento no habían participado activamente de la Revolución Mexicana, se vieron obligados a huir de sus casas, mejor dicho: para no ser obligados a trabajar para el ejército que los sacaba de sus casas, eligieron unirse al Gral. Emiliano Zapata incrementando ostensiblemente el poder de ese ejército revolucionario. De la misma forma –salvando las diferencias- los trabajadores electricistas se podrán sentir más seguros fuera de sus casas, por ejemplo con sus compañeros, entre sus compañeros, y eso es lo que veremos hoy en la tarde.
Por último, es de suma importancia mirar lo que la historia nos enseña al respecto y las lecciones que nos otorga. Durante la 2ª guerra mundial en Alemania, los nazis persiguieron y sacaron de sus casas a muchos grupos étnicos, religiosos, políticos, ideológicos etc, para liquidarlos y lo hacían en sus guetos y en sus campos de exterminio; lo realmente sorprendente es que lo hacían ante la indiferencia de los vecinos que veían como vejaban, torturaban, se llevaban o ejecutaban ahí mismo a judíos, gitanos, homosexuales, comunistas, etc. En ese contexto, un pastor luterano llamado Martin Niemöller, que había incluso simpatizado con la ideología nazi y que después fue apresado y recluido en Dachau, el primer campo de concentración hasta el fin de la guerra, escribió el siguiente poema:
“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista,
Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata,
Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista,
Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío,
Cuando vinieron a buscarme, ya no quedaba nadie que pudiera protestar.”
Original: Als die Nazis die Kommunisten holten, habe ich geschwiegen; ich war ja kein Kommunist.
Als sie die Sozialdemokraten einsperrten, habe ich geschwiegen; ich war ja kein Sozialdemokrat.
Als sie die Gewerkschafter holten, habe ich nicht protestiert; ich war ja kein Gewerkschafter.
Als sie die Juden holten, habe ich nicht protestiert; ich war ja kein Jude.
Als sie mich holten, gab es keinen mehr, der protestieren konnte.
¿Usted prefiere guardar silencio o amar con el riesgo que el amor siempre implica?
Coyoacán, México, D.F.
Lunes 5 de octubre de 2009
El presidente y el payaso
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
“A raíz de la elucidación de las técnicas del chiste hemos hallado que el consentimiento de las maneras del pensar usuales en lo inconsciente, pero que en lo consciente se juzgarían sólo como <<falacias>>, es el recurso técnico de muchísimos chistes; empero, luego pudimos dudar de que en verdad tuvieran carácter de tales, de suerte que nos inclinamos a clasificarlos como simples historias cómicas”
Sigmund Freud. El chiste y su relación con lo inconsciente. Amorrortu editores, Obras completas, tomo VIII. P. 193.
¿Por qué un payaso presenta las palabras de un presidente como si estas fueran un acto cómico?
A quien escuche hoy en día ante la crisis económica, social, política, de salud y de credibilidad sin precedentes en la historia de México las palabras del Licenciado Felipe Calderón haciendo promesas de gobierno que resultan todas y cada una de ellas en la antinomia de sus actos de gobierno, donde estos últimos se oponen simétricamente a aquellas promesas, no dejará de parecerle aquel discurso como una falacia, un mal chiste ¿o quizá uno buenísimo?
En el video que ustedes pueden ver arriba de estas líneas, el candidato del PAN a la presidencia de la República asevera de manera enfática que reducirá los impuestos, que el manejo del dinero público será transparente, que eliminará otros impuestos, que construiría escuelas y universidades, que reforzaría el sistema de salud, que invertirá en beneficio de comunidades indígenas y en suma concluye diciendo que garantizaría la estabilidad económica. Esas palabras en momentos de extrema carestía como las que vive hoy México, en días donde ese excandidato da el dato de que ha aumentado el número de los pobres que sobreviven en situaciones extremas donde no tienen ni si quiera para comer resultan completamente fuera de lugar, resultan un verdadero disparate.
El texto de Freud citado al inicio continua así:
“… Luego, guiados por la analogía con el trabajo del sueño, hallamos aquél en el compromiso operado por el trabajo del chiste entre los requerimientos de la crítica racional y la pulsión a no renunciar al antiguo placer obtenido en la palabra y el disparate.”
Sería un disparate sostener de manera tan enfática esas palabras ante los hechos actuales de la economía. Freud nos advierte que el trabajo del chiste se produce entre la crítica racional y la pulsión a no renunciar al placer obtenido de la palabra y el disparate de tal forma que el disparate produce placer, ¿por qué?, ¿por qué un disparate produce placer? Es Freud mismo quien nos da la respuesta:
“Unas veces el chiste había logrado conquistarse la forma de una frase carente de valor, pero de todos modos admisible; otras, filtrarse en la expresión de un pensamiento valioso; y en el caso límite de la operación de compromiso había renunciado a satisfacer la crítica y, ateniéndose a las fuentes de placer de que disponía, aparecía ante ella como mero disparate, sin arredrarle despertar su contradicción, pues podía contar con que el oyente enderezaría mediante elaboración inconsciente la deformidad expresiva, devolviéndole así su sentido.”
O sea que el disparate se produce de la misma manera en que se produce un chiste y por lo tanto es en sí mismo un chiste, a saber, “un pensamiento preconsciente es entregado por un momento a la elaboración inconsciente y su resultado es aprehendido enseguida por la percepción consciente” en otras palabras, una moción pulsional -¿es otra cosa una representación de pensamiento?- de la que el sujeto es apenas consciente es capturada por un saber que trabaja más allá de la conciencia: lo inconsciente, y ahí eso se entiende, por lo que vuelve inmediata-mente a la conciencia sin que medie el trabajo de elaboración propia del proceso secundario, con eso que los psicólogos llaman procesos cognoscitivos, y es ese ahorro de trabajo lo que produce el placer que se anuda al efecto cómico de lo que se presentó inicialmente desfigurado, tal como sucede en el sueño.
¡Pero entonce el disparate es también un desfiguro!
Las palabras supuestamente serias y formales se con-vierten en comicidad, tanto que al final de la presentación de ese video con esas palabras, el payaso tiene que aclarar “y no lo dije yo, lo dijo el señor, órlae”, declaración que a modo de la denegación asume que se podría entender fácilmente que esas palabras fueron pronunciadas por un payaso, por un cómico.
Acudimos a la parodia de la parodia, ¿qué es esto? Lo planteo con un anécdota reciente.
Este fin de semana, en una agradable charla con Carlos Núñez Cortés, integrante del grupo cómico argentino Les Luthiers y que ofreció tres concierto en la ciudad de México, le preguntaba por qué no han presentado aquí en México la “Serenata mariachi”, número en el que Daniel Rabinovich y el mismo Carlos Núñez hacen de mexicanos que pretenden dar una serenata a sus respectivas novias que resultan ser la misma. Al modo de las películas de Pedro Infante y Jorge Negrete, Daniel y Carlitos, cantan cada quien intentando dejar mal parado al rival; el acento mexicano es impresionantemente bien imitado. Pues bien, Carlos me respondía que el grupo se ha negado hasta ahora a traer a México esa canción porque consideran que traerle mariachi al país del mariachi los pone ante el riesgo de que la parodia que hacen de los mariachis y los machos acabe siendo una parodia de unos argentinos haciendo una parodia: la parodia de la parodia; en otras palabras una parodia que es rebasada por la realidad resultando en un disparate; de acuerdo, eso podría entonces ser un buen chiste.
Ültima pregunta entonces, ¿las declaraciones del licenciado Felipe Calderón realizan una parodia o parodian una realidad? Sería bueno que nos enteráramos.
Coyoacán, México, D.F.
Lunes 31 de agosto de 2009
Elemental mi querido Watson
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
Los mexicanos viven actualmente un grave problema de identidad que no es nuevo sino de larga data. El nacimiento de México como engendro de la Nueva España y nieto de Meshico-Tenóchtitlan se articula en un imposible: lo imposible de definir. ¿Qué es ser mexicano? ¿qué es lo mexicano? ¿qué es México? Lo que sabemos es lo que no son los mexicanos, a saber, los mexicanos no son los mexicas ni tampoco los criollos, son el producto de una desmentida de sus raíces, desmentida impuesta por los invasores que metieron su lengua y religión con la espada desenvainada. Trescientos años después hubo quien apostó a deslindarse de ese padre perverso que sodomizaba, pegaba, explotaba y mataba a sus bastardos y bastardas y que tiene su figura inaugural con Hernán Cortés, quien de alguna forma –nos guste o no- hizo de padre para los habitantes del nuevo pueblo que perdieron a su padre original. La cuestión es que un hijo que se deslinda del deseo de su padre y del lugar de goce en que ese padre lo ponía lo hace pagando el precio de perder al padre y de tener que sostener ese lugar y esa función sin con-fundirse en ella. Miguel Hidalgo y Costilla pagó el costo de dicho atrevimiento y desde entonces se le reconoce en ese lugar: como padre, padre de la patria. Ahora ese nombre de padre es reclamado por la madre iglesia que en su momento lo desconoció, ridiculizó, acusó y persiguió. Cualquier coincidencia con la conducta actual de la iglesia respecto de los dirigentes de izquierda no es mera coincidencia, es la forma en que esa institución política con matriz en el Vaticano opera desde siempre.
Hace ciento noventa y ocho años la iglesia excomulgó a Miguel Hidalgo y Costilla por haber iniciado el movimiento de independencia de la corona española en lo que hasta ese momento era la Nueva España. Debido a que eso atentaba igualmente contra los intereses de la iglesia, esta no tardó en anatematizarlo a él y a todos los que osaran levantar la voz en contra de las injusticias que los españoles practicaban cotidianamente en perjuicio de los indígenas y del pueblo criollo en general. La excomunión es brutal y categórica. Así, la iglesia, fiel a su costumbre de oponerse a todo progreso y azotar, torturar, quemar y colgar a todo aquél que contribuya con un rayo de luz a las tinieblas de la ignorancia, sin la cual esa institución no podría controlar a la masa por medio de las amenazas y el espanto del castigo divino, excomulgó al llamado Padre de la patria y a José María Morelos y Pavón entre muchos otros.
Si la iglesia hubiese apoyado lo que era a todas luces una causa justa y a los hombres y mujeres que dieron su vida por ella en lugar de señalarlos y satanizarlos, el día de hoy podría decir orgullosamente que aquellos hombres que hicieron la independencia salieron de sus filas; pero no, la iglesia no puede hacerlo. Por eso ahora es necesario que el vocero de la Arquidiócesis Hugo Valdemar y el director del Archivo Histórico del Arzovispado de México, Gustavo Watson Marrón tengan que salir a declarar públicamente que Hidalgo y Morelos fallecieron en el seno de la iglesia porque se confesaron antes de morir. Valdemar dice además que la "iglesia católica fue de manera inexplicable y vergonzosa excluída" de los festejos del bicentenario, para decir de inmediato que ni están pidiendo que se les incluya porque ya tienen preparados ellos, los clérigos, su festejo. Valdemar se comprta así como lo muestra el discurso de la histeria que hace un reproche y plantea una demanda, pues todo reproche lleva implícita una demanda de aquello que se reprocha, para luego decir que no pide lo que reprocha, ¿entonces, si no lo pide y no le hace falta en verdad, porque lo reprocha?
Tomemosle la palabra a Valdemar y a Watson.
La primer presición señor Valdemar es que la iglesia es la que se excluyó desde el inicio de cualquier posibilidad de ser invitada a conmemorar un aniversario de la independencia por el simple hecho de que fue ella misma quien se opuso a ese movimiento y se excluyó de él declarando voz en cuello ante el pueblo de la Nueva España, la corona española y el vaticano en Roma su abierta oposición a dicho movimiento insurgente; ¿como se invita a alguien a la fiesta de aniversario de aquello a lo que ese alguien desprecia y detesta señor Valdemar?
Unas presiciones para Watson (no confundir con el psicólogo que se hizo famoso con su tratamiento de condicionamiento por medio del cual podía modificar la conducta de las personas aunque eso le costó una neurosis traumática a su pequeño hijo, quien no pudo jamás volver a jugar con muñequitos blancos de peluche); él dice que murieron en el seno de la iglesia porque ellos decidieron confesarse antes de morir. Primera corrección mi querido Watson; no fue antes de morir sino antes de ser fusilados, que no es lo mismo; en segundo lugar, su declaración deja en claro que no fue la iglesia la que tomó alguna iniciativa pues no movió ni un solo dedo, sino que fueron ellos quienes por sus convicciones religiosas pidieron un confesor, convicciones que la iglesia pretendía negarles, además del hecho que hasta el día de hoy, doscientos años después, la iglesia aún no ha levantado dichas excomuniones y por ende no ha mostrado los documentos que darían fe de ello ¿o si mi querido Watson? ¿dónde están esos documentos? En tercer lugar, desde el inicio Hidalgo hizo pública su adhesión a la iglesia y a la religión, nunca renegó de ella, él supo no confundir sus valores espirituales con sus convicciones éticas y su responsabilidad social que adquirió al fomentar el movimiento independentista. He aquí la declaración de Hidalgo ante las acusaciones de la Iglesia:
“Me veo en la triste necesidad de satisfacer a las gentes sobre un punto en que nunca creí se me pudiere tildar, ni menos declarárseme sospechoso para mis compatriotas.
Hablo de la cosa más interesante, más sagrada y para mí la más amable: de la religión santa, de la fe sobrenatural que recibí en el bautismo.
Os juro desde luego, amados conciudadanos míos, que jamás me he apartado ni en un ápice de la creencia de la Santa Iglesia Católica.
Jamás he dudado de ninguna de sus verdades, siempre he estado íntimamente convencido de la infalibilidad de sus dogmas, y estoy pronto a derramar mi sangre en defensa de todos y cada uno de ellos.
Testigos de esta protesta son los feligreses de Dolores y de San Felipe, a quienes continuamente explicaba las terribles penas que sufren los condenados en el Infierno, a quienes procuraba inspirar horror a los vicios y amor a la virtud, para que no quedaran envueltos en la desgraciada suerte de los que mueren en pecado.
Testigos, las gentes todas que me han tratado, los pueblos donde he vivido y el ejército todo que comando.
¿Pero para qué testigos sobre un hecho e imputación que ella misma manifiesta su falsedad? Se me acusa de que niego la existencia del Infierno, y un poco antes se me hace cargo de haber asentado que algún pontífice de los canonizados por santo está en este lugar.
¿Cómo, pues, concordar que un pontífice está en el Infierno, negando la existencia de éste?
Se me imputa también el haber negado la autenticidad de los Sagrados Libros, y se me acusa de seguir los perversos dogmas de Lutero.
Si Lutero deduce sus errores de los libros que cree inspirados por Dios, ¿cómo el que niega esta inspiración sostendrá los suyos deducidos de los mismos libros que tiene por fabulosos? Del mismo modo son todas las acusaciones.
¿Os persuadiríais, americanos, que un tribunal tan respetable y cuyo instituto es el más santo, se dejase arrastrar del amor del paisanaje hasta prostituir su honor y su reputación?
Estad ciertos, amados conciudadanos míos, que si no hubiese emprendido libertar nuestro reino de los grandes males que le oprimían y de los muchos mayores que le amenazaban y que por instantes iban a caer sobre él, jamás hubiera sido yo acusado de hereje.
Todos mis delitos traen su origen del deseo de vuestra felicitad. Si éste no me hubiese hecho tomar las armas, yo disfrutaría una vida dulce, suave y tranquila; yo pasaría por verdadero católico, como lo soy y me lisonjeo de serlo; jamás habría habido quien se atreviese a denigrarme con la infame nota de la herejía.
¿Pero de qué medio se habían de valer los españoles europeos, en cuyas opresoras manos estaba nuestra suerte? La empresa era demasiado ardua.
La Nación, que tanto tiempo estuvo aletargada, despierta repentinamente de su sueño a la dulce voz de la libertad. Corren apresurados los pueblos y toman las armas para sostenerla a toda costa.
Los opresores no tienen armas ni gentes para obligarnos con la fuerza a seguir en la horrorosa esclavitud a que nos tenían condenados. Pues, ¿qué recurso les quedaba?
Valerse de toda especie de medios, por injustos, ilícitos y torpes que fuesen, con tal que condujeran a sostener su despotismo y la opresión de la América.
Abandonan hasta la última reliquia de honradez y hombría de bien; se prostituyen las autoridades más recomendables; fulminan excomuniones que nadie mejor que ellos saben no tienen fuerza alguna; procuran amedrentar a los incautos y aterrorizar a los ignorantes para que, espantados con el nombre de anatema, teman donde no hay motivo de temer.
¿Quién creería, amados conciudadanos, que llegase hasta este punto el descaro y atrevimiento de los gachupines? ¿Profanar las cosas más sagradas para asegurar su intolerable dominación?
¿Valerse de la misma religión santa para abatirla y destruirla? ¿Usar de excomuniones, contra toda la gente de la Iglesia? ¿Fulminarlas, sin que intervenga motivo de religión?
Abrid los ojos, americanos. No os dejéis seducir de nuestros enemigos. Ellos no son católicos sino por política su Dios es el dinero, y las conminaciones solo tienen por objeto la opresión.
¿Creéis acaso que no puede ser verdadero católico el que no esté sujeto al déspota español? ¿De dónde nos ha venido este nuevo dogma, este nuevo artículo de fe?
Abrid los ojos, vuelvo a decir. Meditad sobre vuestros verdaderos intereses: de este precioso momento depende la felicidad o infelicidad de vuestros hijos y de vuestra numerosa posteridad.
Son ciertamente incalculables, amados conciudadanos míos, los males a que quedáis expuestos si no aprovecháis este momento feliz que la Divina Providencia os ha puesto en las manos.
No escuchéis las seductoras voces de nuestros enemigos, que bajo el velo de la religión y de la amistad os quieren hacer víctimas de su insaciable codicia.
¿Os persuades, amados conciudadanos, que los gachupines, hombres desnaturalizados que han roto los más estrechos vínculos de la sangre -¡se estremece la naturaleza!-, que abandonando a sus padres, a sus hermanos, a sus mujeres y a sus propios hijos, sean capaces de tener afectos de humanidad a otra persona?
¿Podréis tener con ellos algún enlace superior a los que la misma naturaleza puso en las relaciones de su familia? ¿No los atropellan todos por solo el interés de hacerse ricos en la América?
Pues no creáis que unos hombres nutridos de estos sentimientos puedan mantener amistad sincera con nosotros. Siempre que se les presente el vil interés, os sacrificarán con la misma frescura [con] que han abandonado a sus propios padres.
¿Creéis que el atravesar inmensos mares, exponerse al hambre, a la desnudez, a los peligros de la vida inseparables de la navegación, lo han emprendido por venir a haceros felices? Os engañáis, americanos.
¿Abrazarían ellos ese cúmulo de trabajos por hacer dichosos a unos hombres que no conocen? El móvil de todas esas fatigas no es sino su sórdida avaricia.
Ellos no han venido sino por despojarnos de nuestros bienes, por quitarnos nuestras tierras, por tenernos siempre avasallados bajo de sus pies.
Rompamos, americanos, estos lazos de ignominia con que nos han tenido ligados tanto tiempo. Para conseguirlo, no necesitamos sino de unirnos.
Si nosotros no peleamos contra nosotros mismos la guerra está concluida y nuestros derechos a salvo. Unámonos, pues, todos los que hemos nacido en este dichoso suelo.
Veamos desde hoy como extranjeros y enemigos de nuestras prerrogativas a todos los que no son americanos.
Establezcamos un Congreso que se componga de representantes de todas las ciudades, villas y lugares de este reino, que teniendo por objeto principal mantener nuestra santa religión, dicte las leyes suaves, benéficas y acomodadas a las circunstancias de cada pueblo.
Ellos entonces gobernarán con la dulzura de padres, nos tratarán como a sus hermanos, desterrarán la pobreza moderando la devastación del reino y la extracción de su dinero, fomentarán las artes, se avivará la industria, haremos uso libre de las riquísimas producciones de nuestros feraces países y, a la vuelta de pocos años, disfrutarán sus habitantes de todas las delicias que el soberano autor de la naturaleza ha derramado sobre este vasto continente."
Fuente: De la crisis del modelo borbónico al establecimiento de la República Federal. Gloria Villegas Moreno y Miguel Angel Porrúa Venero (Coordinadores) Margarita Moreno Bonett. Enciclopedia Parlamentaria de México, del Instituto de Investigaciones Legislativas de la Cámara de Diputados, LVI Legislatura. México. Primera edición, 1997. Serie III. Documentos. Volumen I. Leyes y documentos constitutivos de la Nación mexicana. Tomo I. p. 83.
Así que podemos entender por qué se confesó antes de ser fusilado y por qué esa confesión no es una deferencia que la iglesia haya tenido para con él aunque ahora el señor Watson intente hacer creer que fue por la iglesia que Hidalgo se confesó.
Por otro lado y por si fuera poco, o como se dice coloquialmente “para aprovechar el viaje”, Watson y Valdemar ahora están pidiendo que se cambien los libros de historia de las escuelas para que conste que Hidalgo no murió excomulgado y las “pruebas” que dan son completamente incongruentes, pues más bien hacen observar que si acaso no murieron él y Morelos excomulgados no fue porque la iglesia les haya levantado la excomunión, sino porque ellos se confesaron y los enterraron en campo santo. De esta manera y con esa petición el clero vuelve a incurrir en la grave falta que es tratar de intervenir en cuestiones de Estado como lo es la educación pública que tiene carácter de gratuita y laica en esta República, hay que recordar precisamente que antes del gesto de Hidalgo, la educación no era pública, sólo algunos privilegiados tenían acceso a ella; tampoco era gratuita, se pagaba por estudiar y menos era laica puesto que la iglesia era quien impartía dicha educación en los seminarios que coordinaba y en los que se enseñaba toda clase de disciplinas; si alguien no tenía dinero o algún familiar influyente no podía ingresar a ningún seminario que ofreciera la posibilidad de estudiar una profesión; eso se extendió tanto en el tiempo que incluso el presidente Benito Juárez García se vio obligado a estudiar en uno de esos seminarios logrando la aceptación en el mismo por intermediación de su tío. Watson pretende que la educación siga las normas y ocurrencias del clero, que por lo demás en este caso son falsas y carecen de argumentos congruentes que les den una pizca de verosimilitud.
También sabemos sobre el juicio que se le siguió gracias al mismo archivo al que hace referencia Watson:
“La orden dada por Francisco Javier Olivares, Obispo de Durango la ejecutó el doctoral del mismo obispo, Francisco Fernández Valentín. Con sádica paciencia se realizó la ceremonia.
Con un cuchillo rasparon las manos y las yemas de los dedos a Don Miguel Hidalgo al tiempo que se exclama:
Te arrancamos la potestad de sacrificar, consagrar y bendecir, que recibiste con la unción de las manos y los dedos...
el hábito clerical y te desnudamos del adorno de la Religión y te despojamos; te desnudamos de toda orden, beneficio y privilegio clerical; y por ser indigno de la profesión eclesiástica, te devolvemos con ignominia al estado de hábito seglar...
Luego con unas tijeras se le cortó algo de cabello y un peluquero terminó la operación, haciendo desaparecer la tonsura al tiempo de que se le decía:
Te arrojo de la suerte del Señor, como hijo ingrato, y borramos de tu cabeza la corona, signo real del sacerdocio, a causa de la maldad de tu conducta.
Al final del ceremonial de la degradación le entregaron a los jueces de la curia. El juez Abella le conminó para que expusiera las razones que tuvo para sublevarse contra el Rey y contra la Patria. El embargo de la condena fue:
Excomunión y pena de muerte para Miguel Hidalgo. Por profesar y divulgar ideas exóticas: partidario de la Revolución Democrática Francesa. Por disolución social: al pretender independizar a México, del imperio Español. En consecuencia, por traidor a la Patria.
30 de julio de 1811”
En suma, la iglesia intenta ahora hacerse con la propiedad de la independencia a la que se opuso con todo lo que estuvo a su alcance en aquél entonces. En los siguientes meses y hasta que se lleve a cabo el bicentenario de la independencia estaremos escuchando este tipo de declaraciones que intentarán hacernos creer que la independencia es producto de la Iglesia y que a esta se le debe la libertad de la que hoy precariamente se goza; eso si es que llegamos a ese aniversario sin que estalle una nueva revuelta social cumpliendo la mexicanísimo ciclo de cien años: 1810, 1910, 2010 pues las condiciones sociales, económicas y políticas del país son en extremo parecidas a las que llevaron a México a aquellos movimientos de insurgencia y revolución, situaciones por cierto a las que contribuyó activa y abiertamente la iglesia de manera inconstitucional cuando intervino en política y anatematizó al candidato de izquierda y dividió a la sociedad.
He dicho al inicio que la excomunión vigente de Hidalgo es brutal y categórica, pero eso podría ser mi lectura, cada quien puede hacer la suya, he aquí el texto de la excomunión:
Excomunión de Hidalgo
“Por la autoridad de Dios todo poderoso, Padre, Hijo y Espíritu santo, de la inmaculada virgen María y patrona del Salvador y de todas las Vírgenes Celestiales, Ángeles, Arcángeles, Tronos, Dominios, Profetas, Apóstoles y Evangelistas; de todos los Santos Inocentes, que en la presencia del Cordero son hallados dignos de cantar el nuevo coro de los Benditos Mártires y de los Santos Confesores, de todas las Santas Vírgenes de todos los Santos, juntamente con el Bendito Elegido de Dios; SEA CONDENADO MIGUEL HIDALGO Y COSTILLA, ex cura del pueblo de Dolores, LE EXCOMULGAMOS Y ANATEMATIZAMOS desde el las puertas del Santo Dios Todopoderoso, le separamos para que sea atormentado, despojado i entregado a Satán y Abirán y con todos aquellos que dicen al Señor, Apártate de nosotros, no deseando tus caminos; como el fuego se aparta del agua, así se apague la luz para siempre a menos que se arrepienta y haga penitencia. Amén.
Que el Padre que creó al hombre le maldiga estas; que el hijo que sufrió por nosotros le maldiga; que el Espíritu Santo que se derrama en el bautismo le maldiga; que la Santa Cruz de la cual descendió Cristo triunfante sobre sus enemigos le maldiga; que María Santísima, virgen siempre y Madre de Dios, le maldiga; que todos los Ángeles, Príncipes y Poderosos y todas las huestes celestiales le maldigan; que San Juan el precursor, San Pedro, San Andrés y todos los otros apóstoles de Cristo juntos le maldigan y el resto de los discípulos y Evangelistas; quienes con su predicación al Universo y la admirable compañía de mártires, quienes por su obra fueron dignos de agradar a Dios, lo maldigan; que el Santo Coro de la Bendita Virgen, quienes por honor a Cristo han despreciado las cosas del mundo, le condenen; que todos los Santos que desde el principio del mundo hasta las edades más remotas sean amados por Dios, le condenen. SEA CONDENADO MIGEL HIDALGO Y COSTILLA en donde quiera que esté, ya sea en la casa, en el campo, en el bosque, en el agua o en la iglesia.
SEA MALDITO en vida y muerte, sea maldito en todas las facultades de su cuerpo. Sea maldito comiendo y bebiendo, hambriento, sediento, ayunando, durmiendo, sentado, trabajando o descansando y sangrando. Sea maldito interior y exteriormente; sea maldito en su pelo, sea maldito en su cerebro y en sus vértebras, en sus sienes, en sus mejillas, en sus mandíbulas, en su nariz, en sus dientes y muelas, en sus hombros, en sus manos y sus dedos. Sea condenado en su boca, e su pecho, en su corazón, en sus entrañas, hasta en su mismo estómago. Sea maldito en sus riñones, en sus ingles, en sus muslos, en sus genitales, en sus caderas, en sus piernas, sus pies y sus uñas. Sea maldito en todas sus coyunturas y articulaciones de todos sus miembros; desde la corona de su cabeza hasta la planta de sus pies, no tenga un punto bueno. Que e hijo de Dios viviente en toda su majestad, le maldiga y que todos los cielos con todos los poderes que lo mueven, se levanten contra él, le maldigan y le condenen, a menos que se arrepienta y haga penitencia.
Así sea, Amén.
Manuel Abad y Queipo
Obispo de Michoacán.
13 de Septiembre de 1810.”
Si la iglesia persigue a los hombres y mujeres que realizan grandes obras en beneficio de la sociedad, tales como la invención de aparatos, estudios sobre los fenómenos naturales, enseñanza crítica abierta y libre, independencias, reclamos populares y propuestas de proyectos económicos que beneficien a todos para una convivencia pacífica (“por el bien de todos, primero los pobres” decían por ahí) y si la iglesia interviene en política, salud, educación, en fin, en cuestiones que son atribuciones de un Estado soberano y si estas intervenciones son hipócritas, manipuladas, engañosas, sádicas, persecutorias, etc, etc, se entiende muy bien que ahora la iglesia esté en la crisis en la que está con cada vez menos feligreses que le sigan y le crean y con menos influencia en la opinión pública; un hecho sencillo de causa y efecto, elemental mi querido Watson.
De lo que falta, de presidentes y no-presidentes. Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
No hay metalenguaje y no existe el Otro del Otro nos dice Lacan al referirse a la imposibilidad de la existencia de un significante último, lugar mítico de la verdad y de la causa de todo. Con esa imposibilidad es con la que trabajamos en psicoanálisis y esa es la posición en la que llegan los sujetos a consultar por primera vez; desde el lugar de una imposibilidad insoportable, frustración sostenida en la castración, en el no-todo que alimenta el deseo hasta el punto de gozar de ello justo por no darle un lugar a ese imposible.
Durante el análisis un sujeto irá rectificando su posición subjetiva con respecto a ese imposible, a ese resto que no cesa de aparecer aquí y allá; se trata de asumir la falta y poder hacer con ella algo distinto que gozar de ella, se trata de abandonar esa posición ingenuamente omnipotente que Freud señala como un retoño de la posición narcisista infantil donde his majesty the baby, se cree la causa de todo; el mundo es sólo una proyección de sus mociones pulsionales acordes a la inclinación a satisfacer cuanta necesidad aparezca en el horizonte; lugar de intersección con la aparición del deseo, donde el objeto de la satisfacción cede su lugar (nunca del todo) ante el otro que podrá dar o negar ese objeto devenido en simbólico a partir de entonces, es la constitución del Otro que desprende al niño de esa omnipotencia en la medida en que ya no es el niño la causa del deseo de la madre, y donde el niño se ve confrontado con un mundo exterior que le impone restricciones a su satisfacción, es el surgimiento del sujeto. Así, la realización de la metáfora paterna logra constituir un significante supuesto como primero, el el Urvater freudiano de la horda primordial, es el S1 de Lacan, el Nombre-del-Padre; el lugar de Dios para el religioso y el de la verdad para el científico; es la metáfora constitutiva y constituyente de toda subjetividad y por eso, ese significante no tiene, y digamos que no necesita, de otro significante que lo represente porque él mismo es ya representación, pura significación , posibilidad significante; y sí, es también un semblante.
El presidente es un ejemplo de esta metáfora en la medida en que es una representación no una persona, por eso cada seis años en México la persona que hace esa función de presidir al pueblo cambia, pero la función sigue siendo la misma; es el jefe del Ejecutivo, dicen. El presidente representa al pueblo de México, al menos es lo que se esperaría de dicha función, luego entonces ese presidente no necesitaría ser representado pues hace de S1; no hay el presidente del presidente. Esto hay que leerlo a la letra: no hay quien presida al presidente de lo contrario no sería presidente, presidente es quien preside.
Pues bien, nos acabamos de enterar que un sujeto que intenta hacer de presidente de la República Mexicana ha hecho cambios en la constitución para que otro lo represente; o sea que el presidentes será presidido; el suertudote, o sea, el nuevo presidente, pues el otro queda anulado en ese acto de hacerse presidir por otro, es ahora el Procurador General de Justicia Militar, es decir que se amplia el campo de acción de los militares sobre esferas civiles.
Este acto de Felipe Calderón devela así una imposibilidad: la de presidir él, en tanto Presidente, pues si otro lo representa y si asumimos que no hay Otro del Otro, luego entonces abdica de la representación de la función de presidente para cederla a otro, el acto de Calderón dice: “yo no presido”, ¿estamos ante una confesión? Habría que escucharla.
Por otro lado, tenemos el caso de otro país latinoamericano donde esa función de presidente ahora está representada también por militares: Honduras. Claro que la situación ahí es diferente porque no fue el presidente quien cedió sin que nadie se lo pidiera incluso -como Calderón- su función, sino que fueron los militares quienes se la arrebataron por la fuerza. En Honduras la fuerza de las armas del ejército ostentan y sostienen la función del presidente sin que nadie se los haya pedido así; en México la cosa no es distinta en ese punto, a saber; la fuerza de las armas del ejército sostienen y ahora ostentan, con el Procurador de Justicia Militar, la función del presidente.
¿Por qué la gente no se da cuenta que estamos ya en un estado de excepción donde es el ejército y no los poderes de la República quien preside? Hemos entrado ya al fascismo y la gente está pensando si México va a ganar en futbol. La presencia del ejército en las calles de todo el país es un hecho evidente que ustedes mismos pueden atestiguar. Y entre tanto ¿qué hace el pueblo mexicano?, ¿confiar en su Dios y rezar para conseguir un trabajo y tener dinero y salud?, ¿qué hacen los sujetos ante la castración del Otro? El sujeto en análisis está convocado a hacer algo con eso que falta, no para complementar imaginariamente una falta, sino para extraer sus consecuencias y producir algo diferente que puro goce y queja a partir de actos advertidos de dicha falta. Sólo quejarse no hace más que acentúar esa barra que marca la castración del Otro, es sostener la posibilidad de un no-presidente.
Coyoacán, México, D.F.
Martes 5 de mayo de 2009
El batallar de las pulsiones
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
El día de hoy se celebra un aniversario más de la batalla de Puebla del 5 de mayo de 1862. La batalla iba a definir no sólo un territorio estratégico militarmente (si caía Puebla los franceses tenían paso libre a la Ciudad de México) sino una posición ideológica; o se imponía el conservadurismo que había “invitado” a los franceses a intervenir militarmente en México o se salvaguardaba la posición liberal representada por Benito Juárez, presidente electo por el pueblo de la República Mexicana, hay que decirlo con todas sus palabras.
Sabemos el desenlace: el Gral. Zaragoza comandó la defensa y el joven Gral. Porfirio Díaz rechazó en dos ocasiones el ataque francés por el ala izquierda de la ciudad y luego con la caballería persiguió a los que huían en desorden. No obstante, la ciudad volvería a caer en manos francesas y volvería a ser liberada por Porfirio Díaz el 2 de abril de 1867 (¿por qué los mexicanos no celebramos también esa fecha?).
¿Quién invitó a Maximiliano de Habsburgo a México en calidad de emperador?, respuesta: los conservadores, ya lo sabemos, una comitiva de clérigos y militares viajó a Viena, Austria para hacer tal ofrecimiento aunque después lo abandonarían porque resultó igual de liberal que Juárez, de modo que no es ninguna sorpresa que los clérigos continúen queriendo incidir en la “elección” de gobernadores, diputados, senadores y presidentes. La Iglesia siempre ha sido conservadora y por eso mismo se ha conservado ya dos mil años. Los conservadores se oponen a las innovaciones y al cambio, por eso combatieron los avances de la ciencia quemando a los científicos y a los pensadores que ya desde entonces pueden ser llamados librepensadores por el hecho de pensar por sí mismos y no según lo que el otro les dicta; los herejes son como lo señala la etimología griega de hairesis, aquellos que eligen, y que eligen por ellos mismos, ser hereje es tener el poder y la responsabilidad de elegir por uno mismo; bien o mal, eso se verá en los efectos de la elección, pero nadie elige por otro, ser hereje es ser pensante, por definición.
Pensar con libertad no deja de tener riesgos por supuesto, pensar lo que otro nos dicta es aceptar la comodidad de no elegir y de hacer responsable de mi fortuna o desgracia al otro o al Otro: el vecino, el gobierno, la ciencia, Dios.
Lo que nos enseña el psicoanálisis es que un sujeto no soporta fácilmente la libertad de elegir según su deseo. El analizante es hereje o no es. También el acto fundante del psicoanálisis es hereje en esencia dado que Freud no hace caso al discurso de la psiquiatría contemporánea que decía que las histéricas eran meras simuladoras; ahí Freud avanza escuchando lo que la psiquiatría no puede ni quiere escuchar. En un análisis el sujeto se va escuchando cada vez más hasta que se reconoce en eso que él creía era producto de la mala voluntad de otro, o de la suerte, o de Dios; el sujeto del análisis asume su deseo y al hacerlo asume su falta, su castración.
El analizante deviene en un librepensador, no espera el dictado, escribe su propia historia, es decir, se apropia de su vida y de su historia tomando la pluma por propia mano para escribirla según su deseo; no hay lugar para los dictadores.
Curiosamente en la designación que hace Freud de las pulsiones en 1905, cuando escribe los Tres ensayos para una teoría sexual, es que hay pulsiones de autoconservación que se oponen a las sexuales; luego agregará que las pulsiones de autoconservación son sexuales también en la medida en que el acto sexual apunta a la conservación de la especie; finalmente en su texto de Más allá del principio del placer (1920) Freud apunta que habría dos tipos de pulsiones: las de vida y la de muerte. Las pulsiones de vida buscan el cambio, lo diferente, van hacia los objetos externos que prometen cierto placer, la ganancia del placer está en la innovación y la variedad, pero hay algo que tiende a volver al estado inorgánico del cual surgió la vida, hacia allá apunta la pulsión de muerte, es una pulsión conservadora no en el sentido de conservar la vida, sino en el de volver al estado originario previo a la vida, donde no haya ningún estímulo ni objeto que lo cause, donde no haya objeto, ideal al mismo tiempo de la completud, aquí el todo y la nada ya no se distinguen, son la misma cosa.
“Todas las pulsiones quieren reproducir algo anterior” (Freud, S. (1920) Más allá del principio del placer. Amorrortu editores. p37). La cuestión es que la vida es producto de ese accidente que puso en marcha un movimiento en el organismo debido a que un objeto ejerció un estímulo en ese proto-organismo. La vida es el camino breve que se recorre de la nada a la nada.
El conservadurismo, a la luz del psicoanálisis huele a muerte, a vida muerta, a goce. ¿cuál es el goce del conservador?. La pulsión de muerte quiere regresar a lo inorgánico, mientras que el resto de las pulsiones avanzan lo más rápido posible para llegar a ese mismo estado; al final el resultado es el mismo pero por vía diferente. Freud nos dice que la pulsión de muerte en algún punto quiere regresar, y las pulsiones de vida, las pulsiones sexuales quieren apresurar lo más posible ese pasaje de la vida a la muerte, avanzan inexorables. No será nunca lo mismo el goce de la repetición que el placer de la innovación, de la creación aunque ambos estén comandadas por la pulsión de muerte.
No será nunca lo mismo vivir la vida hacia delante que hacia atrás. No será nunca lo mismo vivir la vida advertidos de la muerte asumiendo el deseo ahí donde asome las narices que vivirla, morirla mejor dicho, sin querer saber nada del deseo que nos habita. No murieron igual ese 5 de mayo de 1862 los soldados franceses y mexicanos traidores que regresaban sobre sus pasos atemorizados que los soldados mexicanos que avanzaban decididos hasta la muerte.
Coyoacán, México. D.F.
Jueves 30 de abril de 2009
Un gesto de desconfianza
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
Reflexione por favor unos segundos sobre las siguientes cuestiones:
¿Usted confía y se cubre la boca?
¿o confía y no se la cubre?
¿o desconfía y se cubre la boca?
¿o desconfía y no se la cubre?
Cada caso es distinto al otro, cada uno corresponde a una subjetividad distinta, a una manera diferente de posicionarse ante el fenómeno del virus de la influenza y del discurso que el Otro hace sobre el tema.
La locura del discurso oficial sobre la existencia de un virus que ya no será llamado porcino sino influenza humana 2009 no ha dejado de presentar inconsistencias e incongruencias; verbigracia, mientras que Felipe Calderón aseguraba en su primer mensaje a México –después de una larga ausencia para la función que debería de sostener ante un pueblo que dice representar- que México cuenta con todos los medicamentos necesarios para afrontar el problema de salud, -dicho problema antes había sido negado por su secretario de salud- Carstens aseguraba, ese mismo día que el préstamo recibido del Banco Mundial serviría para canalizarlo a la compra de los medicamentos que hacían falta para afrontar el problema de salud. Entonces, según Felipe hay medicamentos suficientes para afrontar un problema de salud, según José no había tal problema y según Agustín hay que comprar los medicamentos porque no hay, para eso fue el préstamo millonario.
El día de ayer, miércoles 29 de abril, Felipe se reunió con los tres anteriores secretarios de salud, con Julio Frenk Mora quien tiene maestría en Salud pública, con Juan Ramón de la Fuente que es psiquiatra y con Jesús Kumate Rodríguez que es infectólogo. Felipe les pidió que sean asesores ante esta contingencia y que se mantengan cercanos y atentos. Felipe acude a tres hombres que representan tres discursos, Felipe busca ahora apoyarse en la psiquiatría, la salud pública y la infectología.
¿Cómo se habrá sentido José Ángel Córdova Villalobos, actual secretario? ¿qué sentirá y qué pensará al ver que su jefe necesita acudir a tres antiguos secretarios de salud?, ¿será porque don José no le sirve más –si es que sirvió en algún momento-, será porque se ha conducido siempre contra las normas de la Organización Mundial de Salud?, hay que recordar que se opuso a las políticas de prevención del SIDA argumentando cual sacerdote que la única forma de vencerlo era la fidelidad y que entre otras cosas llegó a declarar que los promocionales contra la homofobia que hubo en México hace un tiempo promovían la homosexualidad. Ahora recibe su propio mensaje de forma invertida; si no se ha conducido como médico ni como secretario de salud sino como sacerdote o consejero moral, luego entonces deja el lugar vacante y su jefe tiene que recurrir ahora a unos (ex)secretarios de salud.
Felipe Calderón denuncia con toda claridad con ese gesto una desconfianza en su secretario que hace honor al título guardándose cual secretos lo que debe ser información puntual para el pueblo de México en momentos supuestamente críticos.
Felipe no confía en José, ¿por qué debería entonces de confiar cualquier mexicano en él?
Cuando alguien acude al médico por un problema de salud y se establece una fuerte transferencia entonces hay confianza, pero cuando no es así el sujeto desconfía del médico aunque no se de cuenta, pero el decir: “siempre es mejor tener una segunda opinión” denuncia esa desconfianza y se entiende. Felipe ha consultado una segunda, tercera y cuarta opinión con tres médicos más después de haber consultado con el primero, con su secretario. Esa búsqueda de opiniones adicionales denuncian su desconfianza en el primer ¿médico? ¿secretario? ¿cómo leer si no así el gesto felipense de hacer nuevas consultas?
Ustedes saben que hay una cantidad de rumores en torno al virus, desde la impericia y estupidez en el manejo de la contingencia por parte del aparato de salud que ha ocasionado ya varios muertos, únicos en el mundo aunque en otros países también haya infectados, hasta el complot de la ultra derecha para sostenerse en el (no)poder. Es que efectivamente las fechas son convenientes para evitar las grandes concentraciones por el 1º de mayo, fecha en que se esperaban grandes demostraciones de descontento obrero para el “presidente del empleo”, o el aniversario de Atenco y el 5 de mayo, con lo que se sigue intentando borrar la memoria de la historia nacional tan peligrosa para las privatizaciones y las intervenciones extranjeras que se barajan desde el desgobierno de derecha.
En nuestra bella lengua mexicana existe una expresión coloquial “cuando el río suena es que agua lleva” , entonces, si hay rumores una verdad se dice aunque se diga a medias, que por lo demás no tiene otra forma de ser dicha. El río es hoy estrepitoso y anuncia una incredulidad entre los mexicanos que es de llamar la atención; se pueden cubrir la boca pero no se la tapan por más azul que les echen encima. La gente habla, se pregunta, espera respuestas también, pero el desgobierno calla y da versiones contradictorias, fomenta la incertidumbre y la angustia, dicta un ¡goza del virus!, ante tal posición gozante no hay palabras, por eso se entiende que la gente… se ponga a hablar, el pueblo toma la palabra ahí donde el Otro barrado del desgobierno no la sostiene y la suelta.
Es una palabra que pide una respuesta, como el analizante que dirige su palabra al Otro esperando de él una respuesta, la diferencia es que el analista pone su silencio en lugar de hablar, mientras que el desgobierno se pone a hablar mucho, habla y habla mal, de hecho parece que sólo habla y además intenta ordenar. El problema que tiene para poder ordenar es que él mismo está desordenado, tendría primero que ordenarse para tener la mínima autoridad posible para ordenar a los otros; por ejemplo, el excandidato presidencial del PAN(demia) Felipe Calderón ha pedido a los mexicanos que eviten salir (de vacaciones, de sus casas) del día primero al cinco de mayo, ¡qué fechas para no salir de casa eh!, la cuestión es que al no poder ordenar ni sugerir porque no le harían caso, entonces recurre al petate del muerto.
A propósito del día del niño, viene al caso una canción infantil que seguramente todos recordarán:
"Lindo pescadito ¿no quieres salir?
a jugar con mi aro vamos al jardín,
mi mamá de ha dicho no salgas de aquí
porque si te sales te vas a morir"
“No hay lugar más seguro que la casa” dijo Felipe, ¿les suena familiar?
(Si usted lee italiano puede visitar el siguiente blog que ha difundido información importante sobre la cuestión del manejo del gobierno ante el poblema de la influenza; agradezco a Chiara Donà el envío -desde Alemania- de este blog coordinado por italianos, en particular por Clara Ferri, en México; ese contagio allende fronteras y nacionalidades es siempre bienvenido. Por ahora dejo el link con un artículo que está en mexicano: 5 preguntas al gobierno mexicano. )
Coyoacán, México, D.F.
Comentario enviado por:
Virginia Hernández Ricárdez.
Querido Eduardo.
Después de reflexionar como invitas a hacer, creo que desconfío y me cubro la boca, y gracias ti la puedo abrir a pesar de.
Eso que llamas “la locura del discurso oficial”, parece la forma más consistente de este gobierno que a lo largo de estos años se ha caracterizado precisamente por no poder sostener una sola de las palabras emitidas por él. Discurso hueco, lleno de prejuicios, estereotipos, con ecos de absoluta simpleza.
Por eso ahora los mexicanos no confiamos! Y por cierto que hemos aprendido que cuando el presidente afirma algo, nosotros deberemos entender exactamente lo contrario. Enseñanza de años y años de engaños y mentiras.
Por lo demás, sus secretarios nunca han estado a la altura de su puesto, pero sí a la altura de su jefe mayor. A nadie extraña que un presidente impuesto por sus compinches, enfrente los problemas de una nación, como el torpe que siempre fue.
El problema es, como bien señalas, los efectos que esas palabras tienen sobre una mayoría aterrada por una crisis económica y laboral, que ahora tiene que enfrentar además la amenaza de una enfermedad tan siniestra. Y utilizo siniestro en el sentido freudiano, como aquello que proviniendo de lo más familiar (léase gripa), se convierte al más puro estilo de Poe, en una absoluta pesadilla. La peste llegó, y con ella nuestro miedo, nuestra angustia porque sabemos sin lugar a dudas, que este gobierno se distingue por su incapacidad para resolver hasta el más insignificante de los problemas. (Léase la boca o los gastos inexplicables de Fox)
Pero espantados, y sin tener ninguna organización en la que confiar, pues se han encargado de borrar a Obrador, quien por cierto parece otra amenaza más y supongo que mucho más virulenta que este virus, el pueblo de México está invitado a inmovilizarse, cuando menos temporalmente. Porque espero, y espero con fuerza, que pasado este impasse volvamos a las marchas, mítines y demás que se propongan para levantar la voz en contra de la ineficacia y el cinismo de esta PAN-(demia).
30 de abril de 2009
Sábado 25 de abril de 2009
Nos vamos a morir todos
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
El brote repentino de un nuevo virus que amenaza con diezmar a la población ha causado ya reacciones en quienes viven el principal riesgo por ahora: los chilangos. Para empezar, eso de diezmar es un mensaje que entre líneas han dejado resbalar irresponsablemente y con todo amarillismo los medios de comunicación. El virus entró en horario estelar en los noticieros a pesar de que el secretario de salud sabía desde la tarde las características principales del mal, (¡uy, el mal!), el mal que salió de la TV ¿por qué perdió importantes y valiosas horas para anunciar las medidas que se tomarían ante la contingencia?, no quiero pensar que ya estaba amarrada la primicia para telerisa, (¡uy!, ¡ya lo pensé!)
En fin, cerca de las once de la noche nuestro secretario nos hizo el favor de avisarnos que la cosa se puede poner muy mal y los gritones televisivos se encargaron de darle dramatismo repitiendo entre alaridos una y otra vez que no se entrara en pánico generando así un clima propicio para el pánico.
Los efectos en la subjetividad están ya a la vista; la gente temerosa en su casa ha dejado las calles como si fuera semana santa o primero de enero; un auto-estado de excepción.
Seguramente estaremos viendo en breve una puesta en escena de los fantasmas del ser enfermo, Kranksein dice Freud en el texto sobre El problema económico del masoquismo (1924). Un ser-enfermo que desde lo imaginario es una espada de Damocles siempre dispuesta a caer sobre las cabezas que tengan deudas culposas que pagar o sacrificios que ofrecerle al Otro y ahora el escenario ha sido dispuesto ya por los medios de comunicación; el problema real del virus se con-funde con una disposición inconsciente a la enfermedad tanto imaginaria como real, no será extraño que la mayoría de quienes lleguen a los servicios médicos no tengan en realidad tal virus.
A tal disposición enfermiza contribuye ya de manera firme la iglesia por medio de sus retrógradas representantes, puesto que en primer lugar esa combinación entre culpa y expiación sacrificial es una característica natural a esos lugares; ruinas del fracaso de Dios como dice el buen Sabina; por otro lado, es un hecho que conglomerar a la gente en lugares cerrados aumenta el riesgo de contagio de manera exponencial; pero no importa porque diosito los protegerá y rezarán mucho mucho; ¡perfecto!, abandonemos las prevenciones y recemos, es la solución más honesta, real y efectiva. ¿qué pensará el cavernal, perdón, eso insiste; el cardenal Norberto Rivera (que se encuentra en estos precisos momentos volando de regreso de Roma a México) al ordenarle a José de Jesús Aguilar, el siguiente en el santo mando clerical que no suspenda los servicios religiosos, ocupándose sólo en absurdas modificaciones a la dinámica de la misa para “prevenir” el contagio como hacer una inclinación tipo karate kid en lugar de dar la mano a la hora del saludo de “la paz”. Será la de los sepulcros si siguen así. Dicha disposición de agrupar gente contraviene frontalmente las recomendaciones que se hacen cuando hay un riesgo inminente de una epidemia. No quiero pensar que es una forma de aprovechar la excepcional situación para lanzar los clásico anatemas de que todos son culpables y pecadores y el virus no es más que un latigazo de Dios por lo mal que se han portado, por no hacer caso (a lo que la jerarquía diga, desde por quien votar), y es un latigazo bien merecido. El santo virus, o sea, la versión de la Iglesia sobre el virus no se distingue de la posición de dicha Iglesia: ¡ambos promueven la prohibición de besarse!, ahora sí que darán gracias a Dios en Guanajuato, ¡bendito virus!
Tampoco quiero pensar que deciden exponer a la gente y no suspender sus servicios porque el fin de semana es cuando más se llenan las alcancías. ¡Uy!, ¡ya lo pensé de nuevo!, mea culpa.
Igualmente don Serrano Limón de Prosida, perdón, otra vez, de Provida, ha decidido conglomerar gente para llevar a cabo un evento de encendido de veladoras por los niños “asesinados” en el vientre de sus madres a modo de conmemoración quejosa por el aniversario de dos años de haberse legalizado –por cuestiones de salud y vida- el aborto en el D.F., suerte Jorge Serrado Limón, qué bien que se preocupa tanto por la vida.
Están también los que se apresuran a ver a los jinetes de ese gran libro de ficción de la historia conocido como apocalipsis e ignoran que ya cantidad de veces en la historia de la humanidad ha habido no sólo epidemias, sino verdaderas pandemias que efectivamente han diezmado poblaciones enteras; pues sí, es una contingencia de la vida; vivimos en contingencias siempre, no hay porque idealizar a la vida, la vida no es para idealizarse, es para vivirse y no se puede vivir sin sus faltas.
Entre tanto, la epidemia que ya está en el aire es del orden de la histeria, una enfermedad imaginaria que llega antes de la real. El temor se quiere implantar en el pueblo. En el momento en que escribo esto, escucho por el radio (88.1 FM) que Felipe Calderón está declarando que asume las facultades que la Constitución le confiere en situaciones críticas, es una buena prueba para medir cómo reacciona el pueblo ante el estado de excepción.
Entonces, ¿cuál virus?, ¿riesgo de qué?
El ejército no podía faltar en el escenario, hay que seguirse acostumbrando a los hombres de verde. Los soldados, que hacen en realidad una labor social muy loable en este caso en específico, son finalmente un reforzamiento en eso que puede inscribirse en el panorama bélico del México actualmente ensangrentado desde que se lanzó al ejército a la calle y ahí sigue, ahora desplazando a los servicios de salud que muestran así su insuficiencia, cómo no va a ser insuficiente el aparato de salud pública con los privatizadores cambios que Fox llevó a cabo en ese sector.
El verdadero riesgo es, me parece, la angustia que puede generar posiciones de puro goce, como decimos en psicoanálisis, una paranoia que distraiga de la vida misma, que relance un masoquismo históricamente arraigado en el imaginario mexicano.
Este evento se convierte en la voz del Otro que nos dice: “te puedes morir”, o “te vas a morir”; ¡pues claro que sí!, nos vamos a morir todos, no lo olvidemos. Esta posible epidemia nos vuelve a poner en el lugar que nos corresponde: ¡somos mortales!, entonces ¡vivamos hasta morir!
Coyoacán, México D.F.
(En esta ocasión me permito compartir una canción de Joaquín Sabina, aquí a duo con Serrat, seguramente conocida por todos ustedes) Pastillas para no soñar
Viernes 24 de abril de 2009
Lo que el señor arzobispo quiso decir.
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
La experiencia de lo inconsciente nos ha enseñado que un sujeto siempre dice más de lo que quiere sin saberlo, la enunciación rebasa al enunciado. Cuando un sujeto dice, por ejemplo, “hace calor”, lo que nos llama la atención en tanto analistas es que ese sujeto no se compromete con su palabra puesto que el enunciado es completamente impersonal “hace” calor; cuando lo que se enuncia es o debería ser “tengo calor” que es muy diferente. Claro que no es lo mismo que alguien se queje en impersonal, o sea que se queje a medias, o mejor dicho, que se queje en nombre de otros o del Otro, acto mediante el cual alguien retrocede tomando distancia de lo que dice pero denunciándose como partícipe de eso mismo que “se” dice. Si digo “hace calor” no me responsabilizo de mis palabras en la medida en no soy yo quien tendría calor sino que “hace” calor. Al hablar en impersonal un sujeto es irresponsable de sus palabras y de su deseo; no lo reconoce ni se reconoce en lo que dice.
Hay cantidad de ejemplos; otro sería el de la forma de “dicen que…” donde no hay ni siquiera sujeto del enunciado; el “dicen” impersonal apunta a que el sujeto que dice que otros dicen no es quien dice lo que dice que se dice, sin embargo es él quien lo dice aunque sea a nombre de otros, pasando así a formar parte de esos que “dicen”. Cuando yo digo que otros dicen, cuando digo “dicen que..” pasó de facto a ser yo uno más de la masa que dice eso que ahora yo digo que dicen, se convierte en un “decimos”, donde yo no me reconozco. La dinámica es exactamente la misma que Freud encontró en el lapsus, ahí donde se dice algo por boca de un sujeto que se desconoce en lo que dice, en lo que habla por su boca y entonces se disculpa del lapsus “perdón, yo no quise decir eso”, ¿entonces quién si?
Tomemos por caso al arzobispo de Durango Héctor González Martínez; él dice que todos saben que el Chapo vive adelantito de Guanaceví menos las autoridades. Más allá de que esta afirmación se puede leer también como una franca acusación al estado fallido del Estado, como una provocación de esas que caracterizan a la Iglesia desde siempre; lo interesante es como ese sujeto recibe su propio mensaje de manera invertida cuando entonces se arma la gorda. Se sucitan las reacciones: habría que llamarlo a declarar pues quizá él sepa dónde vive el Chapo; don Héctor sorprendido por su propia lengua retrocede para “aclarar” que él sólo expresó el sentir y el decir de la gente, que él ni idea tiene del paradero del Chapo. Entonces hay sólo dos posibilidades:
1.-Él sí sabe dónde vive y miente ahora al decir que no; lo cual lo muestra como irresponsable de su palabra;
2.-Él efectivamente ni idea tiene; entonces es más irresponsable al afirmar con tal convicción algo de lo que realmente no tiene la menor información.
Sus palabras lo han rebasado y se han vuelto sobre él sorprendiéndolo con su propio mensaje ahora invertido. Lo que el señor arzobispo quiso decir es que “se dice” por ahí, él no dice, él sólo dice que otros dicen. El vulgo tiene un calificativo para tal posición: chismoso. Al chismoso no le consta lo que se dice, sólo le interesa correr la información, goza de ello y no se da cuenta que al hacerlo se con-vierte en parte del “se dice”, se convierte en uno más de los que dicen por ahí eso que se dice.
Esto no deja de ser consecuencia de que la separación Iglesia-Estado ha desaparecido desde hace ya algunos años en México, pese a que su sabio establecimiento costó muchas vidas al país. Sin embrago desde que un paciente psiquiátrico de atención ambulante tomó posesión de la presidencia de México, Vicente Fox, y miren qué cosas, no hago ahora ninguna crítica ni inferencia sino que sólo describo los hechos que por otra parte han sido reconocidos y afirmados como tales desde Roma; vaya paradoja y ejemplo de la no separación Iglesia-Estado pues ahora los sumos sacerdotes desde el vaticano, o sea, desde el extranjero, pueden dictaminar, opinar y criticar a quien fuera el representante del ejecutivo de la República y no pasa nada, bueno, ¡hasta lo pudieron diagnosticar!, ¿se necesitan más pruebas sobre la ilegal intervención de los religiosos sobre asuntos que sólo competen al terrenal Estado?
Entonces tenemos a extranjeros que además en nombre de la religión se permiten atacar al ex presidente mexicano; dejemos por ahora de lado la polémica con respecto a la nacionalidad de Mr. Fox, documentada en su momento por los diputados y senadores de oposición. ¿No es acaso la más grande de las paradojas de la ultraderecha, a saber, que todo el poder que se les otorgó a los sacerdotes se vuelva contra aquellos que se lo cedieron?
Con tantas intervenciones en nombre de un dios que sigue sin dar la cara (y como dijo don Teofilito…) tan vanas como absurdas y tan retrógradas como impulsivas, el clero ha logrado posicionarse en la política mexicana al punto que gobierna de facto ya al menos dos estados (Guadalajara y Guanajuato) , de facto, no oficial ni legítimamente. Correspondientemente a ese posicionamiento político ha perdido su lugar ante la feligresía, ha perdido el lugar espiritual que el pueblo le confería anteriormente, pero es sólo una consecuencia lógica de los actos del clero, si se comportan como políticos se les trata como políticos, es decir, reciben también su propio mensaje de manera invertida; por eso la gente que necesita sacerdotes los encuentra ahora en otras religiones y sectas, los que no hacen política, los que sólo se encargan de continuar serenando almas desesperadas… y enriqueciéndose con ello.
Por otro lado, la guerra contra el narcotráfico pretende desde el inicio de la posesión de Calderón (hablo de la de gobierno, no la de espíritus chocarreros ni del chamuco; porque hay de posesiones a posesiones y de posesos a posesos) retomar la gobernabilidad que se perdió desde su psicomedicado antecesor. Es de todos bien sabido que esa guerra ni se ha ganado ni se ve que se vaya a ganar pese a que han empleado “todo el poder del Estado”, algo para reflexionar pues si el Estado ya empleó TODO su poder, ¿entonces qué le queda?, excepto que esperen a que ahora se recurra al poder de otro norteño Estado vecino a falla del propio.
Otra paradoja es pues, que ese poder al que se combate desde el Estado, el del narcotráfico, sea el que haya logrado en un día lo que el Estado no ha podido o no ha querido desde hace casi nueve años: ponerle un límite a la intervención de los sacerdotes. El narco logró detener las santas lenguas tan inclinadas a hacer (pre)juicios, a emitir opiniones ignorantes con máscara de sabias en temas que no les compete y a tomar posición activa en política; para la mala suerte de dos tenientes que llevaban a cabo actividades de inteligencia (que les falló), no fueron prelados los asesinados mensajeros sino militares “te lo digo Juan, entiéndelo Pedro”.
El mundo al revés, el narco tiene éxito ahí donde el Estado ha fracasado y sin necesidad de hacer gloriosos discursos en cadena nacional para decir que va ganando. Ojalá que los cárteles del narco mexicano hicieran llegar una carta de reclamo a Burger King para que retiren su racista y denigrante publicidad ya que todo el poder del Estado representado con todo el poder de la palabra de Zermeño fracasó rotundamente cuando pidió su burger con queso y le dieron un hueso que se le atoró en el pescuezo a juzgar por el hecho de que no ha vuelto a abrir la boca ni articular palabra al respecto (¿lo estará tragando?), pero ¡viva México y su independencia!, ¡vamos por el bicentenario!.
El arzobispo da un mensaje: “la gente sabe donde vive el Chapo”, la reacción le devuelve su mensaje: “tú sabes donde vive”, el entonces se ve obligado a desentenderse de sus palabras y luego recibe otro mensaje: “ni los sacerdotes ni el gobierno van a poder nunca con el narco”.
Hasta ahora el chismoso abrupto de Héctor González Martínez ha costado la vida a dos jóvenes oficiales del ejército mexicano y según La Jornada del 23 de abril más de 300 sacerdotes han abandonado sus parroquias por temor a ser ejecutados, pero no se ve que aprendan de la experiencia, continúan haciendo declaraciones como dios les da a entender. Entre tanto se desarticula una banda de perversos que operaba pornografía infantil, vendían fotografías y videos de niños de 0 a 10 años de edad a quienes se les violaba. Entre los integrantes de la banda se encuentra Rafael Muñiz López, alias el lobo siberiano (si-ver-y-ano(?)), este tipo se dedicaba demás de delinquir a ser sacerdote diocesano de la iglesia de San Pedro Apóstol de la ciudad de Jalapa. Nada nuevo, una raya más al tigre ¿no? Aunque de eso no hay que hablar porque hay cosas más importantes, según el clero quien se molesta porque “se crea” que todos los sacerdotes son pedófilos, pederastas y perversos; bueno “eso se dice”; será que se les está devolviendo su mensaje; estamos llegando ya casi al punto de que un sacerdote es en primera instancia perverso, pedófilo y pederasta hasta que no se compruebe lo contrario.
Las palabras tienen efecto y los actos tienen efecto. Un sujeto es producto de sus actos y sus palabras. Los calificativos que un sujeto recibe suelen dar cuenta de su propio mensaje aunque él, angustiado y disgustado se desconozca y retroceda aterrorizado por su (ir)responsabilidad que siempre lo alcanza.
Coyoacán, México, D.F.
Viernes 17 de abril de 2009
¿Una hamburguesita señor Zermeño o un atolito (con el dedo)?
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
A pesar de la carta que el embajador de México en España envió a la empresa de Burger King como protesta por el cartel y el comercial que denigra a México en su publicidad de su nueva basura gastronómica, dicho comercial y dichos carteles siguen transmitiéndose y siguen puestos en los burger-locales. La empresa había respondido ofreciendo disculpas, diciendo que nunca su intención fue denigrar y afirmando que retiraría dicha publicidad para no faltar al respeto a los mexicanos. Bueno, pues hasta ahora: nada, todo sigue igual.
Acudimos a la total perdida de valor de la palabra de un embajador; no ha servido ni valido de nada; ya no digamos que es la empresa quien falta a su palabra; en todo caso que haga lo que le venga en gana, lo preocupante es que un embajador presente una queja formal y … nada. Es decir, tampoco ha habido hasta el día de hoy una reacción del gobierno mexicano, o de quienes dicen ser autoridad. ¿Será que debido a la extracción panista del embajador, el mismo que impulsó la toma militar, perdón, la toma del senado para que Felipe Calderón, a su vez, tomara posesión de una presidencia impugnada (“¡ándale, ándale, arriba, arriba!”); será debido a esa extracción de derecha que en España la empresa amburguesera se siente en total confianza con Don Zermeño (cuidado de no escribirlo con minúsculas por favor)?
Lacan avanzaba que el sujeto recibe del otro su propio mensaje de manera invertida. Acudimos a la recepción de un mensaje: “chaparros panzones, su palabra me vale”, que el otro nos devuelve desde un lugar en donde la habría recibido de nosotros mismos; los mexicanos. La falta de autoridad del gobierno ya trascendió fronteras, ahora ni en el extranjero se respeta a México, ni el gobierno se hace respetar, por otro lado, como comenté en mi nota anterior, los burger Kings siguen con su clientela habitual: el gran chaparral que no dice nada, no hace valer su palabra, ¿cómo esperar que el otro lo haga entonces?.
El día de ayer se dio a conocer una publicidad de una cadena norteamericana de comida chatarra en España. Dicha cadena se dice la reina de las hamburguesas y en el póster de su nueva hamburguesa muestra a un cowboy alto y fornido recargado en un potrero y a su lado aparece un sujeto chaparro y gordo que porta una máscara de luchador y está ataviado con la bandera de México –incluyendo el escudo nacional por supuesto- a modo de jorongo. La embajada de México en España envió ya una carta oficial a la empresa para protestar por esa propaganda al considerarla denigrante y tienen razón, y la empresa ha respondido quitando esa publicidad para no faltar al respeto a México ni a los mexicanos, pero ya lo hicieron.
La frase que aparece debajo de los dos personajes “UNIDOS POR EL DESTINO”, apunta a la combinación que la basura gastronómica ofrece, a saber, la TEXICAN WHOPPER que se sirve con salsa cajún, queso cheddar y taco de carne con frijoles. Más allá de que es bien sabido por todo el que ha viajado al extranjero que no hay verdaderos frijoles fuera de México, la cuestión acá es que existe un agravio a la imagen de México pues el sujeto in-vestido con la bandera es evidentemente mexicano y es así un representante de México, o en otras palabras es una metáfora del propio país; por otro lado, y esto es algo que debería de interesar particularmente a quien dice ser el jefe del ejecutivo, el único sujeto de todo el país que se in-viste con la bandera al pecho –y eso sólo en actos oficiales- es el presidente, ¿es el chaparro y panzón una caricatura del presidente mexicano entonces?. No me parece que esa haya sido la intención de los publicistas, que dicho sea de paso conocen muy bien el efecto de eso que llaman mensajes subliminales, pero es un hecho: caricaturizan a un mexicano chaparro y panzón que usa la bandera al pecho.
Por el lado de la historia resulta del todo tragicómica la frase “UNIDOS POR EL DESTINO” que anuncia su TEXICAN hamburguesa (juego de palabras entre Texas y mexican, o sea, mexicano ¡en inglés!), ¿o sea que la unión mexicano-norteamericana se da por Texas?, habría que recordarles a todos los que ignoran la historia de México que fue en Texas donde se dividió a México; Texas fue territorio mexicano hasta que la invasión armada de los Estados Unidos de Norteamérica le arrebató el territorio a la nación mexicana y que culminó en 1847 con la entrada de tropas norteamericanas al Zócalo donde en un vergonzoso acto se izó la bandera de las barras y las estrellas en Palacio Nacional . Hoy en día no será necesaria la guerra, el senado acaba de aprobar una iniciativa del PAN para que se deroguen y reformen los artículos de la constitución correspondientes y se permita el libre paso y estacionamiento de tropas extranjeras en suelo mexicano, y para que el ejército mexicano actúe subordinado a E.U.A. en las misiones internacionales. Lo que antes se defendió con la vida hoy se ofrece desde la comodidad del curul. De inmediato se autorizó la salida de 343 chaparros en naves con bandera mexicana pa´ ponerse a las órdenes de los altos y fornidos marines. Y ahí no hay vuelta de hoja, quien coordina las acciones es el alto mando estadounidense con sede en Washington, no serán los almirantes mexicanos.
En cuanto al antecedente histórico de Texas, queda claro que no representa ninguna unión sino todo lo contrario. Por cierto que no está demás recordar también que en aquél momento se firmó un convenio entre México y los Estado Unidos de Norteamérica en el que éste último se comprometía a respetar la propiedad de los mexicanos que vivían ahí y les ofrecía la posibilidad de adquirir la nacionalidad norteamericana, (ja ja ja ja); de inmediato desconoció dichos acuerdos y arrebató sus propiedades a los mexicanos. Lo que resulta increíble es que los mexicanos de hoy en día siguen firmándole a los gringos lo que les dicen.
Una vez aclarado ese importante dato que permita a los ignorantes saber qué lugar ocupa Texas en la historia de México; historia escrita con sangre por cierto, podemos preguntarnos ¿por qué el grueso de los mexicanos sigue sin levantar la voz, sigue sin realizar ningún acto que sostenga su dignidad, su identidad nacional?, ¿han visto los Burger Kings?, siguen llenos de gente, los mexicanos acuden con singular alegría llevando a sus hijos también a consumir los productos que esa empresa ofrece, ¿será porque nueve de cada diez son precisamente chaparros y panzones?, claro, van sin la bandera de jorongo porque eso está prohibido por la constitución, a la bandera se le debe respeto… ¡se le debe!.
Es que efectivamente la mayoría de los mexicanos tienen problemas de sobrepeso, la mayoría son gordos o muy gordos, o requetegordos. Es terrible no poder negar que en algún punto la publicidad-reina tiene razón, el mexicano promedio es gordo; lo de chaparro no me parece ningún problema porque eso en sí mismo no es algo que atente contra la salud de los sujetos, no es una deformación del cuerpo, además de lo relativo que resulta pues cuando generalmente se dice de alguien que es chaparro o alto es debido a una comparación con otro. Sin olvidar que efectivamente se trata de un prejuicio porque otro país que está lleno de gordos, de gordotototes, es precisamente Estados Unidos de Norteamérica, ¿por qué no han puesto los españoles a un cowboy de esos que apenas y pueden moverse de la panza que tienen que cargar y a un mexicano de esos que son delgados, altos y atléticos? Un cuerpo no es una nacionalidad, y ni hablar de los españoles que tienen el mismito problema de gordura ¿emplearán a esa figura del español gordo (también hay chaparros) cuando anuncien su madrileña whooper o su gallega king, o su flamenca burger hechas con fabada, manteca, embutidos y todas esos sanos ingredientes de la cocina española?
La cuestión es que los mexicanos siguen como si nada hubiera pasado y le consumen al Otro que los alimenta consumiéndolos al mismo tiempo en salud y dinero; así es, Burger King te come a ti, aunque ese no es privilegio exclusivo de esa cadena, cadena a la que están engrilletados cientos de miles.
Pero hemos dicho que hoy se anuncia, por otro lado, que ahora el ejército mexicano (antes se podía escribir con iniciales mayúsculas) y la armada de méxico (antes se podía escribir con mayúsculas también) estarán puestos a disposición del pentágono y la gente ni sabe que esto está pasando, están más preocupados en ver cómo llevan algo a la boca (ahí es donde las cadenas burgers-chikens ofrecen samaritanamente sus bajos precios).
¿Siempre el mexicano y lo mexicano será lo que el Otro diga?, ¿cuándo se hará el mexicano?, no acaba de producirse el parto, por lo que lo mexicano, el mexicano, la mexicana siguen atorados sufriendo ya de hipoxia neonatal, la palabra del Otro, el prejuicio del Otro, el deseo del Otro siguen dictando lo mexicano; por cierto que la nueva king-publicidad es ahora: "¡Yeeha! y ¡Ándaleee!". ¿Se acuerdan del "¡Ándaleee!?, lo decía un ratoncito mexicano vestido de calzón blanco con jorongo y sombrerudo, también panzón, personaje de una caricatura producida en E.U.A.
He dicho en otro espacio que en México (le apuesto a seguir escribiéndolo con mayúscula) la gente busca amos… y los encuentra. La función paterna sigue mostrando sus fallas en una sociedad que se somete al insulto, a la denigración, a la manipulación y a las órdenes del extranjero, del Otro y no pasa nada. Quizá pasa que los sujetos sometidos sienten cierto alivio al tener otro que los posea, que disponga de ellos. Lacan comentó en su intervención sobre los nombres del padre que antes las religiones antiguas se trataban del goce del Padre mientras que a partir del judaísmo y del catolicismo se trata del deseo del Padre, lo que le abre la puerta al lugar del amo que hace del otro un objeto de su deseo, si antes el sujeto de la religión era el objeto de goce de los dioses, ahora lo es de su deseo, un deseo incolmable que siempre demanda más; el sacrificio introducido por los españoles a suelo mexicano, es un claro ejemplo toda vez que de posiciones sacrificiales están llenos actualmente los discursos quejosos de quienes asisten a análisis, y de los que no también. Los sujetos están dispuestos a ocupar el lugar –imposible- del objeto que colme el deseo del Otro, y ahí están, unidos ¿por el destino?.
Publicidad de España publicada en la Jornada 14/abril/2009 Caricatura de Helguera, titulada "Aún más denigrante". La jornada 15/abril/2009
Coyoacán, México, D.F.
Martes 17 de marzo de 2009
Freud, Lacan y Kafka ante el fenómeno México
Eduardo García Silva
edgasil@yahoo.de
El estado del Estado mexicano no cesa de-mostrar una serie de contradicciones; a saber, un presidente que declara abiertamente y con toda la contundencia que tono de voz y gestos pueden ofrecer a sus palabras que “el Estado no negociará con delincuentes”; acto seguido se produce la visita oficial del presidente francés quien declara en su momento que la negociación para sacar de las cárceles mexicanas por delitos cometidos en México a una delincuente francesa no está contemplada en el programa oficial de dicha visita, sin embargo días después y ante la máxima cámara de representantes de México, enfatiza que ¡claro! que aboga por ella y además se establece un acuerdo para tal efecto entre los presidentes, el que había dicho que no negociaría con delincuentes y el que había dicho que no venía a eso; vaya contradicción. Este botón de muestra, ofrece una panorámica de lo kafkiano que se ha vuelto este país; donde las televisoras confrontan abiertamente al Estado y son perdonadas porque según los representantes de hacer valer la ley en el IFE no hay nada que perseguir, poco falta para que ahora el IFE pida disculpas a las televisoras, un país donde son los ciudadanos quienes tendrían que ejercer de policías y detectives para combatir a la delincuencia denunciando aquí y allá lo que crean que les parece sospechoso (¡qué riesgo!) y no los órganos oficiales que para eso habrían sido creados, donde un secuestrador si es francés (¿más si es francesa?), tienen más posibilidades que los defensores de derechos humanos o de movimientos de protesta social quienes son recluidos en penales de máxima seguridad, un país donde va perdiendo el crimen organizado pero sus líderes se encuentran en la revista Forbes, o donde los sacerdotes (perdón por el sa a mis queridos porcinos) por un lado son los que hacen política y campañas electorales desde los púlpitos y publicaciones de la iglesia y donde los diputados y senadores afines por el otro lado rezan y dan cristianos discursos moralinos y pretenden gobernar y legislar de acuerdo a una religión y un largo etcétera, país pues, de insólitas contradicciones.
Pero antes de continuar es preciso hacer un distingo claro entre “opuesto” y “contradicción” pues lo hay; de hecho, si hay algo que ha llamado fuertemente la atención de los legos con respecto del psicoanálisis es precisamente el trabajo que se hace con, y el lugar que se les da, a los opuestos que aparecen en todo momento en la vida anímica, pero tampoco hubo que esperar al psicoanálisis para que esto fuese evidente, ya en la vida cotidiana y sobre todo en el amor, todo sujeto es su propio testigo a fe, de que tales opuestos coexisten: el amor y el odio.
Es cosa dada que una persona puede odiar intensamente en algún momento a la misma persona a quien ama igual de intensamente al mismo tiempo; el dicho popular “del amor al odio no hay más que un paso” resulta incluso inocente para los psicoanalistas, quienes sabemos que de hecho no hay ni siquiera un paso sino que son cara y cruz de la misma moneda.
Así el único paso es más bien un pase de un afecto a otro. Algo pasa, algo se pasa y eso las más de las veces pesa por el peso que de paso posa sobre el afligido sujeto enamorado o enamorada que no puede evitar sentir verdadero odio por su amada o su amado, o bien el sujeto que odiando intensamente a alguien, de pronto se des-cubre enamorado de ese, de esa a quien odia.
Esta situación es muy común en quienes se acercan a la consulta psicoanalítica, pues el conflicto que estalla en la vida anímica se presenta como una contingencia que viene a romper el siempre débil equilibrio que dichos sujetos creían bien establecido y asegurado, ¿cómo es posible que alguien ame a quien odia y odie a quien ama simultáneamente?
Definir al psicoanálisis con Lacan como una práctica de lo imposible se entiende a la luz de sus características en tanto que trabaja con lo inconsciente y ahí, tal como lo ubicó Freud, los opuestos coexisten. Pero hemos dicho que un opuesto no es una contradicción, pues bien, ¿cuál es la diferencia?.
La contradicción nos dice desde su etimología que algo se dice en contra-de, así una contradicción anula a lo dicho antes, “contra un decir”, ante una dicción aparece otra que por ser contraria no permite la coexistencia, o una o la otra. La palabra que emplea Freud es Widerspruch, que se traduce también como reclamación, oposición, veto y protesta. Por el otro lado, un opuesto no necesariamente excluye aquello a lo que se opone. Es en todo caso poner algo ante (gegen) otra cosa, la palabra empleada en este caso por Freud es Gegenstand, el prefijo gegen se traduce cuando va acompañado de un sufijo como opuesto y Stand se traduce como puesto tal como lo indica el participio en la medida en que algo ha sido puesto ahí, es un estado, luego entonces el Gegenstand es lo opuesto de un estado dado: un ejemplo claro es el siguiente: en México hay clases sociales y estas clases forman opuestos, así a la clase alta se opone la baja y viceversa, sin embargo la existencia de la clase alta no hace desaparecer a la baja ni la existencia de la clase baja hace desaparecer a la alta. En otras palabras podemos decir que hay opuestos pero no que hay contradicción, mucho menos cuando se puede ver que hay una relación que permite precisamente que la clase baja sostenga a la alta y la alta mantenga a la baja como tal, cara y cruz de la misma moneda del manejo de la economía, esa economía que en México no cesa de carstrar al pueblo, así, con “r” de regordete.
Es esta la situación que el psicoanálisis enseña con respecto de los sentimientos opuestos que coexisten, los Gefühlsgegensätze traducidos por Amorrortu como opuestos de sentimiento (en Freud, S. (1909)Análisis de la fobia de un niño de cinco años,p.92, tomo X, Obras Completas, Amorrortu editores) Resulta además interesante que se haga una referencia a la frase (Satz), lo que se dice. Vayamos a Freud:
“Auch wir wollen uns hüten, diesen Wiederspruch anstössig zu finden; aus solchen Gegensatzpaaren ist das Gefühlsleben der Menschen überhaupt zusammengesetzt; …” (Freud, S. (1905), Zwei Kinderneurosen, Bd VIII; Fischer Verlag. S.97)
Lo que Amorrotu traduce así:
“Y guardémonos de hallar chocante esta contradicción; de tales pares de opuestos se compone la vida de sentimientos de todos los hombres;…” (Freud, S. (1909) Análisis de la fobia de un niño de cinco años (El pequeño Hans), Tomo X, Obras completas, Amorrotu. p.92) (las negrillas en el original y en la traducción son mias).
Tal es la enseñanza de la transferencia: los opuestos coexisten, no señalan dos tiempos sino uno sólo (gleichzeitig, mismo tiempo, literalmente: igual tiempo), la simultaneidad. ¿es usted ajeno a tal experiencia?, ¿nunca ha sentido odio en algún instante por alguien a quien ama?
Ahora bien, los opuestos de sentimiento, los Gefühlsgegensätze tal como Freud los nombra, implican una dimensión del decir. Sätze es aquí el plural de Der Satz, que se traduce por frase, por oración; he ahí al decir que no es cualquiera sino decir sentido, el decir del afecto, de lo sentido, por más que eso es lo que precisamente más se dificulta al sujeto, a saber, darle o reconocer el sentido del afecto, o bien, el sentido de lo sentido tanto más cuanto que lo sentido son los afectos o-puestos en simultaneidad. Sabemos que Lacan introdujo un juego de palabras para dar cuenta de esto: el odioenamoramiento.
¿No fue sino a partir de la segregación y exclusión entre dos grupos que se odiaban entre sí y que se amaban al interior de cada uno que México vio en su historia reciente el inicio de la polarización social y que ha partir de ese momento inició también a pasos agigantados la desestructuración social, económica y del Estado? La gente ya poco recuerda frases como “López Obrador es un peligro para México” y “los amo desaforadamente”, pero sí se viven sus efectos.
Hoy en día México vive en peligro efectivamente aunque no es porque López Obrador esté en la presidencia, ¿entonces?
Usted, yo y cualquiera puede comprobar el grado de peligro que afecta a México, basta con salir a la calle o platicar con algún conocido para saber de la comisión de delitos y además delitos graves; hoy parece que ¡no hay un solo ciudadano que no haya sido víctima o tenga a alguien cercano que haya sido víctima de algún delito; delitos que son graves y violentos. Por otro lado el amor desaforado parece que insiste en sobrevivir pues ¿cómo nos explicaríamos la terquedad de muchos de, pese a todo, continuar reuniéndose en la plaza del Zócalo, al lado del corazón de Copil para apostar al diálogo?, ¿acaso la congregación, la suma, no son significantes del amor?, ¿no Freud mismo nos dice en Pulsiones y destinos de pulsión (1921) que el eros es la suma, que el amor tiende a la unión?, ¿no sucede eso a quien en el más elevado arrebato de amor siente querer fundir su cuerpo con el de su amada(o) para exprimir en un abrazo de torniquete el poco aire que pudiera estar osando separar aún algunos milímetros los amantes cuerpos?. He ahí al amor y he ahí al odio, he ahí a los opuestos, los Gefühlsgegensätze.
Los cuerpos hablan, he ahí una realidad amorosa cuando, como dice el lenguaje popular, la piel se enchina, se acelera el corazón, se dilatan las pulpias. En todo caso siempre algo del deseo, él mismo, se escapa al sujeto por alguna parte de su cuerpo; al respecto encontramos un pasaje en el caso llamado Dora por Freud: “El que tenga ojos para ver y oídos para oír se convencerá de que los mortales no pueden guardar ningún secreto. Aquel cuyos labios callan, se delata con las puntas de sus dedos; el secreto quiere salírsele por todos los poros. Y por eso es muy posible dar cima a la tarea de hacer consciente lo anímico más oculto.” (Freud, S. (1905) Fragmento de análisis de un caso de histeria. (Dora). Tomo VII, Obras completas, Amorrortu editores. P. 68)
Por el otro lado los cuerpos también hablan, he ahí las cabezas que amanecen en una acera, los cuerpos que son encontrados en cajuelas, los que son abandonados en el desierto de caminos de nadie, y todas esas terroríficas figuras de los mensajes que se encarnan en un cuerpo, ¡qué terrible manera de leer y de escribir e inscribir un imposible insoportable!, he ahí una realidad odiosa y odiante, ¿no son las víctimas de la guerra contra el narcotráfico el efecto más crudo del amorodio?, ¿no son esos cuerpos ya del orden de lo insoport(h)able, de lo que el habla no pudo soportar algo en su decir?
Cuerpos hechos mensaje, cuerpos convertidos en frases dirigidas a Otro y frases con-vertidas a cuerpos reales; la función simbólica de la palabra que falla y que reaparece desde lo real del cuerpo. El odio también se lee y toma cuerpo, toma cuerpo literalmente, ¿o debería decir que es la letra, lo literal lo que se in-corpora?
¿Es la frase, la oración (der Satz) de un afecto (Gefühl) lo que pasa al cuerpo para oponerse (gegen) al otro a falta del Otro de la palabra que permitiría un verdadero cuerpo de lectura prescindiendo entonces de los cuerpos reales que hoy la encarnan encarnizadamente?
Aún una última cosa. La contradicción en la medida en que es un decir que desdice a uno previo tiene su nombre en psicoanálisis y Freud hace su distinción que además resultará fundamental para Lacan a la hora de abordar las estructuras pisquicas y diferenciar en particular a la neurosis de la perversión; dicha palabra es Versagung, que se ha traducido como desmentida. La palabra sagen es el verbo decir y el prefijo ver indica en este caso el des que corresponde a la lengua mexicana, o sea, lo que invalida a la acción que la palabra en su conjunto indica, o sea, desdecir. En la estructura de la perversión lo que se desdice es la castración para poner en su lugar algo que muestre que sí hay falo: el fetiche.
Ahora bien, hay otra lectura que corresponde más a lo que se conoce como Umganssprache, a la lengua coloquial que se habla en la calle, a saber, versagen se traduce como fracasar y el Versager es el fracasado, esa palabrita que algunos emplean como “looser”, el fracasado.
Entonces termino con esta pregunta: ¿estamos en México ante un fetiche (ejército, poder, discursos, etc) que se encuentran en el lugar de lo que precisamente le falta al Estado para sostener su función simbólica de ley que permita a las diferentes facciones sociales decir (sagen) sin fracasar (versagen) aquello que las opone (gegen) unas a otras sin caer en contradicciones que anulan tal posibilidad y que dejan como única vía del decir lo que se siente (Gefühl), lo que se ama, lo que se odia por medio de los cuerpos sin vida, sin sujetos, sin ley?
¿Somos los mexicanos como miembros del conjunto México ese cuerpo kafkiano que día a día se retuerce y se avergüenza y se duele cada vez mientras se va convirtiendo ineludiblemente en cucaracha?
Coyoacán, México, D.F.
Miércoles 7 de enero de 2009.
¡No hay guerra en Israel!
Eduardo García Silva
Usted se levanta, se baña,
desayuna, sale al mercado o a visitar a algún familiar que vive cerca de usted
y de pronto, se encuentra a media calle un retén militar entre púas y soldados
que no son de su país sino del vecino; ahora no puede pasar más por ahí,
resulta que su familiar ha quedado del otro lado, bajo control militar de
otros, si usted insiste y se atreviera a cruzar sin previo consentimiento, los
soldados ahí desplegados harían gala de su entrenamiento y de su ansia por usar
esas armas que cargan todo el tiempo. Los alemanes de la posguerra saben muy bien lo que esta
experiencia significa, los judíos europeos también la vivieron en la segunda guerra
mundial, cuando a un idiota de bigotito ridículo se le ocurrió extender el
territorio del país que gobernaba, así que los judíos saben muy bien lo que
esta experiencia terrible significa y hoy en día los palestinos la viven ya
desde hace algunos años.
Las preguntas que surgen son:
¿por qué el Estado israelí aplica la misma política con los palestinos que los
nazis aplicaron contra los judíos en Europa?, ¿por qué sólo una minoría del pueblo judío levanta la
voz contra la barbarie de sus gobernantes?, ¿cómo se justifica disparar
indiscriminadamente (a niños, mujeres, ancianos, enfermos y civiles al parejo),
con tanques, artillería terrestre y aérea contra resorteras y palos con el
pretexto de atacar a los terroristas?, ¿por qué se le da la razón a Adolf
Hitler y a Joseph Goebbels al mostrar con actos que la diplomacia, la política
y la palabra no tienen lugar para enfrentarse al otro de la diferencia si no es
con la exclusión y el exterminio?, ¿por qué lo hacen precisamente algunos de los hijos y nietos de los
sobrevivientes (y no sobrevivientes) de aquella barbarie nazi?.
Lo que el mito nos enseña.
Israel es el nombre del Estado
fundado después de la segunda guerra mundial y constituido principalmente por
judíos aunque también hay israelíes católicos, musulmanes, drusos y
samaritanos, así como en aquel momento en la Alemania nazi había alemanes judíos, católicos y protestantes. El
nombre de Israel corresponde a un pasaje de la biblia, a saber, Jacob habría
peleado toda la noche con un ángel venciéndolo al final, en ese momento el
ángel, presumiblemente Dios, lo bendijo y lo llamó Israel “en adelante no te
llamarás Jacob sino Israel porque has sido fuerte contra Dios y los hombres y
le has vencido” (Génesis 32: 28-30). El mito donde un hombre vence a Dios
peleando contra él toda la noche no es cualquier mito y no deja de tener
consecuencias para la fundación de un pueblo y una religión; esto no es exclusivo
del pueblo judío; en México, para no ir más lejos, estamos fundados –aunque la
mayoría lo ignore (o reprima) como pueblo con nuestra geografía política,
social y religiosa y hasta en el símbolo nacional por excelencia: la bandera,
en un mito también, del que he dado cuenta ampliamente en otros espacios: el
mito de Copil y Huitzilopochtli; en fin, podríamos avanzar así y ver cómo todo
pueblo se ha fundado en sus mitos pues estos no son más que el lugar de la
verdad que falta para dar cuenta de un inicio inescrutable como tal, o sea, lo
que falta siempre a la historia para dar cuenta del devenir y porvenir de una
cultura. La particularidad del mito narrado en el Génesis consiste en que un
hombre venció a Dios, ¿puede usted imaginar las repercusiones subjetivas posibles
de tal heroísmo en algunos de los miembros de quienes se identifican en un
pueblo fundado con tal líder y que se ostentan como gobernantes y representantes de dicho pueblo?; así como México corresponde en su etimología a
Meshico-Tenochtitlan que a su vez se sostiene en un mito y que es un nombre que
no es cualquiera en la elección que de él se hizo en su momento, primero con
los mexicas y luego con el imperio de Iturbide; de la misma forma habría que
preguntar por qué se eligió el nombre de Israel, “el que vence a Dios” de entre los que se consideraban, a saber,
Judea, Sion, Nueva Judea.
La historia del Estado de Israel
se ha caracterizado desde su inicio por una serie de conflictos armados con sus
países vecinos: Egipto (guerra del Sinaí, 1956 y guerra de los seis días,
1967), Siria y Cisjordania (guerra de los seis días, 1967), Líbano (1978 y
1982), y la Autoridad Nacional Palestina
en Gaza actualmente y desde hace ya décadas.
El día miércoles siete de enero
del 2009, Jacobo, no el del mito sino un tocayo suyo de apellido Zabludovsky, decía en su noticiero De una a tres, que por
primera vez desde que iniciaron los ataques hubo una tregua de algunas horas en la guerra entre
Israel y Palestina, pero Jacobo, no Israel sino Zabludovsky, quien fue uno de los primeros, si no es que el
primero, que sin pelos en la lengua se atrevió a llamar acertadamente “guerra”
a la situación de extrema violencia que vivimos en México desde que es
gobernado por la derecha, en esta ocasión se equivoca. No señor Zabludovsky,
usted se equivoca, no existe una guerra entre Israel y Palestina del mismo modo
en que nunca existió una guerra entre nazis y judíos, eso se llama invasión, genocidio,
exterminio; lo mismo a lo que fueron sometidos los judios europeos.
En todo caso, ya una de las
mentes más brillantes, y judío precisamente, nos advirtió sobre lo que llamó
pulsión de muerte (1920); Sigmund Freud. Él escribe sobre esa tendencia de aniquilar
al otro; Jacques Lacan, por su parte, con el estadio del espejo (1949), articula la
pulsión de muerte freudiana con esa vivencia enajenante donde el otro en tanto
diferente se vuelve insoportable justo en su punto de identificación donde
nuestro yo se sostiene, por lo que se
hace necesario aniquilarle; la única salida a esta experiencia mortífera (y
comprobada por la etología en su función imaginaria) es la intermediación del
registro de lo simbólico con la palabra. Así asistimos a la humanización de la
criatura bípeda y parlante; la lectura inversa también es válida por desgracia,
a saber, cuando esa criatura humana abandona la palabra y queda atrapada en la
relación especular donde no hay lugar para dos, “o yo o el otro”, donde además
no es posible la existencia de un yo sin otro; entonces aparece el animal.
¿Abandonará alguna vez el
gobierno del Estado de Israel lo que parece ser una identificación a ese su Urvater, padre de la horda primordial contra el que ni Dios mismo puede y dejará de agredir a sus vecinos?, yo lo dudo, así
como dudo que los terroristas palestinos cesen sus ataques a Israel, lo que es absolutamente igual de condenable; de
hecho ahora se les han otorgado en bandeja de plata todos los pretextos para
seguir haciéndolo y eso a Israel parece que le viene bien, pues parece que le gusta pelearse hasta con Dios.
Coyoacán, México, D.F.
Jueves 20 de noviembre de 2008
La contrarevolución: aprendiendo
a olvidar la posibilidad de ser.
Eduardo García Silva
Hoy se cumplen 98 años del inicio
de la revolución mexicana, pero los empeños del Estado apuntan a suprimir
cualquier celebración, cualquier recuerdo; se descansó el lunes pasado y hoy
las actividades pretenden ser normales, muchos mexicanos, jóvenes sobre todo,
no sabrán qué aniversario se celebraría hoy, y así uno de los movimientos
sociales, armados, políticos e ideológicos más importantes del país quedará
transformado en sólo una fecha más en el calendario, ordinaria, ya ni siquiera
alcanzará el estatuto de aniversario. El único acto oficial del gobierno
federal no incluye ninguna participación ciudadana, del pueblo, sino que se
está llevando a cabo en la “fortaleza” del campo militar número uno ante la
presencia sólo de algunos funcionarios y básicamente de soldados y marinos, quienes
por cierto recibirán la ratificación de sus respectivos ascensos; de esta forma
la celebración popular, tan popular como lo fue la revolución misma, queda hoy
enajenada y alineada a celebración de cúpula militar sin participación del
ciudadano, corresponderá a cada quien “celebrar” o darle lugar a este
aniversario como quiera o pueda, si es que quiere y puede.
De lo contrario, la revolución
habrá sido normalizada, su carácter subversivo neutralizado y adaptado al
discurso oficial que se inició con los primeros gobiernos que se erigieron como
representantes de esa revolución porque se creyeron sus continuadores pues
ellos mismos habían peleado con las armas en la mano en aquel movimiento :
Carranza, Obregón, Calles, Cárdenas. Los grandes ausentes: Villa y Zapata;
ellos ya no tuvieron oportunidad, ni quisieron tomarla cuando la tuvieron, de
participar en un proyecto político que realizara los preceptos revolucionarios;
ellos sólo quisieron realizarlos en acto no en actas; en la realidad concreta
del campo y la educación no en programas agrarios o pedagógicos, en un apoyo
real al pueblo no en instituciones de beneficencia pública, y en su momento,
así lo hicieron, eran hombres que realizaban sus ideas no hombres que ideaban
realidades, en un sentido estricto no pensaban, actuaban, no fueron grandes
pensadores, fueron grandes actores del movimiento y sus actos dijeron más que todos
los planes revolucionarios juntos. Sus discursos pusieron en crisis primero al
gobierno de Porfirio Díaz y luego al de Huerta; pero también al de Carranza y
al de Obregón, tanto que se hizo preciso eliminarlos ya al final de la revolución
(Zapata) y aún cuando ésta ya había “terminado” (Villa).
Ahora los recuerdos de la
revolución están confinados a camisetas con las imágenes de Villa o Zapata que
se consiguen en los tianguis y hasta en tiendas de marca a precios que parece
que uno está adquiriendo la cabeza de Villa o el bigote de Zapata; son a lo
sumo fetiches que ni siquiera llegan a verdaderos fetiches pues el capitalismo
devora todo cuanto puede con tal de hacer dinero, las ideologías no importan;
se pueden conseguir camisas del Ché, de Cristo, del Papa, de la Virgen de Guadalupe, de
Frida Kahlo, de Gandhi y de cuanto personaje sea rentable. La moda impone, del
otro lado nada más hay consumidores. Pero no sólo figuras históricas han sido
devoradas por el capitalismo en esa normalización capitalista de la moda, también
las universidades se han convertido en objetos de consumo pues el saber hoy en
día ocupa ese lugar, por eso se ofrece como objeto.
Por cierto que el psicoanálisis ha sido alcanzado también por
esa normalización y ya muchos analistas trabajan según la ley de la oferta y la
demanda, ya sea para las instituciones que les imponen tareas o de manera
particular; el psicoanálisis, en una porción de quienes lo deberían sostener,
los analistas, se ha adaptado y ha perdido su carácter subversivo, ahora trabaja
para adaptar a los sujetos adaptándose él mismo a la demanda del Otro.
Una de las principales críticas que Jacques
Derrida en su texto Los estados de ánimo del psicoanálisis hace al
psicoanálisis es que éste está en crisis porque ha perdido su propia capacidad
de poner en crisis a los otros discursos (religiosos, científicos, filosóficos,
etc). El psicoanálisis nace efectivamente como un discurso revolucionario y
hacía ello apuntan también las resistencias que ante él se erigen desde las
otras disciplinas pues irrumpe tal como el lapsus, como el síntoma o el chiste
en la seria formalidad de esos discursos bien estructurados, razonados,
racionales, positivistas; los cuestiona. El carácter subversivo del psicoanálisis consiste, entre otras cosas, en poner en
suspenso las certezas que un sujeto se había hecho de su historia hasta que
ésta empieza a ser cuestionada; lo que se produce es un movimiento que
precipita la posibilidad de otros sentidos, de nuevas significaciones, en suma, la posibilidad de ser otro, o mejor dicho, de otro ser, pues al final de un análisis efectivamente hay otro sujeto que el que llegó al consultorio del analista por primera vez.
¿Qué posibilidades de permanencia
tiene el psicoanálisis hoy en día en un país como México y en las
circunstancias mundiales de crisis económica y violencia generalizada? ¿Qué
estamos haciendo los nietos y bisnietos de la revolución mexicana? Ya sabemos
lo que sus hijos hicieron.
De acuerdo a Octavio Paz, la
revolución mexicana de 1910 fue el primer intento de los mexicanos por
construirse una identidad, un ser, él lo dice así: “La revolución mexicana es
un hecho que irrumpe en nuestra historia como una verdadera revelación de
nuestro ser” (El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica, México,
D.F. p. 148), ¿no comparte acaso esta afirmación lo que es el efecto del
psicoanálisis? un hecho que irrumpe en nuestra historia como una verdadera
revelación de nuestro ser . Al margen de que la revolución mexicana se haya
malogrado a juzgar por los escasos avances que consiguió respecto a lo que se
propuso en su inicio, es un parte aguas en la historia de México y se llegó a
convertir en tal significante que no ha cesado de significar ora una cosa, ora
otra, por ejemplo; desde la oficialización de un discurso que representó
durante setenta años al poder de Estado que se erigía a su vez como
representante de la revolución, por otro
lado, la cultura y la identidad mexicanas se sostienen en la revolución; surgen
íconos de lo mexicano: el macho mexicano enpistolado, la soldadera, la cantina,
el tequila, los sombreros, los rebozos, el valor mortal y mortífero de los
hombres, etc; pero también da lugar a una nueva manera de hacer arte; surgen los
muralistas y una proyección de México al mundo que deviene característica de lo
mexicano. Pero parece que los mexicanos retrocedieron ante su propio avance y
volvieron a las máscaras. Las resistencias vencieron sobre el deseo de ser.
El olvido de la historia de
México avanza a paso firme, al menos desde el discurso oficial, entre tanto
¿qué están haciendo los psicoanalistas?, ¿qué está haciendo el pueblo? ¿y qué
están haciendo los grandes escritores además de celebrar sus cumpleaños en
castillos con las cúpulas burguesas y presidentes cuestionados?; ¿estamos
normalizando todo?: las muertes, la pobreza, la violencia, los fraudes, el
hambre y un largo etcétera que al ser normalizado se integra resignadamente a
la subjetividad de la desgracia mexicana que hoy como hace 98 años tiene el
mismo rostro, pues los mexicanos siguen con las mismas máscaras.
Un aspecto de suma importancia a
considerar y que sería necesario desarrollarlo con más profundidad en otro
espacio, es señalar las implicaciones en la subjetividad de aquel movimiento de
1910, a
saber, todo apunta a que en México la función paterna no ha sido instaurada todavía,
la función del padre tiene una falla estructural no de poca importancia,
pareciera que al final de la revolución no fue posible que se erigiera una
función rectora y de ley que se sostuviera como un significante primordial que
lograra, al menos, hacer lazo entre los sujetos que se definirían y
reconocerían como miembros del mismo conjunto que ese significante
representara; ni el significante México, ni los presidentes mexicanos han
logrado hasta ahora que los mexicanos se reconozcan plenamente en ellos o por
ellos. En su lugar, el discurso del amo se ha instaurado en la sociedad
mexicana; primero el del amo antiguo que Lacan señala en su seminario 17 y
luego, con el capitalismo, el del amo actual; sólo que el amo no es el padre y
es necesario distinguir entre ambos, en México hay discurso de amo no función
paterna, pues, tal como se puede observar en la película mexicana de reciente
estreno “Arráncame la vida”, el capitán Ascencio, macho mexicano, combatiente
de la revolución mexicana y luego político “revolucionario”, gobernador, es un
significante amo; el padre, al menos en el film –el padre de la protagonista-,
aparece más bien castrado, amoroso, eso sí, pero carente, secundario. ¿cómo
podrá el mexicano, la mexicana, tomar una identidad propia, hacerse, si no
existe ese significante paterno, fálico y amoroso que le sostenga en esta
empresa y de cuenta de sus orígenes, sus raíces, su falta y su historia si en
su lugar los mexicanos lo que siguen buscando incluso es un amo a quien servir?
¿cuál revolución lograda?
Coyoacán, México, D.F.
Jueves 2 de octubre de 2008.
Del malestar en la repetición de la resistencia en las Tres Culturas
Eduardo Gracía Silva
Pocos lugares en el mundo tienen
el privilegio de concentrar varios eventos históricos que demuestran al mundo
la capacidad de resistencia de un pueblo. Tlatelolco es paradigma en México,
junto con Veracruz y actualmente Oaxaca y Chiapas; pero aún así, Tlatelolco con
su plaza, no deja lugar a dudas, fue exactamente ahí que ocurrieron los hechos
que se convirtieron en históricos por hacer historia en esta nación golpeada;
digo golpeada no vencida ni rendida.
Desde hace mucho pues, he tenido a Tlatelolco por tres veces heroico.
La primera vez, el 13 de agosto de 1521,
cuando la ciudad fue sitiada por los españoles que sometieron a su población al
hambre y la miseria, para después atacarla hasta prácticamente destruirla por
completo; en ese lugar, donde hoy se encuentra la Plaza de las Tres Culturas,
Cuauhtemoc defendió el último reducto de la gran Meschico-Tenochtitlan; no
obstante, Tlatelolco sobrevivió en la Nueva
España y acogió a partir de 1536 al Real Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco
que fue la primera institución de enseñanza “europea” en el “nuevo mundo”;
quizá se construyó ahí porque antes en ese lugar se encontraba el Calmécac
(casa de enseñanza de sacerdotes y guerreros).
La segunda vez, el 2 de octubre
de 1968, cuando exactamente en esa misma plaza fueron asesinados cientos de
estudiantes y otras personas que se encontraban ahí.
“Se escuchaban balazos y la gente
llegó hasta acá, un muchacho entró corriendo y un soldado que lo venía
persiguiendo le disparó y lo mató aquí en la entrada”, esto me lo platicó mi
mamá hace ya algún tiempo refiriéndose al 2 de octubre de 1968, yo aún no nacía
pero mis hermanas y mi madre vivían ya en Tlatelolco. Luego, desde que tengo
memoria (soy tlatelolca, nací y viví en Tlatelolco mucho tiempo), veía como
cada año Tlatelolco se convertía en centro de reunión y protestas; me fui
enterando poco a poco de qué se trataban esas protestas; después, cuando estaba
en el Colegio de Ciencias y Humanidades visité por primera vez en un 2 de
octubre la Plaza
de las Tres Culturas; al final me molestó ver a jóvenes alcoholizados que
bromeaban por cualquier cosa; pensé que la seriedad del evento perdía toda su
esencia por cretinos como esos que se tambaleaban y me pareció una franca falta
de respeto, me retiré encabronadísimo de ahí; tenía 16 años.
Finalmente, en 1985 Tlatelolco
sufrió una vez más las muertes de sus habitantes con el terremoto del 19 de
septiembre. Otra vez, la gente de Tlatelolco fue diezmada. No exagero, mucha
gente abandonó sus viviendas ahí para irse a otro lado y otros llegaron
aprovechando las bajas rentas y lo barato que costaban los departamentos;
comenzó una declinación importante del lugar que poco a poco dejó de ser
familiar para dar lugar a las bandas, la delincuencia y el abandono de parte de
las autoridades. Cuando llegué de la secundaria y acompañé a mi amigo Israel a
su casa, nos asombramos de cómo, al abrir su closet para colgar su suéter,
vimos un inmenso agujero en la pared que permitía el paso por ahí al otro
departamento; la sorpresa fue mayo cuando comenzamos a caminar Tlatelolco.
Pero hoy se cumplen 40 años de la
masacre; mientras escribo esto y escucho a Miguel Ángel Granados Chapa en radio
Universidad Nacional Autónoma de México, me entero que 35% de un grupo de
personas encuestadas, no saben en dónde sucedió la masacre del 68. La gente
está olvidando y olvidar no es sin consecuencias; cuando un sujeto ha olvidado
un evento traumático, éste se repite en actos sintomáticos que dan cuenta de
eso olvidado. En “Recordar, repetir, elaborar” (1914), Freud nos advierte que
lo que aparece en los actos que el sujeto realiza sin darse cuenta y de los que
se queja desconociéndose como el responsable de dichos actos es siempre algo
del orden del trauma inconsciente, pero ese trauma aunque inconsciente no deja
de tener consecuencias y estas son lo síntomas que dan su esencia a la
neurosis, de modo que en el análisis el sujeto tendrá que recordar para dejar
de repetir y así luego elaborar el material recuperado para tomar ante él,
desde su propia subjetividad otra posición que la que tenía antes y que
sostenía a aquello como síntoma; de tal forma el sujeto recordará y entonces se
curará dice Freud. Lacan introduce ahí una vuelta de tuercas y sostiene que el
sujeto en análisis no se cura porque recuerde sino que porque se cura es que
puede recordar.
Si el dos de octubre no se
olvida, si es una fecha que permanece como recuerdo, es importante que no sea
sólo un recuerdo de un evento traumático, sino que logremos darle un lugar
diferente a ese de la pura repetición: repetir las marchas y las
manifestaciones, repetir la fecha, repetir los reclamos; en suma detenernos en
una repetición sintomática que nos impida pasar a otra cosa, que nos impida
hacer de eso y con eso otra cosa; será necesario pues que podamos elaborar como
dice Freud, o que realicemos esa rectificación subjetiva como dice Lacan con
respecto a un movimiento de resistencia para que continúe en movimiento en la
medida en que ahí se abrió en México por primera vez un lugar a la palabra, no
se trata de repetir la palabra que tomaron los jóvenes en los sesentas, sino de
producir y sostener la nuestra pues la sociedad no es la misma ni las
condiciones económicas, políticas y culturales son las mismas. Es necesario
reinventar esa resistencia, transformarla en algo que deje de resistir para que
empiece a crear. Me parece que los jóvenes de los sesenta no resistieron,
crearon. Crearon espacios, discursos y posiciones que otros tomaron como
resistencia. Si no nos damos un lugar tomándolo e inventándolo y nos empeñamos
en resistir a ocupar un lugar en el que otros nos pongan entonces no habrá
ningún movimiento y el movimiento fue tan importante que es el nombre con el
que se conocen esos eventos: “el movimiento estudiantil del sesenta y ocho”.
Un señor que vestía una sotana y
que se encargaba de cuidar la iglesia de Santiago en la Plaza de las Tres Culturas
aquél día, se negó a abrir para dar
resguardo a los que afuera estaban siendo masacrados y pedían refugio golpeando
a las puertas de tan noble, humana y cristiana institución; ese señor, ese
patán, mostró así su fe en Dios dejando “a la suerte de Dios" a esos jóvenes,
pero las puertas estaban cerradas en la casa del Señor, así que Dios se quedó
dentro y no pudo salir a ayudarles, a juzgar por el resultado, el patán y su
Dios quedaron pues dentro, a salvo de las balas y los toletes, afuera los demás
quedaron así a su propia suerte y sabemos lo que les sucedió.
No echemos tierra sobre ellos ni
sobre aquel evento traumático, hagamos de esa tierra una tierra fértil para que
desde ahí algo nuevo nazca. Tlatelolco significa en náhuatl montículo de
tierra, ¡qué bien! Un montículo de tierra podrá ser sostén y no lápida del recuerdo.
Coyoacán, México, D.F.
Viernes 26 de septiembre de 2008
Eduardo García Silva
De la paranoia
En 1932, Jacques Lacan presentó
su tesis de doctorado “De la psicosis
paranoica en sus relaciones con la personalidad”, ese texto es producto de
su encuentro con Margarite Pantaine, una paciente en el hospital de Sante Anna
a quien Lacan trató de junio de 1931
a 1932. Ahí Lacan expone que la posición paranoica no es
exclusiva de la psicosis, sino que es fundamentalmente estructurante de toda
subjetividad, estamos todos estructurados de acuerdo a una posición paranoica
en donde el otro perseguidor no es más que la encarnación del super-yo, a
saber, en el delirio de persecución el perseguidor es siempre, en lo
inconsciente el amado (y prohibido, podríamos añadir). Ahí Lacan sigue
puntualmente a Freud en su texto de “Sobre
algunos mecanismos neuróticos en los celos, la paranoia y la homosexualidad”
de 1921, en donde Freud plantea básicamente que debido a la demanda de amor
inaceptable por incestuosa o por contraponerse a la elección de objeto
heterosexual que el complejo de Edipo haría intervenir, así se produce una
represión que lleva del amor al odio, esto es una vuelta en lo contrario con
respecto del afecto que es inaceptable y luego de a la inversión del
agente-objeto: ya no soy yo quien odia al otro y quiere hacerle daño, es el
otro el que me odia a mi y me persigue para hacerme daño. Esta es a grosso modo la manera en que el
psicoanálisis ofrece una aclaración a la cuestión de la paranoia; podemos
entonces decir con Freud que el paranoico ama a su perseguidor, lo necesita.
El discurso oficial y de los
medios de comunicación están dando actualmente un gran im-pulso a la posición
paranoica al exaltar los asesinatos, secuestros y granadazos (no son bombazos
todavía) en todo México; se comienza a
escuchar cada vez más en la calle a las personas hablando sobre la inseguridad
y el temor a ser víctimas de la violencia en este clima violento.
Al respecto habría que destacar en
primer lugar que la seguridad de una garantía de la vida nunca la ha tenido el
ser humano; es decir, desde que el ser humano existe ha estado expuesto al
riesgo de la vida que no es otro que el riesgo de la muerte; pero en sentido
estricto la muerte no es un riesgo, es una certeza, es de hecho la única
certeza de la que podemos estar seguros. Resulta así ridículo que la garantía
no caiga del lado de la muerte, sino que los sujetos
se empeñen porque sea una garantía de vida y seguridad que se traduce en el ideal de
la salud y la posesión del dinero que
aseguraría un bienestar como si el único bienestar estuviera anudado al dinero.
La violencia ha existido desde siempre.
En segundo lugar hay que puntuar
que el verdadero riesgo reside en la posición francamente paranoica que los
sujetos puedan tomar con respeto del otro, o sea, cuidarse extremadamente del
vecino, estar al pendiente de cualquier movimiento que el otro haga para poder
defendernos a tiempo; porque en esa posición es el sujeto que se siente
temerosamente y angustiosamente en riesgo, “la víctima”, quien apretará primero
el gatillo para salvaguardar su vida y librarse del victimario que le acecha.
El temor al otro ha sido siempre la causa y el detonante de las mayores
agresiones en la historia del mundo, así se ha instaurado una cultura de la
violencia.
Caer en una paranoización así,
vivir temerosos ante el otro (siempre imaginario por más real que pueda ser),
se traduce como el verdadero terror; tendríamos que asumir que estamos en
riesgo mortal (por un sinnúmero de causas) desde que comenzamos a respirar, para
poder vivir más la vida que la muerte en vida como siempre anunciada. Si
estamos estructurados neuróticamente al modo en que la psicosis paranoica nos
lo muestra no quiere decir que tengamos que hacer de nuestras neurosis una
psicosis paranoica.
Coyoacán, México D.F.
Viernes 29 de agosto de 2008.
Eduardo García Silva
¡Que repiquen campanas! ¡que los perros ladren!
Fallo a favor del aborto en las
primeras semanas de embarazo. La Suprema Corte de Justicia de la Nación da un paso solidario
con el pueblo; sobre todo con las mujeres que no tendrán que exponer más sus
vidas de manera estúpida por creencias religiosas o coerciones moralistas. El
representante de Derechos Humanos parecía leer sin hacer metáfora el nombre de
dicha Organización no gubernamental, a saber, en masculino; quizá habría que haberle
explicitado antes que derechos humanos es el plural que incluye a los derechos
de las humanas. Por cierto que se le veía ayer mismo caminando hombre con
hombre… perdón, hombro con hombro al lado del cavernal… perdón ¡Dios mío!, del
cardenal Norberto Rivera en un coloquio.
Soberanes y Rivera
Carrera
Fuente: La Jornada.
Aquellos que no ejercen su sexualidad (¿será
cierto?) siguen pretendiendo dictar a los otros cómo vivir la suya. Las
afortunadas palabras de una mujer en la Suprema Corte de Jusitica, Olga
Sánchez Cordero, son insustituibles, helas aquí: “este es un problema que nos rebasa como sociedad. Una manera eficaz de
ayudar a las mujeres es despenalizarlo, sacarlo de la clandestinidad para poder
enfrentarlo y remediarlo, para evitar la muerte de mujeres que no abortan por
maldad, ni por delincuencia, sino por necesidad”. Y subrayó: “la ley civil debe ser compatible con el
Estado social, al margen de mis creencias religiosas, como integrante del más
alto tribunal del país, en una República representativa, democrática y federal,
cuyos principios democráticos reposan sobre la premisa de un Estado laico, no
tengo por qué imponer mis convicciones personales a mis conciudadanos”. En
contrapartida el cardenal Norberto Rivera sentenció “Ninguna Corte puede contradecir la ley suprema de Dios que nos ordena
¡no matarás!”. ¡Si Ratzinger hubiera estado convencido de eso cuando
participó de la empresa nazi! El cardenal hace pública su oposición abiertamente en contra del sistema
legislativo y de justicia de una república que, sin embargo, se lo permite al
no sancionar sus intervenciones conforme a la ley. En fin, como dijo Don
Quijote: “que los perros ladren”, aunque en esta ocasión las campanas
repicaron, no habría perros suficientes.
La ministra Olga Sánchez Cordero.
Fuente: La
Jornada.
La cuestión que debemos plantearnos es : ¿por qué
la influencia de los sacerdotes sigue teniendo tal peso en una sociedad como la
mexicana? Así como se dice que cada pueblo tiene el gobierno que merece ¿será
que cada pueblo tiene a los clérigos que se merecen?
Ser madre o
no ser, esa es la cuestión. Un argumento de quienes se oponen al aborto es
que una mujer que se ha embarazado debería de responsabilizarse de su acto y
responder desde ahí; pero olvidan o ignoran que ser madre no es una respuesta
refleja que se adquiere al parir a un bebé, sino que es un lugar simbólico en
el que una mujer se debería de ubicar siempre y cuando hacia allá apunte su
deseo, pues resulta que gran cantidad de mujeres se embarazan por muchas más
razones que por desearlo: las que han vivido una violación, por ejemplo. ¿Una
mujer violada querrá ser madre de ese hijo?, en todo caso, la respuesta será
desde lo singular, cada una responderá de acuerdo a sus razones, sus creencias y su deseo, ¿cuál sería la razón
para imponerles una forma de pensar sobre todo cuando tal decisión afectará el
resto de sus vidas?
La solución es muy sencilla si la planteamos
desde el respeto al derecho ajeno. Si alguien está en contra del aborto será
importante y respetable que no lo practique, la constitución de la república de
los Estados Unidos Mexicanos le protege en ese sentido, no está obligada a
hacerlo; si alguien, por las razones que sea, se decide o se ve obligada a
decidir abortar, es importante que el Estado, en ejercicio de las
responsabilidades que la
Constitución le demanda, se ocupe de proveer de las mejores
condiciones para evitar una tragedia.
Coyoacán, México, D.F.
Martes 1 de julio de 2008.
Profetas pendejos.
Por: Eduardo García Silva.
El
día de ayer, lunes, decidí ver el noticiero de televisa, movido por el morbo
–no lo pude evitar, ni quise- esperé para ver qué decía este canal tan plural,
incluyente, crítico, democrático; ese mismo que demanda a gritos la libertad de
expresión; en fin, esperé a ver qué decía sobre la reunión masiva que un día
antes había tenido lugar en el Zócalo de la Ciudad de México: ¡nada!. Bueno, no
nada, sí hablaron por ejemplo de la marcha gay del sábado sobre reforma, le
dedicaron muchos minutos, parece que les pareció de gran importancia, ¡qué
bien!; hablaron también de las protestas en China y en Corea; pero de los
ciudadanos mexicanos que se manifestaron –por enésima vez- a un lado del lugar
donde descansa el corazón de Copil, de los cientos de miles que se oponen a la
inversión extranjera para “poder” manejar PEMEX, de esos no dijeron ni una sola
palabra, ¡NI UNA SOLA PALABRA!. La pregunta que surge de inmediato es: ¿por
qué?, pues el hecho de que la crítica, incluyente, demócrata y libre-expresiva
televisora no haya dicho en absoluto nada no implica que no los haya visto;
(sí, la televisión te puede ver; Lacan no estaba errado cuando sostenía que la
lata que flotaba en el mar lo podía ver a él y explicaba porqué), o sea que
habrían sido visto pero no escuchados; ¡eso sí!.
El
cinco de enero de este año escribí mi columna aquí en CONTEXTOS llamada “NO HAY
DERECHO SIN PALABRA”, un día antes, la misma empresa había silenciado la voz de
Carmen Aristegui, y llamé ahí la atención sobre la importancia que tiene la
función simbólica de la palabra (el ser humano es el único habitante sobre este
planeta que echa mano de ella, homosapiens sapiens le dicen por ahí, por el
hecho de que precisamente piensa que piensa ), para regular los actos agresivos
que se desprenden ante la imagen del semejante, y es que al semejante
generalmente o nos lo queremos coger o lo queremos matar, ¿no es eso lo que nos
dijo Sigmund Freud en “El porvenir de una ilusión”, “El malestar en la cultura”
y en “Tótem y tabú” y Lacan en “El estadio del espejo” y “La agresividad en psicoanálisis”? Pues bien,
la sordera se extiende, el Estado cumple cada vez menos sus funciones para lo
que fue creado; por ejemplo, ahora podrás demandar a tus hijos para que te
mantengan si compruebas que no tienes ingresos suficientes que te permitan
subsistir; ahora los hijos ocuparán el lugar del padre simbólico que rehúsa el
Estado, así podrá evadir responsabilizarse de las situación económico-social
que se generará en breve con los millones de viejos que habremos en México:
¡que los mantengan sus hijos!, ya nada más falta el “¿y yo por qué?”. Tendremos
entonces casos de padres que nunca se responsabilizaron de serlo, o sea, de sus
hijos, pero que no obstante podrán demandar legalmente si sus hijos no hacen lo
que ellos no quisieron o no pudieron hacer: mantenerlos. No hubo padre ni
tampoco habrá padre simbólico, Ley-Estado para fungir como tal, serán los hijos
en el lugar del padre. ¡Pero eso es justamente lo contrario al establecimiento
de la Ley y la convivencia, cuando los hijos renunciaron al lugar del padre
para restituirle sus funciones y hacerlo omnipresente y regulador de su
fraternidad! ¿Acudimos a una declinación más del Nombre-del-Padre, de la
función de Ley, del Otro, que camina
inexorable hacia su ocaso? En tal caso no será de extrañarse que los hijos
queden confrontados entre sí, que se persigan y se segreguen, que se maten…
hasta que se den cuenta que el lugar del padre es inaccesible desde lo real,
que tiene que ser por fuerza simbólico; ¡por fuerza!, ¡gulp!.
Cientos
de miles caminan y se manifiestan en las calles, no son reconocidos por el Otro
del Estado ni de los medios, hablan, gritan, escriben y… nada, no hay acuse de
recibo, no hay escucha, en lugar de
esta, como en el seudonoticiero, aparece la falta el Otro, su sordera, ellos
seguirán gritando cada vez más fuerte y se les intentará hacer callar, ¿como en
1910?, ¿Por qué es más importante –no para todos- en un país como México ver,
escuchar y dar cuenta alegremente por los millones de ¡españoles! que festejan
su Eurocopa?, ¿qué pasa que es más fácil que los españoles –esos que masacraron
al pueblo mexica, destruyeron su cultura, su arte, su escritura, su religión,
su sociedad, su economía, su honor y esos mismos que ahora se aprestan para
venir por el petróleo mexicano, sean más importantes que el mismo pueblo
mexicano para el Estado mexicano? ¿es posible o sólo se explica diciendo que no
hay más Estado en lo que implica este significante? ¡¿En qué estado nos
encontramos entonces?!.
La
revolución mexicana quedó interrumpida con la “pacificación” obregonista, lo
que es realmente de llamar la atención es la repetición de los significantes en
la historia de México, a saber; ahora como en el porfiriato hay grandes
diferencias socioeconómicas en el pueblo, ahora como en el porfiriato se
reprime violentamente una huelga de obreros también en Cananea; hasta parece que
ni los lugares pudieran ser otros; ahora como en el porfiriato hay una clara
tendencia a favorecer al extranjero en lugar del pueblo mexicano (Francia en su
momento, España, E.U.A. hoy), ahora como antes se ofrece el petróleo al
extranjero (Porfirio Díaz lo hizo y alguien lo quiere repetir); ahora como en
el porfiriato existen rebeliones armadas de guerrillas que claman por un cambio
(recordar que antes de Madero hubo levantamientos armados importantes), y un
largo etcétera.
Cuando
un significante se repite se anuncia algo que no pudo tomar su lugar la primera
vez; un síntoma de hecho es la repetición significante de algo reprimido, o
como decía Freud, es la actualización del trauma inconsciente, pero la actualización
también en cuanto a acto y el acto aparece cuando la palabra no alcanza.
Manifestantes en el Zócalo el domingo 29 de junio de 2008.
Fuente: La Jornada.
La gente
seguirá gritando en las calles, marchando, bloqueando carreteras, aeropuertos y
lo que sea con tal de ser vistos y escuchados; porque se les acusa de
extremistas pero no les dejan mayor opción, pues cuando han hablado y se han
conducido por la vía de las instituciones, esas que tienen su fundamento mítico
original en el parricidio, han sido completamente ignorados, como en el
programa de ayer en la noche, ¡ni aparecen!, pero luego se alarman de que eleven
la voz y pasen a los actos.
En
Recordar, Repetir, elaborar, Freud anuncia que en el transcurso del análisis
hay algo que siempre se repite como síntoma hasta que aparece el recuerdo
reprimido que ese síntoma escondía, será necesario recordar para dejar de
repetir mientras que la repetición es anuncio de un olvido que por lo tanto es sintomático;
pero será necesario algo más, a saber, que el sujeto después de recordar , o sea,
de hacer consciente lo inconsciente, para seguir con Freud; pueda elaborar ese
material; es decir hacer con ello otra cosa, algo diferente. ¿Qué nos anuncia esa repetición de los significantes
que ya señalé en la historia de México,
de qué nos hemos olvidado?, ¿pero es el pueblo quien se ha olvidado de su
historia o es el Estado el que ya olvidó la historia del pueblo –al cual debe
de representar- y al pueblo mismo en tanto lo ignora? ¿será necesario que se
haga un corte?, ¿por qué acto se hará dicho corte donde la palabra ha sido
insuficiente porque no hubo escucha? ¿La historia que se empezó a escribir en
1910 retomará la pluma? Suscribo al grupo que recién se ha creado
espontáneamente y del cual tuve noticias hoy en la mañana que hablaba con mi
querido amigo Américo Larralde Rangel, quien a su vez se enteró por una amiga
que sobre esto también escribía: el grupo de los profetas pendejos que esperan
serlo para no tener razón en lo que ven, en lo que escuchan, en lo que
escribimos. Sería mejor recordar y elaborar.
México, Coyoacán.
Jueves 19 de junio de 2008.
De la inconsistencia paterna.
"Quién es el que anda ahí?"
Por: Eduardo García Silva.
Ser
padre es una función que no cualquiera puede sostener, algunos, como Daniel
Paul Schreber se psicotizan ante tal posición, es una función simbólica que
demanda echar mano del significante primordial en la estructuración subjetiva:
El-Nombre-del-Padre. Así, el padre es simbólico o no es, tal como su función.
Se requiere de una asunción de tal lugar y el lenguaje popular da cuenta de
ello muy claramente en el sonado “hijo de mi hija mi nieto será, hijo de mi
hijo en duda estará”, además de que no pocas veces a pesar de la buena
disposición de ambos padres no deja de haber cierta dificultad para que aquel
que fungirá como padre dude de la correspondencia a ese lugar, aunque
actualmente la genética viene en el auxilio de los pobres hombres angustiados
ante la posibilidad de no ser “el verdadero padre” del hijo que está por
llegar. Esto muestra que precisamente no es cosa de genes, sino de gentes,
diríamos.
La
duda obsesiva de la paternidad no solamente afecta al hombre, sino también a la
mujer. Pasa así cuando alguna no sabe con certeza quién es el padre de su hijo.
Pero el hecho es que no hay certeza pues El Padre realmente no es real por más
imaginario que se muestre y se le haga existir. Padre biológico es lo más que el lenguaje permite a los sujetos
acercarse a esa función que, insisto, es simbólica. El padre biológico,
sabemos, no es el que siempre “hace” de padre en la vida de algún sujeto al
punto que hay quienes reconocen como padre a otro que no al así llamado biológico. La paternidad no está en el
mapa genético. Freud abordó y ahondo en el tema (durante toda su obra)
principalmente en su texto Tótem y Tabú,
en el apartado correspondiente sobre Schreber, en la Interpretación de los sueños, en la Psicología de las masas y análisis del yo, entre otros textos; y
Lacan retomó con su ternario Real-Simbólico-Imaginario la cuestión del Padre
diferenciando precisamente desde estos registros el ser-padre.
Digamos que se requerirá de haber tenido Uno para poder
ser un padre cuando el momento llegue, si ese significante falta en lo
simbólico volverá eventualmente desde lo real, así, la psicosis es un claro
ejemplo de la falta de tal significante.
Ahora
bien, para Freud, el padre es el que tiene el falo, por eso puede ser
problemático, pues es necesario que lo tenga para que la mujer pueda desear ahí
algo más que su hijo y que el niño pueda ser así rescatado de las fauces de una
madre que se niega a soltarlo para retenerlo y devorarlo amorosamente en tanto
su falo. Pero una vez que el padre existe como el Otro del falo, seductor y
omnipotente aparece también la posibilidad de que ejerza ese falo con sus
hijos, es decir, que los ame. El varoncito en particular tendrá que hacer una
serie de movimientos para poder acercarse a él e identificarse a él, o como
dice Lacan en el seminario cuatro: guardarse el título en el bolsillo para un
día echar mano de él.
Así,
no hay más constancia de un Padre que aquello que desde el lugar de La Ley lo
legitima ante sus hijos, la separtición entre el niño y su madre; el Padre es
el que ordena, en ambos sentidos, y para eso, tiene que sostener su lugar de
autoridad.
¿Cómo
podemos pensar la decisión de un hombre de no reconocer lo que sería su casi
única constancia, de ser padre, para aspirar a ese otro lugar tan simbólico
como el del padre: la presidencia de un país? Pasaje de la posición imaginaria
denegada de ser padre a la pretensión de la función simbólica de ser
presidente. Un padre lo será en tanto que haya alguien que así lo nombre, que
lo deposite en ese lugar y lo invista de tal función; o sea, en tanto los hijos
den cuenta de él. Pero sucede que los hijos dan cuenta de su padre en la medida
en que la madre introdujo tal posibilidad. Santiago Creel, un político
mexicano, negó en su momento ser padre de una niña que lleva por nombre
Constanza, hija de una actriz; todo parece indicar que tal denegación se
inscribe en el marco de una presión ideológico-política por parte del partido –conservador-
en el cual ese hombre milita, o limita. Ahora bien; nada indica que este hombre se haya
negado ante su hija a ocupar ese lugar; de eso nada sabemos; sólo que negó
públicamente tal situación. Asistimos al borde de lo público y privado.
Una
figura pública tiene todo el derecho de reservarse lo que considere pertinente
de su vida privada; privada a los otros y absolutamente nada hay de malo en el
hecho de que un hombre tenga una hija con quien él quiera. Las dos televisoras
oficiales, sin embargo, se desgañotaron señalando ese “engaño”, como lo
nombraron, como si tales televisoras fueran ejemplo de integridad y honor.
En
todo caso, pareciera que rebota aquí y allá una imposibilidad de tomar
posesión, posición, ante el significante padre, ya sea como el padre de una
niña o como presidente de una república. ¿Puede alguien que en lo público se
niega a ocupar el lugar de padre de su hija, ocupar el lugar del padre para un
pueblo? Tal inconsistencia es develada hoy nada más y nada menos que por la
existencia de Constanza, su hija, fiel constancia de paternidad. Finalmente este
hombre recibió su propio mensaje de manera invertida: fue destituido como presidente
de la bancada del PAN en la cámara de senadores; pareciera que sus
correligionarios acusan recibo de su posición y se lo hacen saber haciéndole eco, o sea, desconociéndolo como padre. Ser
padre o no ser. No es cualquier cosa.
México, Coyoacán.
Lunes 17 de marzo de 2008.
Una
profecía cumplida de Jacques Lacan.
Por: Eduardo García Silva.
El pasado sábado 8 de marzo se reunieron
alrededor de 800 jóvenes emo en la plaza de armas de Querétaro y fueron
agredidos por otros grupos de jóvenes identificados como punks, skatos, darks, etc; grupos
que han sido denominados como “tribus urbanas”. Luego, el pasado viernes
14 de marzo se suspendieron clases en 5 escuelas de Colima, la razón: amenazas
(hechas por Internet) de agresión a jóvenes emo;
dicho sea de paso, en Querétaro la convocatoria a la agresión se hizo también
por Internet.
Diré brevemente lo que “se dice” que es un emo. Es un joven o una joven, pero no
necesariamente jóvenes, que se definen por vivir todo lo que hacen con la
máxima sensibilidad posible; dar un lugar a los afectos; escuchan un género
musical particular que exalta los sentimientos y visten también de una manera
particular; generalmente se peinan cubriéndose un ojo y se llegan a hacer
cortes en el cuerpo. Se definen como sensibles. Hasta acá algo de lo que “se dice”.
La razón del rechazo por parte de las otras
tribus urbanas es que los emo usan
algunos de los distintivos pertenecientes a otros géneros, punks, skatos, etc; y los mezclan fusionándolos para identificarse
ellos mismos, por lo que se presta a que la gente los llegue a confundir; es decir, que no
identifique si se trata de un skato, emo,
punk, etc; eso además es de suma importancia en la medida en que los otros
grupos se oponen a la ideología emo y
parece que estas tribus necesitan desesperadamente ser distinguidas; luego
entonces, la agresión hacia el otro
se apuntala en un temor de que el otro
sea yo para el Otro, o bien de que yo
sea otro para el Otro; que el otro pase
por mi para el Otro. Sin embrago sabemos que yo
es otro, que no hay posibilidad de
que un sujeto no construya su yo en
base a la enajenación en la imagen que el espejo le ofrece.
Es un hecho que las agresiones se han
generado a partir de la cercanía significante entre el emo y el punk, el skato, el darketo; o sea, una cercanía entre yo y otro. Pero esta
agresión se desencadena, nos lo advierte Lacan en su texto sobre el estadio del
espejo y en el de la agresividad en psicoanálisis; en la medida en que la
función simbólica de la palabra, del Otro, de la Ley, deja de funcionar. Cuando el sujeto queda
confrontado imaginariamente con el semejante se desencadena una respuesta que
se enuncia como “o yo o el otro”,
respuesta imaginaria que el ser humano comparte con el resto de los animales y
que en éstos últimos podemos observar claramente, particularmente en el pez
beta, el perro y el pichón. La imagen del espejo amenaza al sujeto por
mostrarle crudamente lo que es sin ser para Otro, una imagen vaciada de la
función simbólica, enajenante, insoportable, otra, otro.
Ahora bien, esa imagen que comporta lo más
ominoso, lo unheimliche que no es
otra cosa que lo más íntimo, lo más familiar, lo más “propio”; es una imagen
que por lo mismo angustia pues nos muestra la alteridad que desconocemos, donde
el sujeto reconoce sin conocer la esencia que lo habita y ante la que se
revuelve y resiste; es esa misma que aterroriza en el doble, el Doppelgänger, que en alemán tiene una
interesante connotación: Doppel se
traduce como doble y Gänger como andante, del verbo gehen,
caminar, ir, andar. Así pues, en el
Doppelgänger se trata del otro yo que
camina a mi lado; encuentro horroroso y angustiante del que el cine de terror
no pocas veces echa mano.
Lo alarmante es que este hecho parece estarse
constituyendo en un fenómeno que se generaliza; fenómeno de segregación donde
el otro resulta insoportable, se le cree diferente y amenazante y por lo tanto
se vuelve necesaria su exclusión. La exclusión ahora pasa por la agresión que
apunta a la eliminación de ese otro. En el mundo entero se suceden este tipo de
acontecimientos uno tras otro; hace unos meses las imágenes de un skin head español golpeando y pateando a
una niña latina en el metro le dieron la vuelta al mundo; o las batallas
campales que ha habido entre diferentes etnias en Chiapas que profesan
diferentes religiones; y podríamos dar aún muchos ejemplos más; el hecho es que
la segregación se ha comenzado a generalizar en el mundo.
En 1967, al fundar la Ecole Lacanienne de Psychoanalyse, Jacques
Lacan hizo un señalamiento sobre la posibilidad de que la
segregación se incrementaría cada vez más en el mundo como un efecto de la
política del mercado globalizado. Ya desde hace 31 años un psicoanalista
anunciaba lo que hoy vivimos claramente, que la globalización y la política del
mercado “libre” excluye cada vez más al sujeto. Diremos para puntuar que la globalización
en su vertiginoso movimiento expansivo centrifuga al deseo en la misma medida
en que condensa un goce, entendiendo a este como el sufrimiento neurótico
causado por la frustración creciente de no lograr nunca la tan anhelada
satisfacción a pesar de los numerosos y variantes productos del mercado que se
muestran como objetos de deseo: autos, casas, teléfonos, computadoras, ropa,
hasta carreras universitarias y sobre todo hombres y mujeres.
El discurso apunta a ser… Así, apunta a ser
con puntos suspensivos; si no, hay que ver la publicidad: ser el mejor, ser el
más guapo o guapa, ser más rico, ser feliz, y un largo etcétera. O sea, que no
se trata de que el discurso de la globalización apunte al ser; sino a ser algo
más allá del ser; y eso, en la publicidad pasa por el tener, ergo, para que
seas necesitas tener; pero ¿qué?, prácticamente lo que sea siempre y cuando te
permita identificarte a un grupo social al que anheles pertenecer. Por esto
decía que el discurso apunta a ser con puntos suspensivos, en otras palabras,
lo que deja en suspenso es al ser mismo pues antes será el objeto que el ser.
El lazo social es menos respecto a un ideal sustentado simbólicamente, el Otro (A),
que respecto a una manera de gozar (a). La gente ya no se agrupa más en torno al
deseo de algún ideal, sino al del goce de lo que no hay.
Lacan señala pues lo siguiente:
“Abreviemos
diciendo que lo que vimos emerger, para nuestro horror, representa la reacción
de precursores en relación a lo que se irá desarrollando como consecuencia del
reordenamiento de las agrupaciones sociales por la ciencia y, principalmente,
de la universalización que introduce en ellas.
Nuestro
porvenir de mercados comunes será balanceado
por la extensión cada vez más dura de los procesos de segregación”.
Proposición
del 9 de octubre de 1967,
Los grupos sociales venían cohesionándose a
través de un ideal que era compartido por cada uno de sus integrantes, se
identificaban por una función simbólica que los nombraba como pertenecientes a
tal o cual grupo, eran los elementos del conjunto universal representados todos
y cada uno de ellos por la excepción que los constituía como pares;
fraternalmente. Actualmente muchos sujetos no se reúnen ya en torno a un ideal,
sino a una manera de gozar donde cada uno por gozar queda excluido del lazo
social. Así, los adictos, las anoréxicas, los punks, los emo, los skatos, los
fanáticos religiosos, etc; no comparten un ideal, sino que se identifican por
la manera de gozar en torno a un objeto que no hay; pero sucede que el sujeto
nunca podrá saber nada del goce de otro, la identificación es imaginaria, tal
como lo elabora Lacan, y es parcial, tal como lo elabora Freud, quien además
nos señala en “Duelo y melancolía” y
en “Psicología de las masas y análisis de
yo” que precede a la relación de objeto; o sea que la identificación no
hará necesariamente por sí misma lazo social, al contrario suponemos que una
identificación en su potencia más radical a lo que apunta es a la integración
del yo con el otro, ahí al otro se le quiere, pero se le quiere devorar para
re-incorporarlo, desaparecer la diferencia y la distancia entre yo y otro.
El presidente municipal de Querétaro, el panista Manuel González Valle descartó que el enfrentamiento
haya sido por la discriminación, habría que preguntar: “¿entonces por qué señor
presidente municipal, qué entiende usted por discriminación?”.
Pero vayamos puntualmente porque quizá tenga
razón. La discriminación implica la distinción, poder ubicar e identificar en
el otro lo que lo hace diferente de mi. Esto es la discriminación en el sentido
más lato; no en el sentido moralista y peyorativo que se le ha dado incluso en
los discursos oficiales que al promover la no-discriminación ya acudieron a la discriminación para decir que existen otros diferentes que deben ser tratados como iguales ¡?!. Me parece que de lo que se trata
en todo caso es de una integración posible entre los sujetos que se
identificarían como diferentes, es decir que se discriminan para entonces poder
convivir a pesar, con, y sobre todo gracias a esas diferencias. Pero la
diferencia implica la semejanza: hay que encontrar (discriminar) algo del todo
que no nos haga iguales porque de lo contrario, sin ese algo, sin ese rasgo
siempre parcial, entonces nos
con-fundiríamos unos con otros.
En otras palabras; la apuesta sería al lazo
social donde la palabra mediara entre las diferencias que me asemejan al otro.
Sí a la discriminación, no a la segregación. Si hay lazo social se con-vive,
pero si hay puro goce de la imagen, entonces al apuntar a la aniquilación del
otro apuntamos a la aniquilación propia puesto que no hay yo sin otro. Estos punks,
darks y skatos enemigos de los sentimentalismos y de la sensibilidad que
encarnan los emo actuaron en un intento de suprimir una imagen que los puede
con-fundir, se lanzaron a los golpes porque los otros se parecen en algo un
poquito a ellos; ¡qué sensibles resultaron! ¿no?
México, Coyoacán.
Viernes 15 de febrero de 2008.
DESCORAZONADOS
Por: Eduardo García Silva.
“Amor es dar lo que no se tiene a quien no
es”
Jacques Lacan.
“Sólo un rito, un acto siempre repetido,puede conmemorar este encuentro inmemorable
pues nadie puede decir qué es la
muerte de un niño –salvo el padre en tanto padre-
es decir, ningún ser
consciente.”
Jacques Lacan.
El
día de ayer, 14 de febrero de 2008 tuve la suerte de ser invitado por Susana
Cato, quien es responsable del Faro Itinerante, de la Coordinación de Vinculación Cultural Comunitaria de la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, a un evento que se llevó a cabo en el centro de la ciudad, a un costado de
la catedral y de Templo Mayor; el motivo: el día del amor y la amistad. En este
evento se inauguró el MUSEO RODAN-TE del Maestro Rolando de la Rosa y ahí también charlamos
en torno al amor y al corazón.
SIDATLECUHTLI
La
respuesta de la gente fue muy agradable, mucho más entusiasta de lo que esperé
pues siguieron todo el tiempo de manera muy atenta lo expuesto a pesar de la
furia de Tonatiuh que se dejó caer inmisericorde. Al final las personas se
acercaron y propusieron que estos eventos culturales sigan… en la calle, y yo
estoy de acuerdo, si bien se dice que la cultura en México está en la calle, ojalá
que esto pueda ser literal, pues es importante que esta gran adquisición de la
humanidad se muestre ahí donde surge: en las mismas calles de la ciudad.
No fue reunión sin comunión, así que concluimos degustando unos
deliciosos corazones de amaranto para saludar así a los dioses que nos
acompañaron; en un momento dado tuve la impresión de que aquel plato contenía
realmente el líquido vital, pues el amaranto rojo, ya tupidamente diseminado
anunciaba claramente a la metáfora “sacrificial”, afortunadamente no fuimos ni
consumidos en hogueras ni colgados por el cuello, la catedral se limitó a
contemplar respetuosamente nuestro acto y nuestra palabra, por lo que en otro
tiempo hubiésemos pagado con la vida, o sea, nos hubieran sacrificado.
Amor
y amistad, ¿porqué y desde cuando estos sentimientos son representados por el
corazón?. El corazón y la palabra “corazón”
se han convertido en significantes privilegiados de la lengua mexicana
en cosas del amor; no es raro que alguien diga “me rompiste el corazón” o “te
amo con todo mi corazón”, o “te lo digo con el corazón en la mano”. Pero
sabemos que los afectos no están en el corazón por más que hoy en día la gente
haga metáforas amorosas a expensas de esta víscera. Lo que realmente llama la
atención es que muchas personas pueden enfermarse del corazón por cuestiones
afectivas. A nadie le resulta extraño que una persona pueda incluso morir al
vivenciar un intenso afecto de manera que el corazón se le paraliza y no es un
secreto que las enfermedades del corazón son una de las dos primeras causas de
muerte en México.
De modo que entonces sí existe una relación
entre los afectos y el corazón; dicha relación data quizá de la época del amor
cortés; es decir, de esa invención europea que puso a La Dama del amor en el lugar del
señor feudal, del Rey, a quien desde
entonces se le jura lealtad y fidelidad, al punto que los escudos de armas más
importantes presentaban un corazón y hasta algunos se atribuyeron sus
cualidades, como Ricardo Corazón de Léon o como William Wallace, Corazón
Valiente. Esta forma de amor que hace intervenir al corazón llegó a México por
un caballero cortés: Hernan Cortés. Pero no siempre fue así; en Mexico-Tenóchtitlan,
el lugar del corazón y del amor son muy diferentes pero de suma importancia;
tan importante es el corazón para los prehispánicos que lo ofrendaban a sus
dioses. Los españoles llamaron a eso: sacrifico, palabra que desde entonces y
hasta ahora se sigue usando en cosas del amor, como cuando un padre le dice al
hijo o un(a) amante a su amada(o) “yo
que tanto ,me he sacrificado por ti…”. “Sacrifico”: volver sagrado (sacro) algo
por medio de un acto “facer”; en ese sentido la ofrenda del corazón si es un sacrificio,
pero si el sacrificio es que alguien voluntariamente le ofrezca al otro una
pérdida o un dolor para su bien y por amor –como Cristo- entonces los aztecas
no se sacrificaban y no podemos decir que existiera realmente una práctica
generalizada del sacrificio.
Ahora
bien, somos hijos de un filicidio en el que el padre mata al hijo precisamente
sacándole el corazón. Hay un mito azteca que nos dice claramente que la ciudad,
la nación, el gentilicio y el escudo nacional se fundan sobre el corazón del
hijo asesinado por su padre, el mito de Copil, quine es asesinado por
Huitzilopochtli (en algunas versiones no es su hijo), pero lo verdaderamente
asombroso es que en México los mexicanos que creen conocer su escudo nacional
no se han dado cuenta hasta ahora que el águila que devora a la serpiente se
encuentra sobre ese corazón que aparece clara y evidentemente en la bandera, pero
que ningún mexicano puede identificar; pareciera que ese significante se
encuentra reprimido, como si no se quisiera saber nada de eso que sin embargo
nos da identidad de mexicanos.
Ahora
bien, una de las diosas más importante para los aztecas es la del amor y la
sexualidad, que es la misma que la de lo inmundo y la basura, protectora de las
parteras: Tlalzoteotl o Toci. A ella se dedicaba la fiesta más grande de todo
el año azteca.
¿Cómo
aman los mexicanos?, ¿En verdad el sacrificio forma parte ya de la estructura
de los mexicanos?, ¿Qué ideal de padre tienen los mexicanos, tiene que ver con
el que abandona como Huitzilopochtli?, ¿Por qué el mexicano no respeta La Ley ni exige sus derechos,
porque cuando lo hizo le sacaron el corazón?, ¿Por qué cree que el corazón le
permite amar y sentir?, ¿Por eso se enferma?.
Por
su Parte el maestro Rolando de la
Rosa lanzó su invitación: “¡Te doy mi corazón! Esta frase tan
común entre los mexicanos enamorados no tenía las mismas consecuencias hace 500
años en México-Tenochtitlan. Se llamaba el TLACAMICTILIZTLI, y era una
extracción ritual del corazón.”
“Veamos
sus semejanzas: la “víctima”, que llamaremos “enamorada”, se colocaba de
espaldas sobre la piedra de sacrificios EL TECHCATL, que llamaremos “cama”, de
tal manera que le quedara el pecho tenso, eso sigue igual. Cuatro sacerdotes le
sostenían los pies y manos, ahora sólo con uno que dé la bendición basta y a
veces hasta sobra, digo, porque en estos tiempos se puede llegar a la cama de
sacrificios sin intervención de ningún sacerdote. El quinto, y me refiero al
sacerdote, le colocaba una argolla de madera en la garganta para que no gritara,
ahora sólo se coloca una argolla en el dedo anular también para que la víctima
no grite. El sexto sacerdote, que era el principal, empuñaba un cuchillo de
pedernal con ambas manos, ahora el cuchillo no es de pedernal, y de un solo
tajo le abría el pecho por debajo de las costillas o en el segundo espacio
intercostal y por la herida, con la mano le arrancaba el corazón… ahora no se
les saca el corazón por las costillas, no es necesario, solistas se lo
arrancan… y me refiero al corazón. Hace 500 años el corazón se ofrendaba como
TLATLACALIZTLI, la comida de los dioses, y ahora pues qué decir, la enamorada
pasa a ser la comida de los odioses, perdón, odiosos machos mexicanos.”
De pie de izquierda a derecha: Armando Ponce, Susana Cato, Eduardo G. Silva, Techca y Rolando de la Rosa.
Agradable charla la de ayer en la que también estuvo presente y participó el reportero Armando Ponce, director de cultura de la revista Proceso. Así reflexionamos y charlamos el día del Yolotl (corazón), sin sacrificarnos,
eso se lo dejamos a los dioses y a Cristo, quien por cierto es representado
también con su corazón sangrante –Sagrado Corazón de Jesús-, figura que se
inventó hace poco y que no ha existido desde siempre en la religión católica,
esa que llegó con la espada de los caballeros corteses. Si usted se siente
descorazonado: ¡felicidades! es el primer paso para no sufrir del corazón; no
le pueden sacrificar, o usted ¿se sacrifica cuando ama?.
México, Coyoacán.
Viernes
18 de enero de 2008.
Eduardo García Silva.
¿MEJICANO O MEXICANO?
La metáfora paterna es la operación que
posibilita la instauración de La
Ley para cada sujeto. Esta metáfora consiste muy a grosso
modo en sustituir el deseo de la madre por el Nombre-del-Padre, lo que implica
que el niño no tendrá que sostenerse como el falo que colmaría la falta de la
madre, es decir como el objeto pequeño ”a” que tapona la castración del
Otro. Asimismo, el niño quedará protegido contra ese deseo insaciable de la
madre que, de otra forma, se lo acabaría devorando. El Nombre-del-Padre actuará
así como la prohibición al incesto, estructurará la subjetividad y fincará los
cimientos de toda identificación posible. Así pues, el Nombre-del-Padre es la
posibilidad de que un sujeto desee, pero que desee según el deseo del Otro de La Ley, donde está el Padre.
Lacan nos anuncia –a diferencia de Freud- que toda identificación es al padre.
Hay pues una deuda con el padre, una deuda de vida, ya que para el
psicoanálisis, el surgimiento del sujeto se da a partir de su subjetivación, de su división, de la castración y la
separtición de la madre. Es al Padre a quien se le debe la vida y es a él a
quien el sujeto se identificará. Para eso será necesario que la metáfora
paterna se introduzca entonces por vía… materna.
La madre entonces tendrá que dar un lugar a
ese Otro portador del Falo para que el niño entienda que él no lo es ni lo
tiene para la madre. Todo esto sucede antes de los cinco años de vida por lo
general.
Ahora bien, si el Padre es La Ley, la lengua es materna,
palabra y Ley. Sabemos además que La
Ley no es sin palabra. Esto quiere decir que La Ley (del Padre) se introduce
por la lengua materna. Por eso fue posible la conquista del pueblo mexica (y de
los demás prehispánicos), justo porque los españoles lograron imponer su lengua
para introducir su Ley. Cuando se conquista se conquista por la lengua ¿no?, en
lo culinario, en el amor y en la guerra, de lo contrario sólo hay invasión pero
no conquista; para ejemplo Irak. Los iraquíes están invadidos pero no
conquistados. Los mexicas por lo contrario fueron invadidos y conquistados y
ahora todos hablamos español. La lengua mexica sin embargo persiste y subsiste,
sus palabras aparecen aquí y allá en nuestro español que ya tampoco es el de
los españoles, además de los grupos que hablan en náhuatl.
La pregunta es si los mexicanos tienen una
Ley paterna y una lengua materna donde la Ley sería la herencia de occidente, del español
en tanto padre del mestizo y la lengua sería esa aparición seudoespeañola
empapada de náhuatl a juzgar por la cantidad de palabras nahuas que aún se
hablan, o tienen los mexicanos una lengua paterna, la de los españoles y una
Ley materna a juzgar por el lugar que la madre tiene para los mexicanos, lugar
y festividades que en ninguna otra parte del mundo se pueden observar porque no
las hay y que denuncian la ambivalencia más potente desde la palabra misma
“madre” que puede ser tan excelsa como peyorativa.
Así las cosas, avanzar sobre una identidad
mexicana resulta complejo, toda identidad está atravesada por identificaciones
(para el psicoanálisis identidad e identificación no son lo mismo) y ahí
aparecerían las singularidades de cada uno que se diga mexicano.
Ahora bien, la historia de México ha sido
escrita básicamente por el extranjero. Comenzó con los soldados españoles y los
primeros frailes españoles, siguió con los virreyes y peninsulares; en el mejor
de los casos con los mestizos, incluso los códices son ya interpretaciones
hechas mucho tiempo después de extinguido el pueblo propiamente mexica, sólo
hay que ver sus denominaciones: códice Dresde, códice Vaticano, códice
Boturini, etc; de hecho, sólo hay 22 códices que se consideran propiamente prehispánicos. Miguel Léon Portilla consigna en el "Catálogo de los códices indígenas del México antiguo" que "Además existen 61 códices, rehechuras poshispánicas de documentos antiguos, y mapas , pinturas y planos indígenas hechos con técnicas antiguas", o sea en plena colonización y muchos de ellos bajo la mirada del aparato inquisitorial de la Nueva España. Ahora se nos presenta lo que amenaza con ser el códice
Fox y el códice Mouriño: estampas imaginarias de un México inexistente y de “lo
mexicano” que se desvanece… a menos que cada mexicano (los que son, no los que
se sienten), sostenga la posibilidad de una Historia de México escrita por
mexicanos, como ha sido el caso de las últimas generaciones de literatos y de
algunos reporteros que dan cuenta de “lo mexicano sin maquillaje”.
Cuando el pueblo que se dice mexicano ha
tomado la palabra ha sido en la mayoría de las veces por medio de lo que se
podría leer como acting out. Un acting es en psicoanálisis la escenificación de
una palabra no dicha y va dirigida siempre al Otro, así cuando la palabra del
pueblo no ha sido escuchada o no ha podido decirse se ha actuado y generalmente
ha sido por medio de las armas.
Hasta el día de hoy parece mantenerse la
imposibilidad de que se le de un lugar a la palabra del otro del pueblo, hasta
ahora la mayoría de los gobernadores parecen insensibles a dicha palabra, desde
la independencia, pasando por la revolución mexicana (primera del continente),
hasta nuestros días. El mexicano no acaba de tomar su lugar, no acaba de
identificarse a algo, no acaba de identificarse a un padre que sigue siendo más
fantasma que Ley, digamos el fantasma de la Ley, pero no La Ley ¿será por eso que La Ley es tan poco respetada en
México tanto por gobernantes como por gobernados?
El miércoles se anunció la designación de
Juan Camilo Mouriño Terrazo como el nuevo secretario de Gobernación, la máxima
instancia de política interna y externa de México y de asuntos cruciales en lo
social y lo religioso. Mouriño, nacido en Madrid, España, tiene la gran suerte
de ser mexicano de nacimiento según la Constitución
Política de los Estados Unidos Mexicanos pues su madre es
mexicana (se rumora que no), aunque hablando estrictamente su nacimiento como
mexicano data de apenas del 2 de octubre
(¡qué fecha!) de 1989; la edad nacional de este mexicano es de 9 años, así
consta en su acta No. 5419 extendida por la Secretaría de
Relaciones Exteriores. Mouriño anunció de inmediato que la reforma energética va,
la misma que implica la entrega del petróleo mexicano a empresas privadas y
extranjeras; española alguna de ellas por cierto. Anunció también la necesidad
de continuar enfrentando al crimen organizado y declaró que el gobierno tiene que
actuar contra el Ejército Popular Revolucionario en tanto que se trata de un
grupo subversivo. Así se siguen escribiendo renglones para la Historia de México y las
coordenadas ubican la continuación del estado de guerra en territorio nacional,
hay que recordar que sólo en las últimas horas ejecutaron a tres jefes
policíacos en Tijuana y que apenas el once de enero pasado un jóven de 17 años
fue ultimado en un retén por militares que le dispararon al no detenerse, sin
contar los siete ejecutados de ayer mismo por el narco y un largo sin fin.
Mouriño dice que se siente mexicano, Julio Hernández nos recuerda un diálogo de
una entrevista a Mouriño en su nota de ayer de La Jornada: “No es que tenga la nacionalidad mexicana, es que
me siento mexicano hasta la médula”. Julio observa: “Difícil es que algún
mexicano sin conflicto de nacionalidad diga “me siento mexicano” en lugar de “soy
mexicano”. ¿Se sentirá entonces mexicano o mejicano?, ¿a qué padre dará cuenta Mouriño si no a uno hispano, a qué
madre(patria), estará afectivamente ligado?, infancia es destino.
Ya dijo que se respetará la libertad de expresión para de inmediato
declarar que no habrá diálogo con el lopezobradorismo, entonces ¿en qué
quedamos?
El hecho cada vez más evidente es que ahora gente que no ha nacido en
México ni se ha formado como sujeto en sus raíces en México está llegando para
decidir cómo deben ser gobernados los macehuales, tal como hacía la corona en
el virreynato y la iglesia desde el Vaticano y desde España. ¿En verdad sabe el
extranjero lo que los mexicanos quieren?,
¿pero lo saben los mismo mexicanos?, ¿qué es ser mexicano?,
¿sigue siendo escrita nuestra historia por el extranjero?, ¿usted está
dispuesto a escribir su propia historia o prefiere que el Otro le escriba el guión
de su vida, de su patria y de sus condiciones político-económico-sociales?
Ante la
total apertura a la importaciones de maíz, frijol, azucar y leche en polvo, que
tuvo lugar el 1º de enero de 2004, y frente a la devastación del grueso del
campo (salvo los de golf y otros enclaves “modernos”),
se ha elevado un clamor generalizado —y probablemente tardío—, sobre la
necesidad de renegociar el capítulo agropecuario del TLCAN.
Por parte
del gobierno y de otros intereses se argumenta que sería abrir la “Caja de
Pandora”: se perderían los beneficios logrados, y se producirían más males que
bienes, pues daríamos pie a que los otros dos gobiernos le exigieran a México
concesiones inaceptables. Más aún, la desgravación de estos productos, cuya
liberación se pactó para esta fecha, ya se ha dado a lo largo de los 14 años
del Tratado. En efecto, las sucesivas administraciones federales han autorizado
a las empresas introductoras (generalmente trasnacionales)
la importación de granos por encima de las cuotas —que en principio se acordó
se irían elevando gradualmente año tras año—, prácticamente sin ningún impuesto
(o con uno ridículo de 2%). Las
protestas de las organizaciones de productores mexicanos por esta flagrante
violación de lo acordado en el TLCAN por parte de nuestro gobierno, fueron
ignoradas y aun acalladas. Ahora se argumenta que el 1º de enero en la práctica
casi no modificó la situación ya imperante de hecho.
Es decir,
los sucesivos gobiernos federales, de
Salinas a Calderón, violaron los términos del TLCAN en perjuicio de los productores
mexicanos: no sólo no los apoyaron para mejorar su capacidad productiva, sino
que los expusieron prematuramente a una competencia ruinosa. La devastación del
campo, que venía ya de tiempo atrás, la aceleraron los gobiernos mexicanos con
base en un manejo perjudicial del TLCAN.
Contrasta
con las políticas de los gobiernos de allende el Bravo. Como muestra, baste un
botón: en el caso de los cítricos, los negociadores estadounidenses del TLCAN pidieron
y consiguieron medidas de protección para sus productores, frente a las
supuestas ventajas comparativas de los productores mexicanos (que, por lo
mismo, no necesitaban ninguna protección). Consecuentemente, aplicaron
aranceles a la importación de cítricos mexicanos, y los canalizaron a apoyar a
sus citricultores, para mejorar su capacidad productiva (salvo heladas
ocasionales) y de exportación a México, a precios tan bajos que arruinaron a las
jugueras y a miles de productores primarios mexicanos. Los estadounidenses acabaron
dominando el mercado mexicano, y una sección más de nuestro campo quedó en
ruinas.
En nuestro
caso, los aranceles que durante 14 años debieron pagar los importadores de maíz
hubieran generado viarios miles de millones de pesos, que hubieran servido para
fortalecer al campo. Pero, en vez, se los regalaron a las comercializadoras
trasnacionales de granos. ¿Serviría de algo renegociar el capítulo agropecuario
del TLCAN si el gobierno mexicano siempre lo ha manejado en contra del grueso
de sus productores rurales?
El problema
del deterioro del campo viene de lejos. Por parte de la tecnocracia gobernante,
y de otros sectores, se ha acusado siempre al campo tradicional de improductivo, ineficiente, incompetente. Quienes
conocemos de cerca la realidad del campo, sabemos que la situación es muy distinta.
Con recursos muy escasos y condiciones muy adversas, el campo tradicional lograba maravillas de
eficiencia, aunque se iba hundiendo cada vez más en la pobreza. ¿Cómo es esto?
Una comparación facilita la comprensión de esta paradoja. La economía de los
campesinos e indígenas era como un barril que ellos estuvieran tratando de llenar
de agua con su trabajo. Del río la acarreaban en baldes para tenerla a la mano.
Pero resulta que al barril le habían hecho agujeros por todos lados. Tan pronto
echaban el agua, se les fugaba; por ejemplo, por la intermediación voraz en
insumos y productos, la ineficiencia en el extensionismo agrícola; el crédito
caro e ineficiente; el saqueo de bosques, selvas y otros recursos naturales;
los caciques, funcionarios corruptos, líderes “charros”; los altos costos de
los servicios de salud, transporte, veterinaria; los precios altos en bienes de
consumo, entre muchos otros agujeros. Los programas tradicionales de apoyo al
campo fueron como mangueras que echaban agua al barril… sin haber tapado los
agujeros. Por ejemplo, la CONASUPO, el SAM, el PIDER. Entre los más recientes: Solidaridad, Oportunidades, Procampo, etc.
Los campesinos e indígenas lograban subsistir y producir en un medio tan
adverso, con gran ingeniosidad y esfuerzo. Sin embargo, el diagnóstico público acabó
por desahuciarlos: los decretó no viables
en el esquema neoliberal globalizado,
les quitó los apoyos, promovió la supuesta apertura del campo al capital, la
venta y privatización de la tierra, el éxodo rural para expulsar del campo a
millones de campesinos, y así supuestamente hacerlo eficiente y competitivo.
En este
contexto se firmó el TLCAN, y se instauró en el sector público su manejo
perjudicial. Finalmente, ante las políticas públicas tan adversas, los barriles
campesinos e indígenas acabaron por tronarse.
Tal parece que el gobierno hubiera elaborado un plan maestro para el grueso del campo, región por región, producto
por producto, para destruirlo todo… y lo ha ido logrando. La capacidad
productiva se colapsó, se acabó la posibilidad de subsistir en las comunidades
rurales; se rompió su tejido social; se agravó el hambre y la pobreza-miseria
extrema; se aceleró la migración masiva hacia los Estados Unidos: no son masas
que persigan “el sueño americano”, sino que huyen de “la pesadilla mexicana”.
No buscan un mejor nivel de vida —aunque algunos lo hayan logrado —, sino
escapar de una muerte segura, aun arriesgando la vida.
Inicialmente
el gobierno mexicano estaba encantado con el esquema, pues se redujo la presión
sobre los recursos públicos —que ahora podían dedicarse mayormente a los
sectores “realmente productivos”—; se alivió el problema del desempleo y se
redujo la necesidad urgente de crear nuevos empleos; se eliminó un foco potencial
de inestabilidad social; los migrantes se ocupaban de la subsistencia de sus
familiares quedados atrás; la demanda de apoyos y recursos para infraestructura
se redujo; y se empezó a recibir un río de divisas mediante las remesas,
siempre crecientes. La reducción en la producción de maíz en sectores
tradicionales “ineficientes” se
suplió cómodamente importando el grano. Fox declaró que lo mejor que podían
hacer los campesinos era irse de jardineros
al otro lado. Los ingresos fiscales y los excedentes del petróleo, cada vez
mayores, se pudieron destinar al gasto corriente, a sueldos elevados de la alta
burocracia; a cubrir compromisos como el FOBAPROA-IPAB, PIDIREGAS, a pagar
deuda externa e interna, a facilitar la concentración de riqueza en pocas manos,
a debilitar a PEMEX, CFE, y así facilitar su gradual privatización. Pero las
cosas han tomado otro rumbo. La xenofobia antiinmigrante en grandes sectores de
los Estado Unidos está haciendo cada vez más peligrosa la aventura de cruzar al otro lado. La posible recesión
venidera en aquel país va a provocar más desempleo y mayores agresiones contra
los migrantes. Las remesas se van a reducir. De este lado, las condiciones del
empleo en México son tan precarias, que no se podría acomodar a un número
importante de mexicanos que quisieran, o se vieran forzados a regresar al país.
¿Sería una
solución renegociar el TLCAN? Un gobierno, con las políticas anti-campesinas
que ha venido implantado, ¿estaría dispuesto a intentar una renegociación del
capítulo agropecuario, con el cúmulo de dificultades que sobrevendrían? No se
ve muy probable, por más presión que diversos sectores de la sociedad, pudieran
ejercer.
Sin
embargo, el TLCAN mismo parece ofrecer una respuesta, si hay voluntad política
para aprovecharla. Dentro de los términos del Tratado se estipuló una
salvaguarda conocida como “Cláusula de Escape” —“Escape Clause” en inglés— que en
esencia estipula que si, por efecto de una competencia ruinosa, algún sector
productivo de cualquiera de los tres países pudiera sufrir un daño
irreversible, es posible aplicar esa previsión del Tratado (párrafo 3º del
artículo 301). Es decir, no se requiere renegociar
del Tratado para evitar la total destrucción del sector tradicional de campo mexicano; hay que aplicar la “Cláusula de
Escape” y cambiar drásticamente las políticas públicas.
Pero el
gobierno mexicano —sobre todo la SAGARPA— da la impresión de no estar muy
preocupado por la situación del campo. Aducen cifras de producción agregadas, para demostrar que la
realidad es mejor que nunca: “Hemos tenido una cosecha record de maíz, por lo
cual no hay peligro de desabasto”; “el campo está creciendo casi al doble que
otros sectores de la economía”; “el gobierno le está destinando al campo el
mayor presupuesto en la historia del país”; “ya habemos productores de bajos ingresos que tenemos nuestro tractor, nuestra
camionetita, que exportamos, gracias al TLC”, etc., según el bombardeo de spots radiofónicos. Es decir, la
situación es color de rosa —tal vez en los enclaves “modernos”, mientras el campo tradicional está agonizando
Tampoco
parece preocupado el gobierno por la posibilidad de un problema de inestabilidad social: el pueblo mexicano
ha mostrado tal capacidad de aguante
de todas las penalidades que las llamadas “reformas estructurales” le han
impuesto, que sin duda puede aguantar todavía más. En todo caso, el gobierno
parece considerar que está en capacidad de manejar manifestaciones de
descontento, o políticamente, o mediante la represión —lo ha demostrado, y hay
ya suficiente militarización por el combate al narco.
Pero, también
debe considerar que llevamos muchos años de apelar al dicho: “Reata, no te
revientes, que es el último jalón”… cuando los jalones han seguido y siguen. Se
han sembrado demasiados vientos, y puede estar cerca el tiempo de cosechar. Hay
que tomar en serio los planteamientos que se hacen desde el campo y los
sectores preocupados por su evidente deterioro: “Sin maíz no hay país, y sin
frijol tampoco” —se entiende, maíz y frijol producidos por campesinos e
indígenas, no por enclaves de alta
productividad, o importados—. Más profundamente aún, es una verdad
incontrovertible que sin campesinos, sin
indígenas, México dejaría de ser México.
La agresión
hacia el campo no tiene precedentes. Se puede hablar, sin exageración, de un auténtico
genocidio de la población rural de
México —sin necesidad de balas—, con el correlativo ecocidio del medio ambiente. Sin duda, la historia juzgará a Salinas,
Zedillo y Fox como responsables de este genocidio/ecocidio. Para Calderón y su
gabinete es aún tiempo de acatar el clamor social creciente, aplicar ya la “Cláusula de Escape”, e iniciar en serio la reconstrucción del campo.
De otro modo corren el peligro de tener que cargar también con el calificativo
histórico de genocidas.
*Doctor
en Sociología por la Universidad de Harvard, durante 30 años colaboró con
comunidades campesinas e indígenas.